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Inseguridad y terrorismo generan grietas en la carrera presidencial francesa

logotipo de Pulso Pulso 21-07-2016 Catalina Göpel

Francia se está fragmentado de cara a las elecciones presidenciales del próximo año. Hoy se cumple una semana desde el ataque en que un camión, con Mohamed  Lahouaiej Bouhlel al volante, dejó 84 muertos y más de 300 heridos durante la celebración del feriado nacional por el Día de la Bastilla en la ciudad de Niza. Con este, en menos de dos años los franceses habrán sufrido tres ataques terroristas y si se observa desde 2013, la cifra asciende a más de diez.

Las profundas fisuras que penetran a la clase política de ese país, quedaron en evidencia esta semana en la jornada en que se convocó un minuto de silencio por las víctimas de Niza. 60 segundos en los solo se escuchó el constante reclamo, llantos y gritos de parte de los 42 mil asistentes que pedían la dimisión y llamaban “asesino” al primer ministro, Manuel Valls.

Los últimos ataques terroristas han abierto una brecha entre los ciudadanos franceses y su actual gobierno. Tanto así que un sondeo público elaborado por el instituto Ifop para el periódico conservador Le Figaro, reveló que 8 de cada 10 franceses desconfían de la política antiterrorista de François Hollande.  

Y a nueve meses de las elecciones presidenciales de abril de 2017 en Francia, el oficialismo enfrenta su peor momento. Si bien la inseguridad y los ataques terroristas ganan el primer lugar en el listado de dolores de cabeza de la actual administración, el lento crecimiento económico y las altas tasas de desempleo vienen a coronar las críticas. 

La Carrera Presidencial

Los reproches por la falta de inseguridad no se han hecho esperar desde el Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen. Tan pronto como el Estado Islámico reivindicó los ataques de Niza, la virtual candidata a la presidencia y líder de ultraderecha salió a denunciar las negligencias del Gobierno de Hollande, en un discurso donde los dardos también apuntaron al presunto candidato del partido Los Republicanos (LR), Nicolas Sarkozy: “es inadmisible escuchar ahora a la oposición dando lecciones, que hace cinco años estaba en el poder y es responsable del caos que conoce nuestro país”, dijo Le Pen.

El discurso del FN se empodera cada vez más de una sociedad donde abunda el enojo, el pesimismo y el miedo. Atrás quedaron los días en que el ataque del 7 de enero de 2015 al semanario Charlie Hebdo, hizo aflorar el máximo nacionalismo de una nación golpeada. Fueron días en los que la administración de Hollande, a juicio de Kit Nicholl, analista de seguridad para Francia de IHS en Londres, vivió el patriotismo y la euforia, en un país que socialmente era más fuerte, pero donde el Gobierno disfrutó de su popularidad durante solo un momento. Ahora “es la tormenta perfecta, mucho enojo en general y lento crecimiento económico que han sido incapaz de revertir. El desempleo que permanece en un récord sobre el 10% y el problema de seguridad sigue, porque decidieron prolongar el estado de emergencia, que debía terminar el 26 de julio, por otros seis meses”, dijo Nicholl. 

Francia suma más de 250 muertos en actos terroristas en menos de un año y medio, donde el atentado en Niza agita cada vez más el débate político. El partido del ex presidente Sarkozy y el de Le Pen, a juicio de los analistas, pueden ser lo más beneficiados de cara a las primarias por partidos que se disputarán en noviembre de este año. 

Según los últimos sondeos publicados por la prensa francesa, una eventual segunda vuelta con un candidato del Frente Nacional estaría cada vez más cerca de la realidad. El partido de Le Pen cuenta con una intención de voto cercana al 27%, mientras que para Los Republicanos, Sarkozy con una intención de voto de 65%, suena como favorito por sobre el ex primer ministro, Alain Juppé con 52%. 

“En mi opinión el que gane la elección de líderes en noviembre será el próximo presidente de Francia, y ganará las llaves del Palacio del Elíseo”, dijo Nicholl, agregando que Le Pen también tendría la oportunidad de pasar a una segunda ronda. 

Frente a una creciente ola de críticas, el Gobierno ha salido a la defensiva llamando a la dignidad de los partidos a no sacar provecho de últimos acontecimientos, añadiendo que las medidas de seguridad ya fueron tomadas, con la vigilancia centrada en espacios turísticos, playas, lugares para eventos deportivos y musicales, con 10 mil militares desplegados en las calles junto a gendarmes y policías, el servicio de inteligencia en su máxima capacidad y la extensión del estado de emergencia.

Desafíos económicos

Al igual que en Chile, el Gobierno de Hollande intenta sacar a flote su reforma laboral, con nuevas regulaciones que permitan aumentar las horas de trabajo con una compensación mínima, entre otros cambios que harían más fácil para las empresas la eliminación de puestos de trabajo. El proyecto es considerado como la piedra angular de Hollande en sus esfuerzos por reducir el desempleo en Francia. Ya logró superar el obstáculo parlamentario luego de que el Ejecutivo utilizara los poderes constitucionales especiales para empujar el proyecto de ley en la legislatura, frente a una oposición sostenida por el propio partido socialista del Presidente. Las controversias generadas sobre este proyecto han dominado las portadas de ese país, oscureciendo el fortalecimiento de la economía y evidenciando una tasa de aprobación en un mínimo histórico de 13% para Hollande en mayo. 

Pero durante este mes, el Fondo Monetario Internacional (FMI), también reclamó a Francia reformas adicionales para estimular la creación de empleos, ya que una solidificación de la economía francesa, haría que el país galo creciera cerca de 1,5% durante 2016 y 2017. 

Así, la realidad política, social y económica que enfrenta la población francesa es ardua, por lo que las propuestas de los candidatos a la presidencia gala serán claves para prever cómo será el próximo mandato en París. Por ahora, Marine Le Pen, promete “erradicar el islamismo radical” y  expulsar a cualquier persona condenada en el país que tenga doble nacionalidad; Alain Juppé pide “pasar a la velocidad superior contra el terrorismo” y Nicolas Sarcozy dice que “la lucha hay que plantearla en los términos de que son ellos o nosotros”.

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