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Londres afronta la difícil cuadratura de las cuentas tras el Brexit

logotipo de Pulso Pulso 22-11-2016 AFP
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El ministro de Finanzas, Philip Hammond, presentará las grandes líneas del gasto del gobierno para los próximos meses en lo que se conoce como "el discurso de otoño".

Hasta ahora la economía ha lidiado mejor de lo previsto con las  turbulencias causadas por el resultado del referéndum del 23 de junio. Sin  embargo, los analistas esperan que, una vez que empiecen oficialmente las  negociaciones de divorcio con Bruselas -en marzo de 2017, a más tardar-,  empiece a resentirse.

Esto tendrá que combinarse con la promesa de la primera ministra Theresa  May de consagrar su mandato a ayudar a los "JAM", neologismo político británico  para referirse a los "just about managing", los que llegan con dificultades a fin de mes.

Se estima que Hammond tendrá algún gesto hacia las familias que aún no se pueden recuperar de la crisis del 2008 -2009, y que tratará  de presentar el presupuesto como el fin de años de austeridad del anterior gobierno de David Cameron, que pretendía alcanzar un superávit presupuestario en el ejercicio 2019-2020.

Pero el margen es limitado. "Las finanzas públicas no gozan de buena salud,  y Hammond no tiene ganas de un incremento fuerte del endeudamiento", estimó Kit  Juckes, analista del banco Societe Generale.

En los últimos días, May adelantó que el presupuesto contendrá una partida  suplementaria anual de 2.000 millones de libras suplementarias al año para investigación y desarrollo, otra de 1.000 millones de libras para el desarrollo de internet y de 1.300 millones de libras  para mejorar la infraestructura, concretamente las carreteras.

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