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Municipales y visibilidad femenina

logotipo de Pulso Pulso 24-10-2016

Varias mujeres fueron figuras prominentes de buena parte de la cobertura de las elecciones municipales. Desde los chascarros en la votación de la Presidenta Michelle Bachelet hasta la derrota de Carolina Tohá en Santiago, pasando por la competencia entre Josefa Errázuriz y Evelyn Matthei en Providencia, por mencionar algunos ejemplos, estas políticas le dieron un cariz de mujer a un evento marcado por la prevista abstención -la verdadera protagonista de la jornada del domingo- y los errores en el padrón electoral.

Sin embargo, esta visibilidad femenina es más bien la excepción, no la norma. Aunque hace años que las mujeres constituyen la mayoría del electorado -actualmente, el 51,3%- ellas representan una pequeña minoría entre las listas de candidatos y, sobre todo, de elegidos. Así, aunque varios estudios reconocen los avances del país en materia de igualdad de género y Chile está dentro de los pocos países que ha elegido a una presidenta, los índices de representación política femenina están entre los más bajos de América Latina y de la OCDE. Por ejemplo, actualmente ocupan 25 de 158 escaños parlamentarios y apenas un décimo de las actuales alcaldías. Aunque algunas comunas emblemáticas de las recientes elecciones terminaron en manos de mujeres, la proporción de alcaldesas electas respecto del total apenas cambió unas décimas.

Esta brecha es significativa por varias razones. La participación en asuntos públicos es clave en una democracia y lo que puedan aportar diferentes segmentos de la población a este proceso redunda en políticas públicas. Existe amplia evidencia en distintos países de que las mujeres que ocupan cargos políticos tienen prioridades políticas distintas a las de los hombres y, por ejemplo, tienden a favorecen los asuntos cívicos y la resolución de problemas comunitarios. Además, también suelen ser más eficientes y varios estudios muestran que las políticas son mejores gestionando acuerdos y consensuando puntos de vista. Más espacio a las mujeres, en ese sentido, puede ser de beneficio para todos. En el ámbito municipal, las mujeres tienen mucho que decir respecto de espacios públicos, jardines infantiles y atención de salud, por mencionar algunos temas.

El desafío está, entonces, en cómo hacer que más mujeres se involucren en la esfera pública y opten a cargos políticos elegidos democráticamente. No es tarea fácil. El liderazgo político suele entenderse como un atributo masculino y factores contextuales, como estereotipos de género sobre el rol de la mujer o la política partidista tradicionalmente liderada por hombres, constituyen barreras de entrada importantes. El interés en la política, además, no es común a todas las personas y en las mujeres en particular -tradicionalmente consideras menos capaces que sus contrapartes masculinas- es más difícil de admitir. Múltiples estudios revelan que las mujeres mismas no consideran que tienen las destrezas necesarias para involucrarse en política. Ni hablar del tiempo para participar en campañas y actividades partidistas, menos aún cuando son las mujeres las que suelen asumir el grueso de las tareas domésticas y de crianza de niños.

¿Qué puede cambiar esta percepción? Mayor visibilidad de mujeres en política. Está demostrado que la elección de mujeres en cargos públicos tiene un efecto positivo en la postulación femenina a cargos públicos de representación popular. Es la idea, de hecho, detrás de la cuotas de género: sortear las barreras de entrada y  estimular la representación política femenina. Cuando nos acostumbramos a la idea de que las mujeres no son una rareza en los asuntos públicos, no solo nos habituamos a verlas como candidatas, sino también a considerar sus competencias y votar por ellas. Se equilibra la cancha un poco más.

No se trata de llegar a falsos equilibrios o forzar candidaturas paritarias, sino de tratar de ser más representativos de la sociedad. La mitad de la población tiene mucho que aportar a la sociedad y apostar por un espíritu de inclusión y diversidad bien vale la pena. 

*Facultad de Comunicaciones UC 

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