Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

La economía y las elecciones en EEUU

logotipo de Pulso Pulso 04-08-2016

LUEGO DE un largo período de crecimiento alto, liderado por el creciente impulso entregado por la economía china, el mundo está volviendo a lo que era su tasa de crecimiento normal, en torno al 3%. En este contexto, el crecimiento está siendo liderado por China, pese a su menor grado de aporte, y por Estados Unidos.

Desde el punto de vista estrictamente económico, parece evidente concluir que además la única zona importante de la economía mundial con un riesgo acotado es precisamente EEUU. En efecto, con respecto a China existen variadas preocupaciones, incluyendo la magnitud de su desaceleración reciente, las posibilidades de problemas adicionales de no pago en su sistema financiero, etcétera. En Europa los riesgos son también variados, en especial a raíz de las dudas de los mercados por la real situación de sus bancos, tema que no fue aclarado convincentemente por el reciente “stress test”, así como por el Brexit, el cual por cierto instaló una sombra de dudas respecto del Reino Unido. En Japón las autoridades acaban de aumentar sus políticas de impulso, justamente porque los resultados hasta ahora no han sido los esperados.

Lamentablemente, la estabilidad de EEUU por el lado económico podría estar amenazada por la política. En efecto, las elecciones del 8 de noviembre determinarán no solo al próximo Presidente, sino que también a un tercio del Senado y la totalidad de la cámara baja. Las encuestas recientes muestran una clara ventaja republicana en la Cámara de Representantes y elecciones muy reñidas en el Senado. Pero en la presidencial, las encuestas si bien muestran recientemente una ventaja para Hillary Clinton, no son decisivas. En este contexto, es interesante revisar las principales diferencias entre los candidatos.

En los temas directamente económicos las diferencias son muy claras. Por un lado, Trump ha mencionado generalmente la aplicación de políticas del tipo “supply side” o de oferta, basadas en reducciones impositivas tanto para ciertas empresas como para la clase media, en conjunto con la eliminación de ciertos beneficios que permiten a las empresas reducir su carga impositiva, sea a través de usar filiales fuera de EEUU u otros.

Clinton, por su parte, ha mencionado iniciativas como aumentar el salario mínimo federal, establecer o aumentar licencias pagadas para atender emergencias familiares y otros beneficios sociales. Asimismo, ha dicho que impulsará un mayor gasto gubernamental en temas de inversión como infraestructura, investigación y desarrollo, etcétera. Parte del financiamiento provendría de aumentos impositivos a las personas de mayores ingresos. Ambas proposiciones conllevan riesgos e incertidumbre, aunque probablemente acotadas considerando la importante segregación del poder de toma de decisiones existente en el país del norte.

PARTE DE la política económica, pero que se entrelaza con temas geopolíticos, es la política comercial. Trump ha sido claro en decir que renegociará los acuerdos comerciales de EEUU, los cuales en su opinión han sido fuertemente perjudiciales para la economía de ese país. Clinton, por su parte, si bien históricamente había apoyado los acuerdos, durante la campaña se ha mostrado contraria, incluyendo el más reciente, el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP en inglés). Este incluye a doce países entre los que se encuentra por supuesto EEUU, pero también México, Perú y Chile.

El TPP permitiría un comercio más fluido conjuntamente con otros beneficios importantes, en especial para países muy abiertos al comercio internacional, como el nuestro. Es importante considerar que dentro del acuerdo están Japón, una economía tradicionalmente muy cerrada y con gran poder adquisitivo, y Vietnam, un simbólico país comunista pero con una economía crecientemente más liberada. Si bien es cierto que si nos guiamos por sus declaraciones recientes es posible que el TPP esté en peligro de no ser aprobado con cualquiera de los candidatos, se puede suponer que ese riesgo es mayor en caso de que Trump sea elegido Presidente, sin olvidar que la aprobación corresponde al Congreso.

El Presidente Barack Obama acaba de manifestar de nuevo su confianza en que el acuerdo es favorable para su país, pero mencionó que luego de la campaña la situación podría estar más tranquila y propicia para aprobarlo. En términos prácticos esto lleva la solución de este importante tema casi seguramente a 2017 al menos, lo cual mantiene la incertidumbre. Lamentablemente, sin EEUU el TPP pierde gran parte de su atractivo, aunque en caso de que los otros once países lo ratifiquen igualmente puede ser un interesante paso hacia la mayor integración económica en el Pacífico.

Finalmente, a los riesgos de Trump hay que agregar que si consigue efectivamente abrir renegociaciones de los otros acuerdos comerciales como el Nafta o incluso el acuerdo con Chile (seguramente de baja prioridad, por decir lo menos), podría también causar incertidumbre en nuestra región.

En definitiva, la campaña electoral seguramente mantendrá a los mercados atentos y volátiles hasta noviembre, para luego dar paso a un riesgo más acotado de implementación de las reformas. El principal peligro para los países emergentes está asociado al riesgo que podría enfrentar el proceso de apertura comercial global, incluso sin mencionar posibles disputas entre EEUU y México o China. O ambas. 

El autor es economista y estratega para Latinoamérica Principal International.

Más de Pulso

image beaconimage beaconimage beacon