Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

La derrota de local de la alcaldesa Josefa Errázuriz

logotipo de Pulso Pulso 24-10-2016 Gabriela Villalobos

En tan sólo ocho horas los adherentes de Josefa Errázuriz pasaron de vítores anticipando un triunfo a gritos desesperados de apoyo una vez conocida la derrota. La alcaldesa no logró defender la comuna y perdió de local con 42% de los votos frente al 53% de Evelyn Matthei. ¿Qué pasó? Esta vez, los conceptos que la ayudaron a salir elegida en 2012 ya no eran válidos. Tras cuatro años a cargo de la alcaldía de Providencia, el desgaste y los errores cometidos en su administración fueron mayores que el entusiasmo por una cara nueva, por una vecina comprometida que era apoyada por jóvenes de izquierda, artistas y dirigentes sociales. Este grupo la había ayudado durante meses en su batalla contra el entonces alcalde Cristián Labbé y el triunfo fue épico. Josefa Errázuriz, la “dueña de casa”, como la llamó despectivamente su ex contendor, logró hacerse del sillón municipal del palacio Falabella y poner fin a 16 años de administración del coronel de Ejército en retiro.

Ese mismo entusiasmo que le valió el triunfo hace cuatro años se dejó vislumbrar en la mañana del día de la elección. La “Pepa” vecina llegó a las 8.45 -con pie de limón en mano- a tomar desayuno a un tradicional departamento en Pocuro con sus adherentes. Entre tostadas con palta, en un clásico living, cinco señoras comentaban la gestión de la alcaldesa, como se agradece un favor a una amiga. Se habló de la reapertura del Teatro Oriente, mencionando el convenio con el estacionamiento cercano y se alabó la tarjeta vecino.

La alcaldesa no se veía nerviosa. De cábalas, casi nada. Sólo el uso de una prenda celeste, un pañuelo. Estaban confiados. “Esperamos un gran triunfo”, decía una de las vecinas durante el desayuno.

En el local de votación también se veía entusiasmo. Entre vítores-“Con Josefa otra vez”-, un par de decena de adherentes esperaban a la candidata en la entrada del Liceo José Victorino Lastarria. Entre ellos, Giorgio Jackson, como símbolo del movimiento que desde la anterior elección la había apoyado. También estaba ahí Jaime Parada, que parecía haber dejado de lado los momentos tensos con la alcaldesa.

A la salida la esperaba Jorge Burgos, quien con un abrazo recordó que la elección en Providencia no era sólo la pelea de una dirigenta vecinal por su reelección, sino una de las batallas más importantes entre la Nueva Mayoría y Chile Vamos en los comicios municipales. Pero Josefa Errázuriz seguía fiel con la imagen de vecina cercana. “Voy a esperar los resultados con mi familia, en mi casa”, comentaba tras salir del local de votación. Se veía segura de un triunfo. “Confiadísima en ganar, hoy gana local”, decía poco después de las 11 horas.

Siete horas después las primeras cifras decían lo contrario. Los integrantes del comando hablaban en voz baja, comentando con descrédito que parecían haber perdido la alcaldía. A las 18.30 la ventaja de Evelyn Matthei ya era irremontable y en la sede de Marchant Pereira se admitía -de manera informal- que el resultado de la elección era una clara derrota. La euforia de 2012 no se repetiría. En un comienzo se habló de una diferencia de tres puntos, pero al final de la jornada el margen se amplió a diez. Había logrado captar 25 mil votos, poco más de 11 mil preferencias menos que en la elección anterior.

Josefa Errázuriz llegó a reconocer su derrota, contenida. Mientras algunos integrantes del comando lloraban en la entrada, ella hablaba con voz firme. Pese a que había quedado en evidencia que el entusiasmo de hace cuatro años se había esfumado entre los votantes, no hubo gran autocrítica. Había quedado claro que congelar los permisos de construcción en altura en la comuna o ampliar las ciclovías, no fue suficiente. Pero en el discurso sólo se culpó a la falta de comunicación, la alta abstención y los traslados forzosos del Servel. Todo con un lenguaje de nostalgia. “Incluso, con estos resultados, Providencia nunca más será la misma (...) esta comuna ya no es un lugar de tiranías”, decía recordando el triunfo de hace cuatro años. Reconoció el triunfo de Matthei en sus palabras finales en el comando y prometió que el traspaso del poder sería “sin obstáculos”. La “Pepa” siguió manteniéndose fiel a su imagen de dueña de casa aunque la elección ya estaba perdida. “Esta comuna no es una empresa, ni la alcaldía puede ser una gerencia. Siempre he sido una vecina de Providencia, así que no me complica seguir siéndolo”, aseguraba, dejando claro que sus anhelos políticos continuarán en el plano municipal. Al menos por ahora.

Más de Pulso

image beaconimage beaconimage beacon