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Los obstáculos del viaje de Uber: entrar a Medio Oriente y Asia y generar retornos

logotipo de Pulso Pulso 03-10-2016 Javiera Donoso

El viaje de Uber no está siendo fácil. Información pública no hay, porque la firma no está abierta en bolsa, pero el monto que circula en el mercado, entre estimaciones, es que el valor de la compañía ronda US$68.000 millones. Según información de la base de datos financiera Crunchbase, desde el capital “semilla” de US$200.000 que los fundadores Travis Kalanick y Garrett Camp invirtieron en agosto de 2009, la compañía ha logrado recaudar US$11.457 millones en trece rondas de levantamiento de capital, con inversionistas de la talla de Morgan Stanley, Goldman Sachs y el fondo de inversión público de Arabia Saudita.

Sin embargo, la pérdida parece ser un problema recurrente para la compañía del ride-sharing. Aunque las reservas crecieron entre el primer y el segundo trimestre de este año -de US$3.800 millones a US$5.000 millones- y los ingresos netos crecieron alrededor del 18% en el mismo período, y la pérdida persigue a la empresa, según Bloomberg. Uber perdió alrededor de US$520 millones en Ebitda en el primer trimestre de este año. Entre abril y junio de 2016, la empresa perdió más de US$750 millones, incluyendo una caída de alrededor de US$100 millones en su mercado natal, Estados Unidos. En total, eso lleva la pérdida total unos US$1.270 millones en la primera mitad de este año. El año pasado le significó a la compañía una pérdida de US$2.000 millones en Ebitda. Por lo menos US$4.000 millones en los siete años de la compañía.

Es precisamente esta dinámica la que preocupa a Aswath Damodaran, profesor de finanzas de la Universidad de Nueva York, que calcula que el verdadero valor de la compañía de San Francisco ronda los US$28.000 millones. El problema con las empresas dedicadas al ride-sharing, dice, es que sólo están perdiendo dinero parcialmente debido a su rápido crecimiento. “De hecho, creo que una porción significativa de sus gastos están asociados a mantener los ingresos más que a hacerlos crecer”, explica.

Pesadillas asiáticas

Luego de perder, se estima, alrededor de US$2.000 millones tratando de consolidarse en el mercado chino, Uber desistió y vendió a principios de agosto su rama en el país asiático a la gigante local Didi Chuxing, por un total de US$7.000 millones en acciones. Menos de dos meses después, su posición se ve amenazada en el Sudeste Asiático. Grab, la compañía basada en Singapur que compite en el mercado del ride-sharing, recientemente logró recolectar US$750 millones en una ronda de levantamiento, nada menos que del gigante chino SoftBank Capital.

Especialistas apuntan que el principal factor del fracaso de la compañía estadounidense en China se debe al gobierno de ese país. Según David Teece, director del Tusher Center for the Management of Intellectual Capital de la Universidad de Berkeley, el ejecutivo chino tiene políticas que favorecen a las empresas locales por sobre las extranjeras. “No importa si eres una compañía americana o chilena, conseguir un trato justo es muy, muy difícil”, explica.

Paul Tiffany, por su parte, también profesor de la misma universidad, apoya la tesis del origen político de las complicaciones de Uber en China, remarcando el sector al que pertenece la compañía: “El actual presidente de China dejó claro que no quiere firmas extranjeras involucradas en los sectores tecnológicos chinos”, dice, agregando que mientras estuvo en China, en el período del acuerdo de venta entre Uber China y Didi, escuchó en conversaciones con entendidos del acuerdo que “las manos del gobierno” estaban metidas en el acuerdo.

A esto se suman dos factores, agrega el académico de la Universidad de Nueva York Joseph Foudy. Además del problema político, el docente agrega que los mercados de Asia tienen competidores más duros en este rubro que otras latitudes, como América Latina. Agrega Foudy el factor que llama “carga del extranjero”, o que es difícil para las compañías extranjeras comprender realmente mercados a los que ingresan.

Pero no sólo en Asia la empresa estadounidense ha visto erizarse a la competencia. El servicio de ride-sharing Careem FZ, está en busca de hasta US$500 millones en financiamiento, según revelaron a Bloomberg fuentes cercanas al asunto. La empresa está trabajando con Credit Suisse AG para encontrar inversionistas. Con operaciones en 30 ciudades, la compañía podría conseguir ser valorada en más de US$1.000 millones luego del aumento de capital, de concretarse. 


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