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La estrategia de la industria para adaptarse al mundo digital

logotipo de Pulso Pulso 14-11-2016 Daniel Fajardo Cabello

La industria de la impresión en Chile está mucho más preocupada de la política que otros sectores económicos. No porque tenga candidatos a postularse al congreso o quiera incrementar su lobby. Sino porque los períodos de campaña influyen mucho en este mercado.

Por eso, Nelson Cannoni, vicepresidente de la Asociación Gremial de Industriales Gráficos de Chile (Asimpres) explica que, a pesar de que entiende la importancia de la nueva Ley Electoral, no les favoreció mucho la disminución de “palomas” en la propaganda de los miles de candidatos a alcaldes y concejales en las recientes elecciones municipales. “Nos golpeó mucho la nueva normativa. Pero, por otro lado, aumentó de manera significativa la impresión de papel en formatos menores. O sea, la impresión tradicional, porque los candidatos hicieron mucho puerta a puerta”, explica Cannoni, que además es gerente de operaciones de Imprenta Italiana.

La principal característica que ha acompañado a las imprentas de todos los tamaños del país en los últimos cinco años ha sido la variación en las ventas. La consolidación de los formatos digitales, nuevas tendencias de la impresión y una incertidumbre constante, han hecho que los actores de este rubro tengan que apelar a la innovación y la resiliencia.

Durante los últimos diez años, las ventas totales de la industria gráfica en Chile han pasado por vaivenes. Según Asimpres, el año pasado las ventas de la industria crecieron 2,5%, lo cual se compara con una leve expansión de 0,5% el año anterior. Sin embargo, durante los años de la crisis, las ventas se llegaron a contraer 4,8% en 2009, e incluso, 6,3% en 2012.

Para Manuel Alcalde, gerente de Desarrollo y Nuevos Negocios de Vera y Giannini Impresores S.A., este año ha estado marcado por menores expectativas, decreciendo en el segundo semestre. “De no mediar señales muy distintas, 2017 debería ser bajo en demanda y con menor velocidad en las inversiones”, dice Alcalde. “Los problemas han sido en parte por los altos costos de mano de obra y un fuerte desplazamiento de algunas categorías de productos, debido a la tecnología digital”.

Incluso, a nivel mundial, el mercado de los periféricos y repuestos de impresión enfocados más a usuario final y empresas, creció menos el segundo trimestre de 2016, según datos de IDC. En ese período, se vendieron 23,1 millones de unidades, un 3,8% menos que en el mismo período del año anterior. La mayor demanda ha estado dada por láser color y monocromo (18% y un 8,9%, respectivamente).

Bastante diferente a lo que está ocurriendo con nuevos mercados como por ejemplo la impresión 3D, que será uno de los principales temas de la Print Santiago 2016, el evento anual que reúne a toda esta industria, que este año se realizará esta semana (17 al 19 de noviembre) en Espacio Riesco.

Otros temas que abordará el encuentro son las tendencias y aplicaciones de procesos de impresión, etiquetas, packaging, nuevas ofertas en insumos (papel, tintas, otros sustratos), plataformas crossmedia e impresión sustentable. Todo, como una forma de enfrentar los cambios.

“Estamos pasando por un período de incertidumbre, pero también lleno de oportunidades. Esta tendencia a la inestabilidad ya sucedió en Europa desde 2008 debido al auge de lo digital, donde disminuyeron los actores, pero la impresión siguió subiendo. Lo digital al principio golpea fuerte, porque es información inmediata. Pero al final, la gente está cada vez valorando menos la información inmediata. Necesita el refuerzo de papel. Es más confiable en cuanto a fuentes. Cuando hay un libro, hay un respaldo”, comenta Cannoni.

Y en general, en los últimos dos años, la industria del libro empezó a crecer en todo el mundo, después de varios años a la baja. Como referencia, en España, las ventas de libros tradicionales incrementaron sus ventas en 3% el 2015, alcanzando los 2.257 millones de euros.

En Chile, según datos de la Cámara Chilena del Libro, en el año 2015 se registraron un total de 6.268 títulos editados (ISBN), lo que representa un 9,9% de crecimiento con respecto a 2014.

Pero esto no significa que la industria de la impresión quiera tapar el sol con un dedo. “No estamos contra lo digital. Nos ayuda muchísimo. Lo digital es más masivo (por ejemplo el mailing) y la impresión en papel u otros formatos es más personalizada”, apunta el vicepresidente de Asimpres.

Por su parte, Manuel Alcalde agrega que lo interesante es que se prospectan nuevos y atractivos mercados. “Por ejemplo, en el ámbito del packaging, las categorías de alimentos, vinos y frutas deberían mostrar buenos niveles de crecimiento para los próximos años”, concluye Alcalde. 

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