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Lehman Brothers: Cómo Wall Street aprendió a vivir necesariamente con mayor regulación

logotipo de Pulso Pulso 15-09-2016 Leonardo Ruiz

El mundo cambió después del 15 de septiembre de 2008, cuando quebró el banco de inversiones estadounidense, Lehman Brothers. La consecuente crisis financiera global fue la más grande que ha tenido la historia desde la Gran Depresión de 1929, después de que el Gobierno estadounidense se negara a rescatar al banco, provocando el colapso del mismo y el siguiente contagio al sistema financiero en otras partes del mundo. Asimismo, la innovación en política monetaria es la mayor herencia desde la crisis, aseguran los expertos en economía.

“Ha sido un lento, pero firme despertar desde las cenizas de Lehman Brothers, Bear Stearns y otras firmas que colapsaron y que, o se fueron a la bancarrota, o fueron fusionadas. El daño causado por el quiebre del sector financiero fue tan severo que ha cambiado el curso de los eventos económicos en EEUU y el resto del mundo de manera dramática”, dijo el economista jefe de Naroff Economic Advisors, Joel Naroff.

El asesor financiero agregó que por la multiplicidad de crisis en el sector inmobiliario y en el financiero, era imposible que la recuperación sucediera de manera rápida. “El fracaso inmenso de los reguladores de no haber previsto estos problemas ni las actividades fraudulentas masivas de tantas instituciones financieras dieron paso a la aprobación de regulaciones que eran consideradas inimaginables. Y la necesidad de hacer bajar las tasas de interés a cero para ayudar a la economía global, ha hecho que los bancos centrales queden con chaquetas de fuerza, por lo que podrían hacer falta varios años para que se las puedan sacar”, aseguró.

Los mercados han subido de manera incesante desde su punto más bajo de la crisis, en marzo de 2009. El índice S&P500, por ejemplo, acumula un avance de 214,22% hasta ahora, mientras que el MSCI World ha visto un alza de 146,11%.

Uno de los factores que ha apoyado el ánimo inversionista ha sido la regulación que sucedió a la crisis de 2008-09, con el debut de la ley Dodd-Frank, como se conoce a la ley de reforma a Wall Street y protección al consumidor, que busca promover la estabilidad financiera de EEUU mediante medidas que proporcionen transparencia y estabilidad en el sistema financiero.

Sobre este tema, Alberto Bernal, jefe de Estrategia de Inversión XP Securities, hizo hincapié en que si bien hay mucha gente contenta con la regulación, otros lo consideran un exceso. “El sector privado se equivocó, pero cuando el Gobierno corrige no siempre lo hace bien. Puede haber sido un error, aunque dadas las circunstancias es algo colateral. El sector financiero es menos dinámico, hay menos utilidades, pero hay menores riesgos sistémicos y la gente está más tranquila”, señaló.

Para Bernal el exceso de regulación a Wall Street disminuye la liquidez de los mercados, disminuye la capacidad de los bancos para innovar financieramente y la capacidad de la gente para financiar proyectos. “Pero no vamos a volver a ver una crisis de esas proporciones nunca más. Fue demasiado grande. En toda nuestra vida no se repetirá algo semejante”, dijo.

Entre las últimas regulaciones conocidas a raíz de la Dodd Frank y la ley Volcker, está la que se conoció la semana pasada en la que la Reserva Federal y otros dos reguladores recomendaron al congreso de EEUU que limite la capacidad que tiene Wall Street para involucrarse en banca mercantil y en la tenencia de materias primas, porque supone un riesgo para el sistema financiero, además de pedir quitarle la calidad de ‘veteranos’ a entidades como Goldman Sachs y Morgan Stanley, la que se les concedió en 1999 y que les permite el transporte físico de materias primas, lo que otros bancos no pueden hacer.

Los paralelismos con la crisis de la Gran Depresión

“En estos ocho años EEUU superó la crisis y luego tuvo un ciclo de prosperidad en términos de crecimiento, empleo, salarios e indicadores sociales gracias a las fortalezas estructurales de su economía y las políticas implementadas”, dijo el economista asesor del Grupo Security, Aldo Lema, quien hizo un paralelismo con la crisis de 1929.

“Hubo tres políticas que marcaron un nítido contraste respecto a la Gran Depresión: la gran expansión monetaria, la flexibilidad cambiaria, o devaluación del dólar, y la estabilización financiera. En contraste con la visión dominante, la gran diferencia respecto a la crisis del ’29 no estuvo en la política fiscal, en la cual esta vez sólo fue expansiva los dos primeros años, para luego iniciar un proceso de consolidación y reducción del déficit”, señaló.

Pero no solo con la crisis de inicios del siglo pasado se relaciona a la crisis financiera, ya que al otro lado del Atlántico también se sintieron las repercusiones del colapso financiero estadounidense. Economistas citados por el medio español CincoDias recuerdan como tuvo que suceder algo tan grave como la quiebra de un banco del tamaño de Lehman para que las agencias reguladoras tanto de EEUU como de Europa convergieran no sólo en criterios regulatorios sino en contables. Y es que la crisis de deuda soberana europea, que vio hundirse a los mercados de Grecia, España, Italia, Portugal e Irlanda, con su peor momento en 2012, aún sigue en la mente de los inversionistas.

“Desde entonces las diferencias entre ambos registros, de EEUU y Europa, propició que los derivados de subyacentes subprime inundasen los balances de los principales bancos mundiales trasladando lo que debiera haber sido una crisis local a una global. Desde entonces también se han realizado esfuerzos en mejorar tanto los criterios de valoración como contables para cualquier producto complejo. El efecto multiplicador que tienen los derivados y que en principio fueron diseñados para realizar coberturas, en ocasiones sirve para doblar apuestas sobre movimientos concretos de un mercado algo que cuando no sale bien, sale doblemente mal”, dijo Javier Urones, de XTB, al diario hispano.

Los economistas destacan que aunque hayan pasado ocho años, no hay que olvidar las lecciones de la caída de Lehman, ya que hasta los bancos más grandes pueden caer en desgracia y que no porque algo haya funcionado bien siempre, no está exento de problemas.

“Las cosas están mucho mejores que hace ocho años, pero todavía falta hacer mucho trabajo antes de que podamos decir que todos los problemas quedaron resueltos”, agregó Naroff. El analista Joe Delaney, de LifeGuard Wealth, agregó, que siempre que se decida pensando en el valor más que en el largo plazo y se consideren todos los riesgos, estaremos actuando de manera más prudente que respetadas instituciones financieras de los últimos siglos.

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