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No hay peor terremoto que el Sename

logotipo de Pulso Pulso 10-01-2017

Nuestra Fundación Desafío Levantemos Chile es reconocida por participar en los procesos de reconstrucción luego de las catástrofes naturales que han afectado a nuestro país desde el 27/F. Hemos apoyado a que las comunidades afectadas por tsunamis, incendios o aluviones puedan volver a ponerse de pie en el menor tiempo posible y así retomar la normalidad de sus vidas. En 2016 ninguna urgencia natural nos hizo ponernos en acción. Sin embargo, descubrimos que el 27/F no es el peor terremoto que el país ha sufrido. La verdadera catástrofe es social y es la crisis del Sename.

El año pasado logramos beneficiar a más de 70.000 personas en áreas como educación, salud, cultura, deporte y emprendimiento; movilizando más de $2.500.000.000 gracias a alianzas con empresas privadas, organismos gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil y principalmente personas naturales que -movidas por la sola idea de construir un Chile más justo- se vincularon desinteresadamente con nuestra misión. Lo hicimos con un modelo de gestión eficiente, replicable y en terreno; trabajando en más de 50 proyectos, codo a codo junto a comunidades, poblaciones y campamentos de la más alta vulnerabilidad social. Generamos vínculos colaborativos que no sólo nos permitieron responder -con soluciones concretas- a las necesidades reales, sino que logramos algo mucho importante: empoderamos a cada voluntario, empresa y beneficiado, creando un grupo humano que tiene como mayor virtud no estancarse en la simple crítica, sino ponerse a trabajar para dar soluciones concretas. Lo anterior nos permite alzar la voz por aquellos que no la tienen y, por lo mismo, no queremos quedarnos de brazos cruzados frente a una de las tragedias más graves de nuestra sociedad. Por eso en 2017 nos haremos cargo de lo que nos duele y aplicaremos nuestro modelo de gestión en los centros de protección de la infancia.

Lo haremos porque estamos cansados de que un país que tiene como discurso lograr la igualdad, la mejor distribución de la riqueza y mayores derechos sociales haya olvidado que -detrás de las murallas de los centros de protección- hay miles de niños que luego de ser vulnerados durante años en sus derechos, hoy buscan una nueva oportunidad. Pareciera que mientras discutíamos grandes cambios estructurales olvidamos por completo la responsabilidad que tenemos con nuestros niños. Fue así que mientras estábamos distraídos en grandes debates sobre el Chile de mañana, fallecían cientos de niños en el más absoluto y desolador silencio. Es esta realidad la que nos hace decir con fuerza que estamos cansados también de que los más vulnerables sean siempre los más olvidados, que los problemas más urgentes sean la última prioridad, que esta crisis sea sólo el impulso para escribir cientos de columnas y editoriales. Los niños que sufren no pueden seguir esperando. Se acabó el tiempo de reflexionar, ahora nos hacemos cargo.

Estamos cansados de quienes utilizan este problema país para sacar créditos políticos. Cansados de los discursos para la galería, los puntos de prensa para la foto y las cuñas vacías para la prensa. Invitamos a quienes se quieran comprometer con una solución real a conocer el problema en terreno, a escuchar los testimonios detrás de cada niño, el esfuerzo de quienes dedican cada hora de cada día y de cada semana a buscar la fórmula correcta para dejar atrás la historia de vulneración de cada niño y construir un nuevo futuro para ellos.

Estamos cansados de presupuestos poco eficientes destinados a financiar la burocracia en vez de la calidad del servicio que reciben los menores. Cansados de un Estado atrofiado, lento e indolente frente a una de las crisis más profundas que sufre nuestro país. Cansados del poco apoyo que reciben aquellos que gastan su vida por volver a entregarles dignidad a quienes se las han arrebatado. Estamos cansados de los iluminados y de los ingenieros sociales que creen que esto se soluciona opinando y que esta crisis se quiera resolver entre cuatro paredes con la excusa de buscar acuerdos. Agotados de aquellos que creen tener todas las respuestas a todas las preguntas sin antes haberse empapado de la realidad. No queremos más personas que hacen vista gorda o son indiferentes a que más de 800 niños hayan muerto bajo el resguardo de un servicio que debe velar por su seguridad y bienestar.

Estamos cansados y lo decimos con la convicción que nos da el trabajo en terreno que hemos realizado en los centros de protección y en la valentía de tocar puertas para sumar más voluntades a esta problemática. Estamos cansados porque estamos convencidos de que el Estado no se la puede solo y necesita de la sociedad civil para poder recuperar a los niños vulnerados. Estamos cansados de la inercia y de la exposición y hemos decidido levantarnos y ponernos a trabajar.

Este nuevo año marcará para Desafío Levantemos Chile el inicio de un proceso de impacto social positivo en los centros Sename porque nosotros sí nos haremos cargo. No será fácil ya que los resultados no son a corto plazo y los frutos los veremos en cinco o diez años, cuando los niños, que estamos conociendo hoy, se hayan convertido en jóvenes y adultos capaces también de jugarse por un Chile mejor. El desafío no es sólo nuestro, son bienvenidos aquellos que también estén cansados de las incesantes reflexiones. Llegó el momento de trabajar y aportar con soluciones concretas; eso es lo que haremos, pues no hay nada más solidario que ser eficientes.

*El autor es director ejecutivo Desafío Levantemos Chile.

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