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Masvida busca firmas de socios para asegurar quorum en junta de accionistas

logotipo de Pulso Pulso 21-11-2016 Cecilia Arroyo

Las conversaciones y estrategias del directorio de Masvida con miras a lograr el quorum suficiente para sumar a Southern Cross como socio estratégico no paran. Además de las reuniones informativas que se realizaron al menos hasta el jueves de la semana pasada, el directorio de la firma de salud está solicitando a los presidentes de las sociedades de inversión dueñas de Masvida, la firma para el traspaso del poder de votación en la junta de este jueves 24 de noviembre. Ello, con el fin de asegurar los votos necesarios para aprobar la operación por la cual Southern Cross se hará del 55% de una nueva Masvida, a cambio de un aumento de capital por $60 mil millones y un crédito por $5 mil millones.

La gestión ha sido hecha incluso a través de llamados telefónicos de funcionarios que están por debajo de la alta dirección de la empresa, según afirman cercanos a la entidad. Algo que incluso ha molestado a algunos de los dirigentes de las 84 sociedades que componen la actual estructura de propiedad de la que partió como Isapre de Médicos y que hoy suma siete clínicas.

Aunque según algunos socios, la práctica de pedir poderes es común por parte del directorio para decisiones importantes de la compañía, esta vez la expectativa es que pocos firmarán el documento y que la junta de este jueves convocará a gran parte de presidentes de sociedades y sus miembros. Ello por la forma en que hasta ahora se han llevado las negociaciones, la compleja situación de la empresa y el interés de muchos de los socios de comprender cómo se llegó al punto en que la unión con un partner estratégico parece ser la única forma de salvar a Masvida de la quiebra, según afirman.

Difícil negociación El directorio necesita dos tercios de los votos de sus accionistas para dar el vamos a la operación en la que ha trabajado desde marzo de este año y que constituiría la única alternativa de salvar la compleja situación financiera de la empresa. Una que incluye una deuda de más de $90 mil millones de las clínicas del grupo a la Isapre, moras en los pagos a médicos que en algunos casos superan los tres meses, e indicadores de solvencia al límite, por lo que están bajo la lupa de la Superintendencia de Salud.

Y aunque la crítica situación es clara para gran parte de los accionistas, la búsqueda de apoyo a la unión con el fondo de inversión que lidera Raúl Sotomayor, no ha sido  nada fácil para el directorio. Todo ello en el marco de conflictos con sociedades de inversión de la zona sur, que han cuestionado la falta de transparencia del proceso de venta, y que buscan asegurar el cumplimiento de los beneficios de un  plan médico socio que cuesta $ 3 mil millones al año y que quieren mantener intacto independiente del cambio de controlador ahora y en el futuro.

Los socios están esperando una “discusión álgida”, dicen aunque afirman que la votación estaría casi jugada. No porque les guste, sino porque no hay más opción.

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