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Innovación para el desarrollo

logotipo de Pulso Pulso 15-12-2016

La productividad fue uno de los factores clave del auge económico vivido en la década de los 90. Si entonces aportaba más de un punto al crecimiento anual, en los últimos años ha restado. 

Para poder revertir esta situación y hacer que la innovación vuelva a ser un motor del crecimiento tenemos que fijarnos objetivos, medirlos y evaluarlos. El primer punto en el caso de la creatividad es difícil, y lo que se suele hacer a nivel mundial es establecer metas de gasto en investigación y desarrollo (I+D). Aunque la relación no es lineal, normalmente cuanto más recursos se destinan a este campo, mayor es el aporte de la productividad al crecimiento. Hoy Chile destina aproximadamente 0,4% del PIB a I+D, mientras que el promedio de la OCDE llega a 2,4%. Y no solo los países ricos invierten más, porque China destina 2,0% y Brasil 1,2% de su producto. 

En segundo lugar, es importante llevar estadísticas. Actualmente, no existe un acceso fácil y completo a los datos de productividad. Hay buenas mediciones del PIB, de la inversión, del desempleo, pero no tenemos cifras de igual calidad respecto a todo lo vinculado con innovación. Y esto es importante, porque lo que no se mide, se torna invisible y pierde relevancia. 

Además, es importante tener claro qué tipo de innovación estamos produciendo, porque si, por ejemplo, en EE.UU. la mayor parte se lleva acabo puertas adentro de las empresas para resolver necesidades muy concretas, en Chile tiene un carácter más bien universitario lo que conduce a otro perfil de desarrollos. Esto nos lleva al tercer punto: la evaluación. Debería existir una institución responsable de testear el impacto de los recursos destinados, y del diseño de políticas catalizadoras de la productividad. 

Finalmente, para estimular la innovación, que incluye no solo desarrollos tecnológicos, sino también nuevos modelos de negocios y cambios organizacionales, existe un conjunto de acciones que se pueden implementar, entre los que se cuentan incentivos fiscales o financiación pública de I+D. En Chile ya existen, pero debemos potenciarlas mucho más para acelerar nuestro camino al desarrollo.

*El autor es economista Banco Santander.

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