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#NiUnaMás

logotipo de Pulso Pulso 28-10-2016

La irrupción del movimiento social #NiUnaMenos se ha hecho notar en Chile. Luego de su paso por distintos países del continente, en especial México y Argentina, esta iniciativa “espontánea” de un grupo de ciudadanos aterriza en nuestro país para quedarse.

Como mucho de lo que emerge de la inmensidad del océano informativo actual, #NiUnaMenos aparenta en primera instancia ser una iniciativa de la que nadie puede estar ajeno: acabar con la violencia contra las mujeres.

Sin embargo, quienes hemos podido seguir con cierto detalle el devenir del mismo grupo en otros países del barrio, hemos sido testigos de que debajo de ese slogan se esconde una letra chica que, como suele ocurrir, nadie lee y unas condiciones de uso que, vaya novedad, pocos se molestan en buscar.

En Comunicación se suele decir que quien estructure los encuadres del discurso público y controle los símbolos y etiquetas que se ocupen en él, dominará lo que la opinión pública entienda.

Así, #NiUnaMenos esconde tras la necesidad urgente de combatir la violencia contra la mujer una agenda ideológica feminista de alto calado, que muchas chilenas que se manifestaron hace algunos días en la calle y redes sociales ni sospechan. El #NiUnaMenos, por ejemplo, omite públicamente -al menos en sus primeros pasos- el hecho de que se defiende sólo a las mujeres que hayan nacido. Miles de mexicanas y argentinas se han encontrado envueltas en un movimiento extremista del que sólo la carcasa enamora, pero, como se sabe, en el mundo digital no existe la marcha atrás, el arrepentimiento ni el derecho al olvido.

La violencia contra la mujer es un tema delicadamente amplio y es de suponer que respecto a los mal llamados femicidios sea la autoridad quien vuelque todo el esfuerzo en prevenirlos y castigarlos con firmeza penal y no ideológica.

Pero, por otro lado, hay una violencia contra la mujer que muchas veces se esconde detrás de nuestra hipocresía y es precisamente esa la que está llamada a combatir con fuerza la sociedad civil. Más que un #NiUnaMenos, debería gritarse con fuerza #NiUnaMás.

#NiUnaMás de esas burlas cobardes y sin sentido a una alcaldesa electa por el hecho de haber sido bailarina hace más de una década, ignorando una carrera política de la que carecen muchos de sus hoy colegas varones.

#NiUnaMás de esas coberturas zafias a las que más “se van a atrever” en la próxima Vedetón, en el contexto del evento de solidaridad más grande de nuestro país como es la Teletón.

#NiUnaMás de esas avalanchas enardecidas que eligen a la reina de nuestro mayor festival de la canción en virtud de qué tan desnuda y provocativa se va a mostrar en el torcidamente institucionalizado piscinazo.

Un modo de enraizar una cultura de respeto que no conduzca a la violencia es decir con claridad #NiUnaMás a todas esas formas hipócritas de defender a la mujer cuando en paralelo se las cosifica.

*El autor es académico Universidad de los Andes (@albertopedro).

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