Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Infectados por el virus del emprendimiento

logotipo de Pulso Pulso 06-12-2016

La semana pasada, de visita en el Massachussets Institute of Technology (MIT), tuve la oportunidad de asistir a una clase de emprendimiento donde conocí a Jamie, graduado de ingeniería y exitoso emprendedor desde los 17 años. El mismo día me presentaron también a Juan Pablo, ingeniero de una universidad chilena, hoy alumno del programa MBA del MIT, donde a sus 35 años desarrolla un prometedor emprendimiento de alto impacto.

¿Qué tienen en común Jamie y Juan Pablo? Como dice Bill Aulet, director del Martin Trust Center of Entreprenuership MIT, sus alumnos son “infectados por el virus del emprendimiento”, donde existe una combinación virtuosa entre un entorno pro-emprendimiento, la formación y dedicación de sus docentes, el acceso al mercado y redes con que cuenta el MIT. Todo esto permite que los estudiantes creen empresas todo el tiempo, en un ambiente de colaboración y donde junto a una sana ambición se terminan lanzando cerca de 900 empresas por año que buscan generar alto impacto en el entorno.

Las universidades chilenas han replicado algunos de estos elementos con éxito, pero si quieren que sus alumnos experimenten la experiencia de Jamie y Juan Pablo en el MIT, deben dar un gran salto para concretar alianzas internacionales con estas instituciones. Varias están conectadas con universidades de clase mundial, pero queda la impresión de que escasean las alianzas de calidad. Un buen convenio debe contener al menos tres elementos: (1) el intercambio activo de alumnos talentosos (y profesores) que puedan acceder en igual de condiciones que el resto y con tiempo suficiente a la infraestructura, apoyo de docentes y redes locales e internacionales; (2) en un entorno muy competitivo se requiere un compromiso distintivo y permanente de recursos financieros de parte de las universidades chilenas (para aportar, por ejemplo, a fondos concursables de estas instituciones), donde sus alumnos puedan acceder en igualdad de condiciones que el resto a financiar distintas etapas de los proyectos; (3) finalmente, deben ser de largo aliento y, por supuesto, con indicadores y resultados medibles en el tiempo, ya que nada de esto se construye a corto plazo.

No podemos desconocer los avances que ha experimentado nuestro país en generar un entorno favorable para emprender, sobresaliendo en un contexto mundial cada vez más competitivo. Pero por esta misma razón, debemos exigirles más a todos los actores, para que aprovechemos este gran activo que hemos construido por décadas. Y en particular a nuestras universidades, responsables de la formación de nuestros jóvenes y profesionales, para que en el futuro sea una excepción (y no la regla) que estos dos talentosos estudiantes, de diferentes países, se hayan infectado por el virus del emprendimiento con 18 años de diferencia.

*El autor es ingeniero comercial, MBA Universidad de Chicago y ex gerente corporativo de Corfo (@acevedoinfante).

Más de Pulso

image beaconimage beaconimage beacon