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M�nica Reyes y Javier Gatica, sobre Premio Impulsa: "Necesitamos incluir a las mujeres en todos los niveles de la organizaci�n"

logotipo de Pulso Pulso 03-08-2016 Paula N��ez

Actualmente hay más de 1,3 millones de mujeres inactivas por razones familiares en Chile. De ellas, 225 mil estarían dispuestas a integrarse al mercado laboral si las condiciones fueran más flexibles. Con el fin de fomentar su inclusión es que Fundación ChileMujeres, PwC y PULSO se unieron para entregar el Premio IMPULSA.

El galardón se basa en tres pilares: transparencia, liderazgo y sectorización, donde la medición de factores para destacar a las empresas ganadoras se hace en función a datos públicos. Además, de tratarse de un premio donde PwC de encarga de corroborar y validar los datos.

El objetivo de este galardón es destacar a aquellas empresas de diferentes sectores que fomentan el trabajo de la mujer en nuestro país, mediante una alta tasa de contratación y desarrollo de ellas en la organización. En el concurso, se incluyen a las 80 empresas con mayor venta en Chile que le reportan a la SVS y 12 empresas que le reportan a la SBIF, las que serán analizadas de acuerdo a la Norma de Carácter General N°386 de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS).

Mónica Reyes, fundadora de Makers Liderazgo Femenino (red de mujeres para generar instancias de aprendizaje y crecimiento profesional) y Javier Gatica, Socio de PwC Chile dan su mirada acerca de los desafíos que tenemos como país.

¿Cómo está Chile en materia de inclusión femenina?
M: Tenemos un enorme desafío por delante. Actualmente, las mujeres se sienten bastante solas en los ambientes de trabajo, hoy necesitamos incluirlas en todos los niveles de la organización. A nivel nacional, hemos visto que falta participación. Además, hoy las cifras de desempleo aumentan, principalmente por ese aspecto. Cuando se analizan los porcentajes de representación femenina en distintos niveles notas que están en minoría en la mayor parte de los casos.

Al haber representatividad en la toma de decisiones, suele haber un mando más armónico, equilibrado, e integral.

¿Qué impacto tiene la incorporación de la mujer en materia de desarrollo país?
J: PwC realizó un estudio relacionado, “Women in work” el año pasado, donde de los 33 países de la OCDE, Chile salió en el puesto 29. De los indicadores que se analizan como oportunidad, diferencias de remuneraciones, entre otros, esa medición demuestra que el incremento de la incorporación de la mujer tiene un tremendo impacto en el PIB de los países. El estudio a nivel global, demuestra que por cada US$100 que ganan los hombres, las mujeres ganan US$83, hay una diferencia importante.

¿Qué países son ejemplo a seguir en materia de inclusión?
J: En los países que han hecho esfuerzos por reducir esta brecha, el impacto ha sido enorme. Actualmente, los nórdicos como Suecia o Dinamarca, son los que tienen la carrera avanzada con altos índices de participación femenina en la fuerza de trabajo. Ellos han desarrollado una serie de políticas que incorporan aspectos novedosos como que hombres y mujeres comparten más de 400 días de permiso pagado, cuando tienen o adoptan un hijo,, siendo una política que va hacia el compartir.

En Latinoamérica, la normativa ha tendido a dejar a la mujer como sujeto de estos derechos. ¿Cómo se puede conseguir que esta visión no afecte a la contratación?
J: Lo que pasa es que nuestra mirada históricamente ha tenido a la mujer como centro de estas responsabilidades, pero la clave para el desarrollo del país es la corresponsabilidad. En ONU Mujeres se desarrolló el programa “He for she”, donde PwC ha tenido bastante protagonismo. Aquí se rescata que los derechos de las mujeres no sólo le concierne a las mujeres, sino también a los hombres.

¿Qué se puede hacer para revertir la brecha de ingresos?
J: Primero hay que aumentar la participación femenina. Segundo, creo que la brecha se da porque las mujeres tiene un incremento al momento de la maternidad. Al disminuir esa brecha (es decir, aumentando beneficios para padre y madre), el mercado se empieza a regular, porque lo que estás haciendo de alguna manera es poner un impuesto a la mujer. Entonces, si nivelas la cancha, el mercado reacciona y ayudaría a disminuir esta diferencia.

Cuando se analiza el desarrollo de carrera, se ve que las mujeres van a la universidad y que tienen mejores notas. Sin embargo, no alcanzan posiciones de liderazgo con la misma facilidad cuando salen al mercado.
M: Necesitamos un cambio cultural y eso, precisamente, es a lo que apunta este premio. Cuando se habla de cambio cultural, muchos cuestionan cómo tangibilizarlo. Hoy empiezan a operar distintas fuerzas y tendencias que convergen. Las nuevas generaciones vienen con una impronta distinta a la hora de armar su familia y cómo se insertan en el mercado laboral.

Los millennials están pidiendo cambios a las empresas
M: Así es, ellos son mucho más exigentes en cuanto a calidad de vida, flexibilidad horaria y estamos viendo que comparten mucho más las tareas. Lo que las políticas públicas no asumen respecto a la corresponsabilidad familiar, los millennials lo están cambiando de forma innata. Desafiando a las organizaciones. Es muy interesante ver lo que puede pasar de acá a 20 años, cuando las jóvenes lleguen a los 40, que es cuando, en promedio,  se llega a cargos más altos.

¿En qué se basa el premio Impulsa?
M: La circular 386, que es la base de este premio, toca un punto muy importante, porque visibiliza la situación de las mujeres en la empresa. A nivel mundial, una de las cosas más importantes para avanzar en la materia ha sido normar respecto a cuál es la estructura respecto a hombres y mujeres. Incluso en Alemania o los países nórdicos, se debe informar si es que hubiera diferencia y de cuánto es. Entonces, cuando se pide que las empresas digan públicamente cómo están tratando esta situación, automáticamente se produce un levantamiento del problema.

¿Qué relevancia toma la inclusión femenina, cuando el país está envejeciendo?
M: Hace muy poco tuvimos la oportunidad de compartir con el embajador de Suecia. Él nos contó que en un minuto se estaban quedando sin jóvenes y había déficit en la mano de obra. Se dieron cuenta que era clave sacar a las mujeres al mundo laboral, quienes muchas veces lo hacían por tareas de cuidado. Su motivo no fue de género, sino económico.

¿Qué importancia tiene la flexibilidad laboral para la inclusión?
M: Te aseguro que cuando haya más mujeres tomando decisiones, va a haber más flexibilidad, porque lo viven en carne propia. Hay empresas que hacen muchas cosas hoy. Son muy exitosas y es muy poco conocido lo que hacen. Eso es lo que buscamos con el premio, destacar a aquellos que han apostado por potenciar a la mujer en el mundo laboral. 

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