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OCDE anticipa que el crecimiento de Chile estará bajo 3% hasta 2018

logotipo de Pulso Pulso 29-11-2016 Agencias

La economía chilena crecerá este año 1,7%, según las perspectivas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), dos décimas más de lo que la organización había augurado en su anterior informe publicado en junio. Pero la sorpresa vino con las proyecciones para 2017, para cuando espera un crecimiento de 2,5%, mientras que dio por vez primera su pronóstico para 2018, que situó en el 2,6%. Es decir, el país crecerá bajo 3% en los próximos años, justo bajo el umbral del crecimiento potencial.

En su nuevo informe semestral de perspectivas, la organización que agrupa a las economías más desarrolladas del planeta señaló que a partir del año próximo desaparecerán los frenos que han contenido la economía chilena este año, como la caída de los precios de las materias primas y de la demanda externa.

Las empresas chilenas exportarán más porque han ganado en competitividad y también porque se ha notado una mejora en los países compradores, indicó la OCDE. 

Esa mejora en las ventas impulsará la inversión y el consumo interno, lo que estimulará la economía y hará disminuir la tasa de paro, que para este año se prevé que acabe en 6,5%, para pasar a 6,4% en 2017 y 6,2% al año siguiente. 

Eso supone un cambio de tendencia con respecto a sus previsiones de junio, cuando auguraban un desempleo del 6,8% en 2016 y del 6,9% en 2017. 

La organización apuntó, sin embargo, que ese crecimiento está condicionado por dos factores: que se mantenga la evolución de los precios de las materias primas y que las economías de los socios comerciales de Chile se recuperen según sus previsiones. 

En particular, la OCDE indicó que la economía china y la de los vecinos latinoamericanos o unas condiciones financieras mundiales volátiles podrían incidir en la demanda externa. 

Además, el crecimiento podría también verse debilitado si persiste la actual incertidumbre que pesa sobre el sector empresarial o si sigue siendo lenta la evolución del comercio. 

Mejora mundial generalizada

La OCDE elevó sus previsiones de crecimiento mundial para 2017 y pronosticó que la expansión en 2018 alcanzará su ritmo más rápido en media década conforme el estímulo fiscal proyectado por Donald Trump motoriza a las economías más importantes del mundo.

El PIB del mundo ahora se expandirá 3,3% el año próximo, por encima del 0,1 punto porcentual estimado en el pronóstico de septiembre, y espera 3,6% en 2018, lo que constituye el ritmo más rápido desde 2011.

El Índice S&P 500 subió a un nivel máximo y los rendimientos de los bonos aumentaron desde que Trump ganó la elección estadounidense el 8 de noviembre. Las promesas del presidente electo de gastar en infraestructura y de recortar impuestos deberían incrementar la demanda en EEUU, estimulando las inversiones y dando impulso al conjunto de la producción una vez que asuma el cargo en enero, aumentos que también deberían derramar sobre el resto del mundo, según la OCDE.

“Tras la elección en Estados Unidos, hay una expectativa generalizada de un cambio de dirección importante de la política macroeconómica”, dijo la OCDE. “El impulso a la demanda final en EEUU también fortalece el crecimiento de las importaciones” y “el estímulo motoriza el crecimiento del PIB mundial en alrededor de 0,1 punto porcentual en 2017 y 0,3 punto porcentual en 2018”.

También se elevaron los pronósticos para todas las grandes economías en 2017: EEUU crecerá 2,3% en 2017 y 3% en 2018, mientras que la zona euro se expandirá 1,6% y 1,7% respectivamente, pronosticó la OCDE. El crecimiento ahora será de 6,4% y 6,1% en China y 1% y 0,8% en Japón, dijo la organización. Para Brasil la OCDE prevé que se estancará en 2017 tras una contracción del 3,4% este año.

La OCDE también instó a otros gobiernos a considerar la misma medicina fiscal.

“Durante los últimos cinco años la economía mundial estuvo en una trampa de bajo crecimiento”, escribió en un informe Catherine Mann, economista jefe de la OCDE. Salir de esa situación “depende de elecciones de políticas que van más allá de las que toman las autoridades monetarias”, dijo, en referencia al estímulo fiscal y la reforma estructural.

Según Mann, las cargas de deudas se están estabilizando y las tasas de interés se mantienen bajas, lo que ahora abre una ventana de oportunidad al estímulo que reducirá efectivamente el endeudamiento como porcentaje del PIB. 

“Los ratios deuda a PIB en los países más avanzados se han aplanado”, escribió.

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