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La jubilación de la Circular 1046

logotipo de Pulso Pulso 26-12-2016

El 17 de diciembre se cumplieron 25 años de la dictación de la Circular 1046 de la Superintendencia de Valores y Seguros, que reguló la forma en que los corredores de bolsa y agentes de valores deben prestar los servicios de intermediación de valores extranjeros en mercados externos.

Buscando aclarar que las corredoras y agentes podían prestar servicios de asesoría e intermediación relacionados con valores extranjeros, algo que incluso en esa época parecía innecesario, la SVS terminó imponiéndoles una serie de restricciones que hoy resulta prudente revisar.

Por ejemplo, según la Circular 1046, los intermediarios locales sólo pueden prestar estos servicios cuando se trate de valores extranjeros cuyos emisores sean fiscalizados por un organismo similar a la SVS. Del mismo modo, el corredor local sólo puede realizar la operación contratando, a su vez, a un intermediario de valores extranjero debidamente autorizado.

Han cambiado mucho las cosas desde 1991: no sólo se disolvió la Unión Soviética, internet invadió nuestras vidas y se redibujó el mapa de Europa. El PIB de Chile pasó de US$36 mil millones a US$277 mil millones (2013), colocamos los primeros Huaso Bonds, creamos nuevos productos financieros en nuestro país, como la securitización y los fondos de inversión, prohibimos el mal uso de información privilegiada y nuestro mercado de valores se internacionalizó.

En este nuevo mundo, la Circular 1046 se ha convertido en un obstáculo para que los intermediarios de valores puedan realizar las cada vez más frecuentes operaciones internacionales.

En 1991 no se vislumbraba que chilenos pudieran tener interés en invertir en algo que hoy es tan habitual, como son los valores emitidos por entidades chilenas en el exterior, por ejemplo, bonos 144A. Pues bien, los bonos 144A son valores de oferta privada, no están sujetos a registro y sus emisores podrían no estar fiscalizados por una entidad similar a la SVS, con lo que quedarían fuera de la Circular 1046. Es decir, los inversionistas chilenos podrían invertir en dichos valores por cualquier medio, salvo a través de lo que debería ser la alternativa más evidente, un corredor de bolsa local.

Del mismo modo, bajo la actual normativa, si un inversionista local quisiera hacer negocios sobre valores en el extranjero con cualquier contraparte que no fuera un intermediario de valores extranjero (como podría ser un banco o un fondo de inversiones), la operación no podría hacerse a través de un corredor de bolsa local, salvo que se contratara, además, a un innecesario corredor extranjero, lo que aportará más riesgos y costos a la transacción.

Parece necesario entonces que nos pongamos al día en la internacionalización de las operaciones de nuestros corredores de bolsa. Jubilar a la Circular 1046 parece un buen primer paso, especialmente al considerar que la protección a los inversionistas que buscó el regulador en 1991 ha quedado bien resguardada por las nuevas normas para corredores y agentes, especialmente la NCG 380 de la SVS.

*El autor es abogado socio Ried Fabres Abogados.

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