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Jorge Awad: "Las ideologías pasarán a segundo plano y se impondrá el hacer mejor las cosas, porque la tecnología lo obliga"

logotipo de Pulso Pulso 28-11-2016 Patricio Poblete

Jorge Awad ha sido crítico del los gremios empresariales, ha instado a su renovación y siempre está pensando varios pasos más adelante. Ahora el tema que cruza su discurso es el cambio tecnológico y cómo esto determinará el comportamiento de los integrantes de la sociedad, incluida las empresas.

“En como veo el desarrollo del mundo empresarial en una economía como Chile, creo que hay una variable que va a superar todos los diagnósticos y que es lo que va a formatear las decisiones empresariales: la tecnología”, comienza al ser consultado respecto de si las empresas chilenas han aprendido la lección en estos últimos años.

¿Por qué?

-Creo que el mundo digital en todos los campos, que en definitiva le da materialidad a lo virtual, hace que cómo hacemos las cosas esté cambiando tanto, que ya el empresariado ha puesto en su agenda en primer lugar el avance de la tecnología. Eso es una muy buena noticia, porque la tecnología es democrática. La tecnología hace ciudades inteligentes. La tecnología, para poner un caso extremo, nos mostrará la caja negra de las operaciones, en clínicas u hospitales. O sea, lugares que antes eran opacos mezclarán la tecnología con el comportamiento que es la gran clave del mundo del futuro. En definitiva, todo este desarrollo de la tecnología, lo llevo no solo a cómo aumenta la productividad, sino también a cómo nos portamos mejor.

En ese plano lo que uno esperaba siempre era a que terminara la operación y el enfermo estuviera muy bien. Pero ahora además te van a informar con transparencia si lo que pasó adentro se hizo bien.

¿Cómo se cruza esto con el rol o comportamiento del empresariado?

-Quiero decir que la mejoría en el comportamiento de los empresarios  viene con la tecnología. No hay fuerza capaz de cambiar más el mundo que la tecnología. No solo estará al servicio de la productividad, sino del comportamiento. Creo que esa variable es la que me hace muy optimista en términos que de desarrollo empresarial, en algún punto,  se va a juntar la tecnología con el comportamiento. Y eso va a hacer que por un lado vamos a tener una calidad de oportunidades distintas y vamos a tener un juzgamiento de la sociedad muy diferente.

En definitiva, estamos en una etapa  de transición para llegar a la edad digital que mejorará definitivamente el comportamiento de los empresarios  y vamos a pasar, como decía ayer (jueves) el presidente del Banco Central, de una economía solida -que es un activo que tiene este país, con un gran pasivo que es un medio político, un sector político en que ‘lo político’ está aguado y con mal olor-, a tener realmente esta fortaleza económica de la que hablaba y construir a través de la sociedad digital un mundo que junta la tecnología con el comportamiento.

Y ahí vas a tener desde la ciudad inteligente, en que Wifi va a ser gratuito, va estar en cada semáforo. Y por otro lado vas a tener en una clínica una caja negra. Para mi, esos son ejemplos de que el mundo que viene, es un mundo mucho más positivo y por eso es que la empresa ciudadana que es lo que yo he venido diciendo siempre, cada vez está más fuerte. Creo que el compromiso de las empresas con Chile es lo que le dará aire a la gran transformación que permite la sociedad digital. Acá las ideologías pasaron a segundo plano. El mundo esta comandado no por la ideología, sino por la sociedad digital.

Entonces mi invitación es que las próximas generaciones van a disfrutar de las oportunidades de crecimiento y de mayor igualdad que da la sociedad digital.

¿Ha visto estos cambios en los empresarios en estos años?

-Creo que hoy día no hay ninguna multinacional que no tenga en el lugar uno, la tecnología. Y no hay ninguna empresa IPSA que no tenga en el lugar uno la tecnología, y por eso están hablando de sustentabilidad.

Objetivamente ves que el grado de transparencia en la información y la velocidad con que se sorprende al que hace alguna acción irregular, como el último caso de Aurus, da una connotación de que efectivamente hoy  las carreteras de la información permiten detectar cualquiera infracción, así como los radares que controlan la velocidad, hoy hay radares en las pistas económicas que controlan el comportamiento y eso se nota cada vez más. Y por eso es que creo que las ideologías pasarán a un plano de menor disputa y se va a imponer el hacer mejor las cosas, mejor comportamiento, porque la tecnología lo obliga.

¿Pero ha visto cambios del sector privado en relación, por ejemplo, a la formación de sindicatos?

-Lo que pasa es que construir empresa es distinto a construir un patrimonio. Creo que los empresarios cada vez se están acostumbrando más a que tienen que construir una empresa para poder tener un patrimonio y construir empresa para tener un patrimonio es usar el término sustentabilidad, tan claro como déficit de caja. En definitiva, pasamos de la era del déficit en caja al de sustentabilidad, que significa sobrevivir en una sociedad en permanente cambio tecnológico y hacer que tu producto o servicio, tu empresa, sobreviva cuando la única manera de hacerlo es el comportamiento. Porque estás con radares por todos lados.

En el seminario de PULSO el tema fue si  se necesita un cambio de rumbo. ¿Cómo ha visto el escenario político?

-Veo los medios económicos y veo cuántos capítulos le dedican a la sostenibilidad. Cuando veo eso digo, la política está quedando en segundo plano. Hay otra discusión. No hay una discusión de qué hacemos en este ambiente, en esta sociedad. La discusión es qué hacemos en la otra sociedad. Antes se hablaba de responsabilidad social. Hoy ya el tema es mucho más grande, tengo que sobrevivir no sólo con la competencia, no con los comunistas o con los socialistas. Tengo que sobrevivir porque hay una tecnología que me hace que todo se hace distinto, y la empresa tiene que construir no sólo patrimonio sino que tiene que ser sustentable, y eso significa sobrevivir y sobrevivir significa aceptar las reglas de la sociedad, no del mercado. Ese es el cambio notable que se ve en todas las discusiones.

Chile tiene solidez económica. Ese es el gran activo que hemos logrado dentro de todo el desbarajuste político. ¿Cuál es la única gracia que tiene Chile hoy? Es que a pesar del despelote político y de este clima aguado político, los valores económicos, salvo el crecimiento, está intacto. Si agarras el riesgo de Chile, es el más bajo de Latinoamérica, que a su vez después de Trump, bajó más.

A mi juicio, la sociedad digital permite acuerdos y eso hace que la política quede en un clima de los grandes objetivos del país, pero no en el debate diario.

¿Entonces por qué está enrarecido el ambiente?

-Porque el efecto de la tecnología tiene absolutamente desconcertado a los modestos seres humanos que todavía  no saben reaccionar cuando les dicen ‘miren, en el futuro pueden haber monedas virtuales, los bitcoins’. Qué pasa con las monedas en un mundo en que por el blockchain. 

Si cada una de las cosas son tan nuevas, obviamente que ando preocupado. Entonces por qué hay tanta incertidumbre, tanta preocupación, porque el cambio tecnológico es inconmensurable. Todos los días te perforan tu manera de hacer las cosas. Esta sociedad digital está haciendo que la ideología vuelva a su lugar.

Una de las preocupaciones de hoy es el populismo, a raíz del triunfo de Donald Trump en Estados Unidos. En Chile algunos plantean que Guillier es el germen del populismo...

-Pero lógico porque estamos en la transición para pasar a esta ciudad inteligente. Por qué hay tanta reacción positiva por el populismo…

Claro, ‘yo no pertenezco a un partido, pero te doy esta solución mágica’

-Claro, pero te doy esta idea mágica en esta etapa de transición. Todavía no tiene oyentes instruidos, pero el día de mañana esos oyentes serán instruidos, entonces el conocimiento será el gran paradigma, fruto de tecnología.  O sea, si yo todavía, porque estoy usando la tecnología antigua puedo encantar a los ignorantes, la tecnología nueva no permite encantar a los ignorantes, porque las bases y chequeo son instantáneos.

¿Conoce bien a los posibles candidatos: Guillier, Piñera, Lagos e Insulza. ¿Le preocupa alguno?

-Creo que sería una imprudencia o falta de tino de una persona como yo, que ha participado 50 años en política, no valore que frente a una situación “populista”, Guillier, hay tres señores con historia de resultado (Piñera, Lagos e Insulza), que dignifican al país. Si quieres que quede en el análisis de Guillier, es un análisis destructivo. Realmente el único análisis constructivo que tengo es que en Chile los otros tres otros candidatos representan al menos el 80%. Y eso le da estabilidad a Chile. 

¿Y a los gremios como los ve en ese escenario?

-Estamos viendo cambios importantes en las directivas lo cual saca los mitos en esto, de que el partido comunista maneja todo, no  cierto. Y que en definitiva todo se moderniza. Uno de los problemas que tiene el partido comunista es que no se ha modernizado. Entonces yo creo que los gremios, si no se dan cuenta -los empresariales y los otros- del impacto de la tecnología y quieren mantener un análisis del mercado y no de la sociedad, no van a funcionar. Mira lo que le pasó al presidente del colegio de Profesores, que se quedó solamente preocupado del “mercado” del partido comunista y no de la sociedad.

Fíjate tú, cuando han tenido los mayores avances, los profesores, -que hoy un profesor entra ganando 44 horas $700 mil, cosa impensable hace 20 años-, hoy el señor perdió.

¿Ha estado al tanto del grupo de los 5 en Sofofa que buscan un cambio?

-Este es un cambio mucho más grande. Lo que te estoy hablando no se notará en la próxima elección ni mucho menos. Pero lo que está claro que ya entre los mismos no se pueden resolver las cosas. Es un avance notable que haya una carta firmada por cinco grandes empresarios. Pero lo que es imparable es lo que digo: cuánto tienen que empezar a preocuparse cada uno en sus diferentes ámbitos, de la sociedad digital.

Me tocó vivir el cambio desde un banco físico a uno en celular. Hoy el banco está donde tú estás parado. No tienes que ir al banco, el banco viene donde ti. Y esa cuestión está pasando en todo y eso es lo que no se dan cuenta.

Creo que estamos en la transición de una revolución digital que hace imparable la transparencia y la forma como hacemos las cosas y esa produce este ambiente tenso. El viejito que no sabe qué hacer y el joven que se quedó en ideología, los dos están desesperados. El que no es capturado por la sociedad digital que se vaya a otro planeta.

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