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José de Gregorio y su propuesta de bajar la tasa: "No tenemos que esperar a que la inflación sea baja. Lo importante son las perspectivas"

logotipo de Pulso Pulso 05-09-2016 Miriam Leiva P.

JOSÉ DE GREGORIO sorprendió al sugerir que el Banco Central (BC) debería ir hacia una política más expansiva y reducir la tasa de política monetaria (TPM) en 50 puntos en este segundo semestre. Su planteamiento no es menor si se toma en cuenta que fue presidente del instituto emisor durante cinco años y goza de ascendente entre sus pares. Aquí explica sus razones para esta inédita postura días antes que el BC presente su Informe de Política Monetaria (IPoM) donde se espera ahonde más en sus perspectivas de tasas. 

¿Por qué está en contra de lo que está diciendo la mayoría del mercado que o ve una mantención de las tasas o un alza?

-Primero, yo no me guío por lo que dice el resto, sino que por lo que yo pienso. Veo cosas obvias, naturales como que el mundo entero, nosotros mismos, estamos con mayor debilidad, y hay muchas bajas de tasas en varias partes. El cambio de sesgo (a neutral) fue una primera señal de ello, muy bien hecho por el Banco Central. 

Pero ir del cambio de sesgo a una baja es fuerte...

-Mi visión es que el cambio es suficientemente relevante como para que nuestra economía necesite un impulso de demanda, porque el problema central de nuestra economía no es el estado de las políticas macro. Pero en el impulso de demanda el espacio fiscal es absolutamente limitado...

¿No puede echar mano a los ahorros soberanos?

-En Chile somos muy buenos para expandir la política fiscal y no para contraerla, y eso va incubando fragilidad fiscal. En los 90, en los 2000 Chile tenía un superávit estructural de 1%, y hoy estamos con un déficit persistente cercano a 1%, aunque hay un esfuerzo de volver al balance pero no hemos podido. Eso puede significar que en 2 o 3 años se acaben los fondos soberanos.

¿Entonces el impulso debe ser monetario?

-La política en una economía abierta es, por excelencia, la monetaria, que ayuda por dos vías: expandir las condiciones monetarias y depreciar el tipo de cambio. Esto debería ayudar a nuestra economía a recuperarse, porque existe el espacio para ocuparla porque la brecha se ha estado ampliando, porque hemos estado creciendo por tres años -y vamos hacia un cuarto- por debajo de nuestra plena capacidad (3,6%). Y cuando la brecha se está ampliando incuba menos presiones inflacionarias y lleva a que sobrecumplamos la meta (3%). Veo que se ha abierto un espacio donde es posible bajar la tasa un par de oportunidades de aquí a fin de año, para anticiparse un poco a esta debilidad bastante marcada que estamos observando.

Hace poco el consejero del BC, Joaquín Vial, dijo que el próximo paso era subir la tasa.

-La verdad es que no entiendo esas declaraciones, no le encuentro lógica económica. Cuando veo que la economía se debilita, que el tipo de cambio está cayendo, que nuestra tasa neutral está en 4%, por ende estamos con una política levemente expansiva, entonces decir que el próximo paso es un alza de tasas no tiene justificación lógica.

¿Cree que el IPoM abordará esta disyuntiva en la TPM?

-No lo sé. Va a haber que verlo con cuidado para saber qué está pasando con las brechas, con las perspectivas inflacionarias, hasta el mercado con sus propias tasas está incorporando una situación monetaria más holgada en el futuro con la caída de las tasas largas. 

Pero a año y medio plazo.

-La baja refleja que sí se configura un escenario de debilidad persistente, y los esquemas de metas de inflación están diseñados para proveer un impulso.

¿Al BC no le pesará la historia de llevar casi dos años con la inflación sobre 4% para no arriesgarse con una baja de tasas?

-No me corresponde interpretar que están pensando, pero lo importante es tener capacidad de flexibilidad. Creo que efectivamente preveían mejores niveles de actividad y la convergencia inflacionaria no ha sido muy distinta de que la esperaban. Si me dicen que en un escenario de dinamismo económico con la inflación convergiendo entiendo, obviamente que el próximo paso sea un alza de tasas. Pero hoy el escenario ha cambiado, y yo creo que uno tiene que tener un grado de activismo coherente con la situación que vive la economía. 

¿Pero cuánto puede hacer la TPM?

-Entiendo que el problema central de la economía chilena tiene que ver con el crecimiento a largo plazo, con el ciclo de inversión del cobre, con otras cosas, pero le daría un poquito de respiro a la demanda, no son efectos demasiado significativos, pero empezaría a abrir espacios. Las brechas se han estado ampliando y eso, va contra lo que uno estaba esperando en materia de recuperación y justifica un impulso monetario. Creo que la conducción del Banco tiene la suficiente flexibilidad, se ha experimentado muchas veces que el curso de la política monetaria tiene que cambiar porque las condiciones cambian y creo que se han abierto espacios que hace unos trimestres atrás no se veían.

¿La depreciación del tipo de cambio llegó para quedarse?

-Si hay algo es que la tendencia será a que nuestros tipos de cambio se deprecien porque EEUU va a ir subiendo la tasa -el anuncio se hizo y el mercado ya lo ha incorporado- porque así se ajustan las economías. Nuestra economía ya tuvo una depreciación muy fuerte con un aumento bastante significativo en la inflación que ya está bastante absorbido. No es aconsejable guiar demasiado la política monetaria pensando en qué va a pasar con el tipo de cambio porque la flexibilidad cambiara permite, precisamente, que la política monetaria sea más efectiva.

La inflación subyacente igual sigue alta, sobre 4%, ¿no debería preocupar?

© PULSO

-No tenemos que esperar a que la inflación sea baja, lo importante acá son las perspectivas hacia los próximos años y eso debiésemos estar viendo. 

Usted está proponiendo todo lo contrario de lo que sugieren varios economistas que es seguir a la Fed, la cual subirá la tasa.

-Eso sí que es una cosa que encuentro que es romper el esquema de política monetaria. ¿Uno tiene que seguir a la Fed? No, uno tiene que seguir sus condiciones internas, es como si uno dijera que la Fed debe seguir lo que pasa en el resto del mundo, no. Ahora si lo que hace la Fed nos está afectando de manera que lo más adecuado sería seguir sus pasos, lo hacemos, pero como regla mecánica no tiene lógica.

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