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Los desafíos de la banca

logotipo de Pulso Pulso 28-11-2016

Uno de los principales activos de la banca chilena es su solidez. De acuerdo con el último ranking elaborado por el Foro Económico Mundial, Chile se ubica noveno entre 138 países en lo que respecta a solidez financiera, manteniendo así una posición top 10 ya por varios años. Asimismo, los niveles de capitalización se han mantenido estables en los últimos diez años, alcanzando el índice de adecuación de capital a 13,8% a septiembre de 2016.

Ello es muy destacable dado el crecimiento de las colocaciones de 2,4 veces en la última década. A lo anterior se debe agregar la calidad de dicho capital, lo que le ha permitido a la banca enfrentar los ciclos económicos con mayor resiliencia. También esta posición de capital ha permitido que la industria continúe con su labor de intermediación, destacando su creciente disponibilidad de servicios financieros y los elevados niveles de satisfacción de sus clientes.

Actualmente, la industria mantiene colocaciones que representan más del 85% del PIB, beneficiando a más de 5 millones de familias y empresas. Asimismo, en su rol de intermediación la banca administra más de 20 millones de cuentas de ahorro y depósitos, lo que demuestra la confianza de los clientes en la industria.

Sin embargo, el dinamismo de la actividad bancaria se ha moderado, en línea con el prolongado escenario de menor actividad económica del país en general, luego de cumplirse tres años de crecimiento promedio del PIB de menos de 2%, y la perspectiva para  2017 no es más alentadora. Sin duda que este bajo crecimiento nuevamente será un importante reto para la industria, sobre todo si se considera que las tasas de interés de largo plazo a nivel internacional ya están al alza.

A lo anterior, se suma un período de cambios regulatorios de gran relevancia para el sector. En efecto, la banca debe enfrentar la modificación de su principal marco legal, la Ley General de Bancos, que implicará transitar hacia Basilea III y el denominado Capital Tier 2, la incorporación de la Superintendencia de Bancos a la Comisión de Mercado de Valores, además de iniciativas legislativas, como la modificación al Sernac. Ello constituye nuevamente un gran desafío para la industria, debido a que su discusión se llevará a cabo en un clima de creciente cuestionamiento a las instituciones y en un período que coincidirá con el ciclo político eleccionario.

Bajo este marco, la industria no debe descuidar su foco de esfuerzos por entregar cada vez más y mejores servicios a sus clientes, sobre todo con el gran desafío, que ya es una realidad, de transitar de una banca transaccional y masiva a una banca digital móvil. Ligado al desarrollo de nuevos servicios financieros y medios de pago, además del creciente acceso que exigen los clientes a los proveedores de servicios, el tema de la seguridad pasa a ser un elemento clave, la cual no sólo implica derechos a los clientes sino que también obligaciones.

Es así como esta transformación debe ir acompañada de canales, productos y servicios que se vayan adecuando a las necesidades de los clientes. Además, en la medida que aumentan los grados de penetración financiera, estos esfuerzos deben ser complementados con iniciativas que mejoren los niveles de educación financiera, aspecto que permite potenciar los beneficios de una mayor inclusión a los servicios financieros. Ello se enmarca en el gran reto por seguir mejorando aún más la experiencia de los clientes con la banca, superando el esfuerzo ya realizado y que sitúa a la industria bancaria como el sector líder, junto a otras dos industrias de un total de 26 evaluadas, en la publicación reciente del índice de experiencia de servicio de la consultora Praxis Customer Engagement, que busca medir tres dimensiones de la interacción con el cliente: efectividad, facilidad y agrado.

En materia de discusión legislativa, es vital que la misma se mantenga en un estricto ámbito técnico, ya que es la única manera de que se proteja el activo país que representa la solidez de la industria bancaria. Ello es fundamental para que tengamos una banca que no sólo acompañe al crecimiento del país, sino que también continúe siendo un apoyo al esfuerzo individual que realizan las personas por tener una mejor calidad de vida.

En síntesis, 2017 será un año de grandes desafíos para la industria y la banca siempre estará disponible para ser un actor de relevancia en la construcción de una recuperación de la confianza en nuestro país. 

*El autor es presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras.

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