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Inmigrantes, ¡bienvenidos a Chile!

logotipo de Pulso Pulso 20-12-2016

Hace unas semanas asistí a la final del concurso anual de innovación de la Universidad de Chicago. Los ganadores fueron YuPo Lin y Yaun Zhang, co-fundadores de Rwedi Water y Cephalgia Therapeutics, que desarrollaron productos para tratar la migraña y una tecnología de última generación para el tratamiento de aguas. Ambos jóvenes inmigrantes son Ph.D en ingeniería y medicina molecular respectivamente.

Los inmigrantes en Estados Unidos representan 12% de población; del 25% de los nuevos emprendimientos, al menos uno de sus fundadores es inmigrante y esta cifra se eleva a 44% en la zona de Silicon Valley. Estos emprendimientos aportaron a la economía durante el período 2006-2012 más medio millón de nuevos empleos y ventas por sobre los US$63 billones, según el estudio de la prestigiosa fundación americana Kauffman.

En Chile la población de inmigrantes representa sólo 2,7% de la población, concentrado principalmente en países de la región mientras que en países de la OCDE supera el 13%. Cuando nos preguntamos qué falta para recuperar nuestra capacidad de crecimiento y diversificar la economía a través de la innovación y el desarrollo tecnológico, nos olvidamos del aporte que pueden hacer nuestros amigos inmigrantes. Por ejemplo, la probabilidad de que los inmigrantes sean emprendedores en Chile es cuatro veces superior a la de un ciudadano chileno, según señaló en una reciente columna Ricardo Hausmann, profesor de la U. de Harvard.

Pero llegar a estos niveles no ocurre de forma espontánea, más bien responde a políticas migratorias activas, donde los países se hicieron antes la pregunta qué tipo de sociedad querían tener y cómo iban acoger a los inmigrantes.

En nuestro país los inmigrantes han estado en la agenda pública, no precisamente por su contribución, sino más bien por su presunta incidencia en alza de la delincuencia y bajo nivel de educación, que las estadísticas se encargan de desmentir categóricamente. Abrir o cerrar las fronteras de un país no hará que los problemas de la delincuencia comiencen o terminen, lo que sí producirá con bastante seguridad será ganar o perder oportunidades de aprovechar su energía, espíritu emprendedor e ideas frescas e innovadoras. Por ejemplo, el programa Start-Up Chile fue una política exitosa de migración activa impulsada por Corfo durante el Gobierno del Presidente Sebastián Piñera, que permitió captar el interés de más de 80 países (y del actual Gobierno) atrayendo a más de 1.000 emprendedores.

Los padres judíos de Sergey Brin, co-fundador de Google, tuvieron que salir con lo puesto de Rusia por motivos de discriminación y EEUU los recibió en su calidad de personas. Nunca se imaginaron que ese niño de seis años que los acompañaba iba a ser el artífice de generar 55 mil puestos de trabajo, contribuyendo con billones de dólares a las arcas fiscales y mejorando la calidad de vida de las personas en todo el mundo. Al igual que nuestros amigos asiáticos, este país los valoró en su condición de personas (no escogió a los ganadores) y les dio acceso a educación para que ellos libremente fueran dueños de su propio destino y lograran sacar adelante sus sueños.

*El autor es ingeniero comercial, MBA de la Universidad de Chicago y ex gerente corporativo de Corfo (@acevedoinfante).

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