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Ley de Etiquetado: ALTO en conflictos

logotipo de Pulso Pulso 13-12-2016

Han pasado casi seis meses desde que entró en vigencia la “Ley de composición nutricional de los alimentos y su publicidad”, más conocida como Ley de Etiquetado. En este tiempo hemos visto cómo se ha movilizado la industria con serios problemas de interpretación, como lo fue en su momento la determinación de los productos que serían fiscalizados por la autoridad una vez que la ley entrara en vigencia. La autoridad determinó que se fiscalizarían todos los productos comercializados a la fecha y no sobre la fecha de elaboración. Esto generó un problema, pues esta interpretación varió el criterio histórico de la autoridad sanitaria respecto de la fecha de entrada en vigencia de las modificaciones a la regulación de alimentos.

Hoy, se generan dudas respecto de la interpretación de la autoridad sobre el uso de registros de marcarios con personajes que pudiesen resultar atractivos para menores de catorce años en productos etiquetados como “altos en” azúcares, calorías, sodio o gracias saturadas, lo cual amenaza con convertirse en un nuevo punto de inflexión entre la autoridad y las empresas.

La restricción reglamentaria asegura que no se puede realizar publicidad de productos etiquetados “Alto en…” con personajes, figuras infantiles o dibujos animados, entre otros. Pero ante esto cabe preguntarse: ¿dónde queda la protección legal de las marcas comerciales legalmente inscritas y amparadas, por ello, ante la nueva regulación? Lamentablemente ni la nueva Ley de Etiquetado ni el reglamento respectivo se refieren en forma alguna a la situación de las marcas en este contexto.

Ante las interrogantes, altas autoridades del Ministerio de Salud originalmente aseguraron que se respetaría el uso de las marcas comerciales debidamente registradas en la medida que su uso en los envases fuera idéntico al de los registros ante el Inapi. Naturalmente lo anterior generó que, de manera preventiva, las empresas del rubro comenzaran una carrera contra el tiempo inscribiendo y actualizando sus diseños y personajes ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial, confiando en las declaraciones del Ministerio de Salud.

Pese a lo anterior, hemos podido constatar que hace algunos días el Ministerio de Salud realizó un cambio sustancial en sus criterios respecto a lo que se considera publicidad, generando una nueva directriz de fiscalización que ya no hace distinción alguna entre marcas registradas y otros medios de publicidad. Lo anterior constituye un silencio preocupante para toda la industria, pues abre peligrosamente el criterio al fiscalizador en terreno, ya que todo puede ser considerado como publicidad y dar inicio a los sumarios sanitarios respectivos.

En un país que reiteradamente dice ser serio con este tipo de incertidumbres, resultan inaceptables cuando nos referimos a bienes cuyo uso se encuentra protegido incluso a nivel constitucional, como lo son las marcas comerciales.

*El autor es abogado asociado Silva & Cía.

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