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Modernizar el aparato estatal es la mejor reforma tributaria

logotipo de Pulso Pulso 23-08-2016

El recientemente conocido proyecto de ley de educación superior elaborado por el Gobierno no sólo tiene la notable característica de haber dejado a todo el mundo insatisfecho, sino que ha abierto una inquietante e insostenible posibilidad de una nueva reforma tributaria en el mediano plazo, dada la presión sobre el erario fiscal que implicaría.

Por otra parte, los recientes escándalos en Gendarmería, de pagos de pensiones fuera de toda lógica, ética y equidad, pagos de licencias truchas a cientos de funcionarios -en algunos casos por miles de días-, unido a una serie de casos conocidos de entidades públicas, donde existen evidentes situaciones de sobredotación o asesorías que claramente se asemejan más al pago de favores políticos que a una real necesidad de apoyo técnico a la institución, evidencian que una parte no despreciable del gasto fiscal está siendo capturada por un privilegiado y numeroso grupo de personas que -en atención a su filiación o cercanía política- lucra no solo de las arcas estatales, sino que de todos los chilenos que diariamente pagamos impuestos con una importante proporción de los ingresos que esforzadamente generamos mediante nuestra labor profesional o empresarial.

En atención a lo antes señalado, pienso que ya es tiempo de que de una vez por todas el próximo Gobierno se aboque de manera seria y decidida a la mejor reforma tributaria que puede hacer el país, esto es, una profunda reestructuración y modernización del aparato estatal, la cual permitiría recaudar en el muy corto plazo varios puntos del PIB.

Con ello no solo se podría financiar íntegramente la innecesaria y regresiva gratuidad universal en la educación superior, sino que incluso permitiría llevar a cabo una virtuosa reforma tributaria pro crecimiento y ahorro que disminuya los elevados impuestos que personas y empresas pagan en el nuevo sistema vigente.

Los beneficios sociales y privados de una medida como la anterior son clarísimos, pero sólo falta la voluntad política del próximo Gobierno para llevarla a cabo y, de esta manera, volver a encauzar a nuestro país por la senda hacia el desarrollo en la cual veníamos desde la vuelta a la democracia y de la cual la Nueva Mayoría muy lamentablemente nos ha alejado.

*El autor es decano FEN UNAB y socio director AltaDireccion Capital.

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