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Marcelo Albornoz y último fallo de la Reforma Laboral: "El TC envió una clara señal de que sus fallos deben acatarse"

logotipo de Pulso Pulso 01-08-2016 Juan Pablo Palacios

El futuro de la Reforma Laboral ha quedado en manos de la Dirección del Trabajo (DT) y los tribunales de justicia por los vacíos legales que se generaron tras su despacho. Para el ex titular de la DT, ex subsecretario de Justicia, y abogado laboralista que asesoró en este debate al comité de senadores de la DC, este desenlace no era deseable, y a su juicio debe ser corregido por una ley corta adecuatoria.  Y refuerza su idea tras el último fallo del Tribunal Constitucional (TC), que suprimió la palabra “sindicato” en ciertas normas del proyecto. 

¿Qué expectativas tiene de la reforma que será promulgada?

-El proyecto en general salió bien en lo que tenía que salir bien y en las normas que fueron tramitadas y aprobadas en el Congreso. En la mayoría de los temas que van a ser parte de la legislación laboral no debería haber mayor problema. Hago una inflexión en aquellos temas que fueron objeto del requerimiento del Tribunal Constitucional, que son titularidad sindical y extensión de beneficios. 

¿Por qué en esos dos temas?

-En ese punto tenemos un problema transversal. O sea, no es sólo un problema del Gobierno, de los empresarios y los sindicatos, es un problema del país. 

Tener una legislación en que haya un aspecto tan sensible con una confusión respecto de cómo interpretar y aplicar la norma, no es algo positivo. Por tanto, aquí hay una cuota de responsabilidad de todos, pero lo que urgiría es poder lograr un acuerdo legislativo para resolver esta confusión que quedó inserta en el proyecto en materia de titularidad sindical. Si dejamos tal como está este tema, va a ser complejo en su implementación futura.

Pero le corresponde a la Dirección del Trabajo implementarla a través de dictámenes

-No es sano entregarle a la Dirección del Trabajo, ni a los tribunales de justicia la labor de resolver los problemas legislativos que no se abordaron correctamente en el Congreso. Tenemos en el proyecto pactos de adaptabilidad sólo con sindicatos, cuando el TC dijo que los sindicatos no pueden tener exclusividad para negociar ninguna materia. Lo que quedó contradice el fallo.

Tampoco están regulados los grupos negociadores, ¿eso será muy complejo?

-Entre paréntesis, creo que los grupos negociadores son un aspecto secundario. Chile no ha tenido en la última década una influencia relevante de los grupos negociadores. Estadísticamente no son importantes, ni tampoco son relevantes en la gestión de las empresas. No defiendo ni me gustan los grupos, creo que tienen una intrascendencia objetiva, pero es la legalidad que hay que respetar. Creo que no es conveniente tener un fallo categórico de un órgano encargado de interpretar la ley constitucional, y por otra parte tener una legislación que contradice el fallo de un órgano competente. El fallo del TC reconoce la existencia de los grupos, por lo tanto no corresponde ni es conveniente que tengamos un texto en el que no se mencionen los grupos.

¿El proyecto quedó más afectado con el control preventivo del TC que suprimió la palabra sindicato en ciertas normas?

-El TC tiene y ejerció sus facultades de controlar la constitucionalidad de los proyectos de ley. Es lo que ha hecho en virtud del fallo anterior. No nos debe extrañar lo que ha pasado. El TC envió una clara señal de que sus fallos deben acatarse. Me parece que se debiese enviar pronto un proyecto de ley sobre titularidad para negociar adaptativo a la Reforma, de modo de evitar más confusiones. Las relaciones laborales demandan certeza jurídica y no más confusiones.

¿Y pese a no estar en la ley, los grupos igual tienen reconocimiento por el fallo del TC?

-Los grupos sí tienen reconocimiento en nuestra legislación. Tienen tres fuentes de reconocimiento claro e irrefutable. Primero está el fallo del TC que es categórico. Todos los organismos del Estado, incluidos los tribunales de justicia, están obligados a acatarlo porque el fallo es vinculante. Me parecería extraño que la Dirección del Trabajo o un tribunal de letras del trabajo emitiera en un dictamen algo distinto de lo que dijo el TC. Creo que eso no sería adecuado para el respeto del Estado de Derecho, más allá de la opinión que tengamos de los grupos. La segunda fuente viene de un fundamento de texto. Está el artículo sexto del actual Código del Trabajo que reconoce los convenios colectivos con grupos negociadores. Esa norma el proyecto no la derogó porque el texto de la reforma que modificaba ese artículo fue declarado inconstitucional. Entonces, la norma actual del artículo sexto subsiste jurídicamente. El tercer argumento dice que los grupos existen en nuestra legislación por mandato expreso de la Constitución. El artículo 19, N°16, reconoce a los trabajadores como sujetos de la negociación colectiva. Por lo tanto, no tiene asidero jurídico la tesis que sostiene que la ley no reconoce a los grupos o que estamos frente a una titularidad sindical de hecho. Esa expresión es absolutamente antijurídica. No es sana una institución que es de hecho. 

¿Cuál es la salida que propone entonces para esta maraña?

-Si existe una intención de respetar razonablemente la sentencia del TC, de acuerdo a las normas generales de interpretación, tenemos la obligación de resolver este problema y no extenderlo porque va a generar una situación de conflicto y de inestabilidad jurídica. Evitemos el debate de trinchera que podemos tener en estos seis meses de vacancia y resolvamos adecuadamente a través de una ley corta que pueda acatar el fallo del TC. Guste o no, se comparta o no el fundamento, hay que cumplir ese fallo.

¿Con qué sensación queda luego de que el director del Trabajo dijera que el pronunciamiento sobre grupos será a partir del texto legal?

-No quedé con la sensación de que el tema esté cerrado. Es un tema que el director está estudiando. Creo que el director del Trabajo ha dado una respuesta prudente, no anticipando ninguna decisión definitiva. Sin duda alguna la DT no puede legislar, pero hay que tener claro que cuando se emiten dictámenes se deben considerar los fundamentos legales, constitucionales y los fallos de los órganos encargados de interpretar la ley constitucional. El fallo del TC es vinculante tanto en lo resuelto como en sus fundamentos, ningún órgano del Estado puede desconocer ese fallo. Es importante que este tema no tensione las atribuciones de los órganos competentes del Estado, por eso es urgente resolverlo en un proyecto de ley. 

¿Se puede resolver con una reforma constitucional como dijo el ministro de Hacienda?

-Se requiere sólo una ley. Sería contraproducente hoy una reforma, quizás no a futuro porque estamos experimentando un proceso preconstituyente donde este tema puede salir. Creo que la forma más adecuada de resolverlo es con una ley. Sería importante que hubiera voluntad política de identificar los problemas que se pueden producir a futuro para no tensionar a las instituciones. No es sano entregar a la DT la responsabilidad de resolver los nudos que quedaron en la ley. La DT está para tratar de implementar la ley, no para establecer normas que podrían entrar en colisión con el fallo del TC.

¿Qué derechos de los grupos deberían quedar consagrados en una ley corta?

-Los grupos deben tener la misma regulación que los sindicatos para negociar, no hay que entregarle ni menos ni más facultades. Los grupos se deberían constituir con los mismos quórum que los sindicatos de empresa, lo deberían hacer ante ministro de fe, que puede ser un notario o un inspector del Trabajo, y deberían optar a negociar regladamente o no regladamente.

¿Podrían pactar servicios mínimos, extensión y adaptabilidad?

-No veo la posibilidad de que puedan pactar con anterioridad servicios mínimos, porque el grupo se crea para negociar y termina su existencia jurídica cuando se negoció, por lo tanto no podrían negociar servicios mínimos que de acuerdo a la ley se tienen que solicitar con 180 días de anticipación. En ese plazo no hay grupo. Ese punto le correspondería sólo a los sindicatos. 

¿Y pactar extensión de beneficios?

© PULSO

-Si el fallo del TC estableció que tienen las mismas prerrogativas, podrían extender beneficios. En lo personal creo que eso no sería conveniente, porque ellos son los trabajadores no sindicalizados, por lo tanto, si los no sindicalizados quieren recibir beneficios colectivos, deben negociar. Una ley corta debiera establecer la prohibición expresa de que los grupos negociadores extiendan beneficios. 

¿Y la adaptabilidad?

-En pactos de adaptabilidad tenemos un problema estructural. El fallo del TC dijo que no puede haber ningún privilegio o preeminencia en el derecho a negociar de los sindicatos por sobre los trabajadores, por ello no podríamos tener pactos sólo con sindicatos. Pero este tema podría resolverse en una ley corta en términos de reponer los pactos sólo con sindicatos a través de un acuerdo político que se apruebe por unanimidad. Perfectamente el Congreso puede legislar con un consenso total de que hay ciertas materias respecto de las cuales se justificaría que sólo los sindicatos negocien. Ahí se abre un espacio para rediscutir los pactos, pero tal como está hoy la situación, se hace insostenible que podamos tener pactos sólo con sindicatos en nuestra ley, porque mañana podrían ser requeridos en el propio TC por inaplicabilidad. Tras el veto quedamos con una gran fragilidad jurídica en ese tema.

¿Qué propone para el fortalecimiento a la DT?

-La Dirección del Trabajo necesita contar con recursos urgentes, un buen presupuesto y una buena dotación que les permita abordar de forma técnica y oportuna los desafíos que vienen con la Reforma Laboral. Ahí está la calificación de los servicios mínimos, la implementación del proceso de información, capacitación y las mediaciones obligatorias y voluntarias. Pero la modernización institucional no es sólo tecnológica o de mayores recursos, debe apuntar también a la modernización de la administración del trabajo en Chile. Eso pasa por definir bien las atribuciones que le corresponden a una inspección del Trabajo y qué funciones le corresponden a una Dirección del Trabajo. Son dos organismos distintos que hoy están en uno solo. Si seguimos entregándole a una sola institución toda la carga y la atribución de hacerse cargo del tema laboral, vamos a estar metiéndole más aire a un globo que va a llegar a un momento de colapso. Nos vamos a quedar con una DT cuya principal función es fiscalizar, va a quedar reducida a lo mínimo.

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