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La apuesta de Nissan en Brasil: exportar innovación para América Latina

logotipo de Pulso Pulso 26-08-2016 Paula Namur, desde Rio de Janeiro

Desde los años ‘90, el municipio brasileño de Resende, al sur de Rio de Janeiro, es un polo de la industria automotriz de Brasil. El municipio, de apenas 120 mil habitantes, alberga una serie de fábricas de empresas como Volkswagen y Peugeot, y hace dos años, Nissan también decidió instalarse en esa ciudad con una planta que hoy produce modelos como el Versa (sedán) y el March (hatchback). La fábrica pronto comenzará a producir su recién lanzado modelo crossover Kicks, con una característica particular: se construirá desde Brasil para la región.

© PULSO

Hoy la planta emplea a 1.800 trabajadores, aunque se necesitarán entre 600 y 700 más cuando se comience a fabricar el Kicks el próximo año, explican durante una visita a la planta, a la cual fuimos invitados por la compañía japonesa. La fábrica comenzó a operar en abril de 2014 y desde entonces ha producido más de 80 mil autos. El 70% de las piezas y partes utilizadas para la fabricación es local, asegura Nissan.

La planta se instaló en este lugar como una manera de lograr los objetivos de crecimiento de Nissan en Brasil: la compañía lleva 16 años en ese mercado y ahora buscan alcanzar un 5% de participación en el país, que es el cuarto mayor mercado de autos del mundo (hoy tienen 3%). De acuerdo con cifras de la ANAC (Asociación Nacional Automotriz de Chile), en nuestro país la compañía bordea el 7% de participación, con lo cual se ubica en el top 5 en ventas, y apunta a tener un 10% de market share para ubicarse en el tercer lugar el próximo año. 

Pero el objetivo de la planta de Resende va más allá de sus aspiraciones a convertirse en un gran actor en Brasil. Este año, la fábrica se transformó en un polo de exportación de Nissan para Latinoamérica, luego de sus primeros envíos a Paraguay. También se empezaron a producir autos para otros mercados, como Bolivia, Chile y Perú. A fines de año también llegarán a Argentina y Uruguay. Los modelos que exportarán serán March y Versa en distintas versiones y ya el próximo año comenzará la producción de su nuevo crossover Nissan Kicks, que también se espera que sea exportado en el futuro. 

Para la región, la meta es ambiciosa: estar en el top 3 en el mediano plazo, aseguró este mes el CEO de la compañía, Carlos Ghosn, durante la presentación de dos nuevos vehículos inteligentes en Rio de Janeiro, en el marco de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, de los cuales Nissan es uno de los auspiciadores.

La inversión inicial para esta planta fue de 2.600 millones de reales (US$830 millones), y la inversión para la producción de Nissan Kicks en Brasil fue de 750 millones de reales (US$240 millones).

Robert Bauer, chief designer del estudio de diseño de Nissan en Rio de Janeiro, y parte del equipo que diseñó el Kicks, explica que los consumidores hoy buscan estar conectados literalmente con el mundo entero, y por eso, están ansiosos por conocer y tener nuevos productos. “Todos los comentarios que uno solía escuchar sobre Nissan era que eran muy buenos en calidad, confiables, aportaban un gran valor al consumidor, pero que les faltaba carácter, que les faltaba una ‘cara fuerte’, porque el automóvil es una extensión del dueño y es lo que todos ven, entonces todos quieren que exprese su propia personalidad. Entonces tuvimos eso en mente cuando elaboramos el Kicks, que tuviera todas los atributos de calidad, pero que también tuviera una gran personalidad y carácter”, explicó.

La compañía este año estrenó el concepto de “movilidad inteligente”, que orientará las decisiones clave sobre los autos del futuro con el objetivo de lograr cero emisiones y cero accidentes.

Proceso de fabricación

En el complejo se realizan todas las etapas de producción de los vehículos, desde el corte de las hojas metálicas hasta el ensamblaje de los vehículos y pruebas de manejo para el 100% de los autos que salen de esa planta.

El proceso comienza con la estampería, donde se cortan las partes para dar cuerpo al vehículo. También está el área de inyección de plástico, donde, por ejemplo, se producen y pintan las distintas partes del automóvil. En el área de pintura se realiza una aplicación de tres etapas, y en ninguna de ellas el auto pasa por secado, con lo cual el proceso se hace más eficiente. De acuerdo con la compañía, se utiliza el 90% de la pintura, lo cual lo hace también un proceso eficiente, debido a que el resto de las plantas pueden llegar a desperdiciar hasta el 30% de la pintura durante la aplicación.

Luego de pintar el cuerpo, el auto va al ensamblaje final, donde se montan las partes pequeñas, con todos los detalles. Este proceso durante cerca de tres horas. Luego al automóvil se le ensamblan las ventanas, y se instala el motor. De acuerdo con la compañía, cerca de 20,5 horas se demora la fabricación completa de un automóvil desde el corte de las láminas de metal hasta acá. Finalmente se hace el test drive de todos los automóviles producidos en la planta.

La fábrica busca ser sustentable desde distintos puntos de vista. Respecto de su infraestructura, la planta fue diseñada para aprovechar de la mejor manera la ventilación e iluminación natural. Por otra parte, los procesos de producción también buscan ser sustentables, por ejemplo, mediante la reutilización del agua a través de la filtración de sólidos para su reciclaje, o mediante el reciclaje del 100% de los parachoques que resultan defectuosos. Otro aspecto que refleja su interés por la sustentabilidad es que se han preocupado de dar empleo no sólo a los hombres: un 15% de los trabajadores de la fábrica son mujeres.

Debilidad en la industria

Si bien la fábrica tiene capacidad para producir hasta 200 mil vehículos y 200 mil motores al año, hasta ahora sólo opera a un tercio de su capacidad, es decir, funciona sólo un turno del total de tres. De todas maneras, la empresa se jacta de ser la única fábrica de ese polo industrial que no ha despedido personal ni ha reducido su producción.

La industria en Brasil no pasa por su mejor momento, lo cual quedó reflejado con la caída en las ventas de autos en ese país, en medio de la peor recesión del país en décadas. 

Durante una conferencia en Rio de Janeiro, en el marco de los Juegos Olímpicos, el CEO de la compañía, el brasileño Carlos Ghosn, explicó que la normalización de la economía en ese país permitiría a los consumidores aumentar la compra de autos nuevos. “Sin duda estamos en el fondo del pozo, listos para volver a crecer. Nos estamos preparando para retomar el mercado”, aseguró con optimismo, en medio del punto de inflexión que parece estar llegando en la industria en algunos países.

En tanto, el vicepresidente de ventas de la empresa para Latinoamérica, José Román, plantea que pese a la desaceleración en la región, Nissan se está beneficiando. “La industria automotriz no está enfrentando su mejor momento, porque los TIV (Total industry volumes) están cayendo en los diferentes mercados, pero nosotros en este entorno estamos creciendo en participación de mercado muy fuertemente. Tenemos una estrategia de manufactura importante”, asegura, ejemplificando con la planta de Resende, a la cual se sumó una reciente inversión de US$500 millones anunciada en Córdoba, Argentina, para construir pickups. “Dentro de ese entorno, tenemos 10 mercados principales: Brasil es el más grande, luego Argentina y después está Chile”, dice Román.

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