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Oliver Hart: "Puede haber problemas si las escuelas buscan ganancias y una solución es que no tengan fines de lucro"

logotipo de Pulso Pulso 14-10-2016 Francisca Guerrero

El personaje

La academia sueca señaló que el trabajo de Oliver Hart “introduce las bases intelectuales para diseñar políticas e instituciones en muchas áreas, desde legislación sobre quiebras a constituciones políticas”, razón por la cual determinó entregarle el premio Nobel de Economía 2016, junto a Bengt Holmstrom. 

Pero las teorías que lo llevaron a conseguir el galardón de más alto reconocimiento no fueron el área donde inició su carrera. Hart, que hoy sigue trabajando en publicaciones en la Escuela de Economía de la Universidad de Harvard, nació en el Reino Unido y como muchos otros partió su carrera cautivado por las matemáticas, en las que profundizó en su pre grado en la Universidad de Cambridge. 

Más tarde daría el giro hacia la economía en la Warwick University, donde uno de sus profesores lo recomendó para después hacer su Ph.D. en la Universidad de Princeton en Estados Unidos, donde además conoció a su esposa Rita Goldberg, con quien tiene dos hijos, Daniel y Benjamin.

En Princeton ahondó en los mercados de acciones, donde comenzó a acercarse a los conceptos de “mercados incompletos”. 

De vuelta en Reino Unido y tras su primera publicación fue contratado como profesor en la Essex University para luego pasar a enseñar en Cambridge. Tras dedicar varios años a la información asimétrica, retornó al estudio de los mercados incompletos. 

Una influencia indiscutible en su trabajo fue el economista Sanford Grossman, quien introdujo a Hart en el pensamiento de Chicago. Desde entonces, pasó de la economía matemática a la teoría aplicada. Ambos concluyeron que “un atributo importante de cualquier preocupación sobre una relación contractual tiene que ver con los derechos residuales de control, es decir, el derecho de determinar las acciones o tomar decisiones que el contrato inicial no ha especificado”, según indica un artículo de Harvard. 

Esta idea caló hondo en su trabajo sobre contratos incompletos, la que se transformó en una pieza fundamental en el análisis de la asignación de poder entre los proveedores y usuarios de capital, tanto en gobiernos corporativos como en la relación público-privada. 

Parte de su trabajo también apunta a que es imposible que un contrato se anticipe a todo, por lo que considera que se deben definir los “derechos de control”, es decir, quién tiene derecho a tomar decisiones y bajo qué circunstancias.

En 1993 llegó a la U. de Harvard donde siguió trabajando en los ejes de su trabajo. A sus 68 años, también es parte de la Academia de Artes y Ciencia, tanto de la estadounidense como de la británica.

La entrevista

"Era una opción razonable”, reconoce Oliver Hart desde su oficina en el Departamento de Economía de la Universidad de Harvard, pero recalca que de todas maneras lo sorprendió el llamado a primera hora del lunes, cuando lo contactaron desde Suecia para comunicarle que era uno de los ganadores del premio Nobel de Economía 2016. 

El economista británico profundizó en sus teorías en entrevista con PULSO, con un lenguaje claro, propio de un profesor de larga experiencia. “Contratos incompletos” y sus ejemplos en el sistema carcelario estadounidense son claves en su trabajo, mucho de lo cual sirve para analizar la situación nacional, considerando las similitudes entre ambos sistemas. Pero sus teorías no se acotan a prisiones. Asegura que la misma lógica funciona para otros contratos complejos entre el gobierno y privados, tal como los hospitales y las instituciones de educación.

¿Cómo recibe este reconocimiento? 

-Por supuesto estaba muy sorprendido. Había escuchado que era uno de los candidatos y había quienes así lo sugerían, por lo tanto pensaba que tenía posibilidades razonables. Pero en estas cosas nunca se sabe hasta que ocurre. 

¿Le sorprendió que se premiara trabajos de microeconomía en lugar de macro?

-Para nada. El año pasado se premió un trabajo empírico, no de macroeconomía, y el anterior el premio fue para un trabajo de microeconomía. El último Nobel para el área de macroeconomía fue en 2011. En 2012 también fue para microeconomía y en 2013 uno en finanzas. No están premiando a muchos macroeconomistas.

Muchas personas desconocen la teoría de contratos, ¿de qué se trata exactamente?

-Todas las transacciones económicas, o casi todas, tienen un contrato detrás de ellas. En cualquier momento que decides comerciar algo siempre hay al menos un simple contrato de por medio. Yo estoy de acuerdo con venderte algo por lo que tú estás de acuerdo a pagar dinero en retorno. Eso es un contrato. 

La cosa se vuelve más entretenida cuando tenemos alguna medida de tiempo involucrada. Si yo te suministro algún bien que necesitas y tú me vas a pagar en un año más, la pregunta es cómo me aseguro que me vas a pagar, considerando que te estoy suministrando con el bien en este momento y si tú decides no pagarme dentro de un año, ¿yo qué puedo hacer? Entonces, necesitas un contrato con el que se asegura que habrá algún castigo si tú no me pagas. 

Otro ejemplo es cuando nos ponemos de acuerdo en algo de aquí a un año. Tú tendrás que firmar en algún concepto que yo arreglé y yo te daré un pago a cambio. No hemos hecho nada aún pero nos hemos puesto de acuerdo en lo que haremos durante un año. 

La pregunta es, si ya tenemos un acuerdo informal de aquí a un año, tu podrías decir en cualquier momento que quieres que te pague más, entonces un contrato formal asegura que recibirás lo que acordamos por el tiempo que definimos. 

Esto requiere una larga explicación, pero lo que intento decir es que los contratos son importantes para la economía. Lo interesante es que en cualquier clase de relación económica que va a durar en el tiempo el contrato es el mecanismo que las partes usan como mecanismo para que la relación funcione.

En una relación comercial de largo plazo, ambas partes, la que vende y la que compra, quieren asegurarse que todo marche sin problemas y que saquen lo mejor de su relación. El contracto es el mecanismo para que puedan conseguir esto, si no tienen un contrato de cumplimiento obligatorio será más difícil para ellos disfrutar de su relación comercial. 

Su trabajo muestra que reducir costos y mejorar la calidad son dos fuerzas en conflicto cuando el gobierno decide si privatizar un servicio u ofrecerlo él mismo, ¿podría explicar a qué se refiere con esto?

-El ejemplo de esto es la prisión. El gobierno tiene que destinarles recursos a las cárceles, porque ninguna persona querrá hacerlo. Pero la pregunta es si el gobierno tiene que ser el dueño de la prisión o si debiese contratar a alguien que sea dueño de la prisión. 

Si el gobierno establece un contrato con una compañía privada para que dirija la cárcel el peligro está en que cualquier contrato que se escriba será incompleto. 

Mi trabajo habla del concepto de contratos incompletos (ver iPad), porque cualquier contrato que firmes por los próximos 5 o 10 años no contemplará el hecho de que el mundo cambia. Nunca vas a estar satisfecho, siembre va a quedar algo afuera. 

Esto es lo que ocurre en el caso de las cárceles privadas, porque los contratos son incapaces de incluir nuevos puntos. Por ejemplo, yo considero que los guardias que sirvan en una prisión necesitan cierto nivel de entrenamiento. Supongamos que el proveedor privado descubre que hay personas que no están bien entrenadas y los contrata por menos salario, porque el contrato no era lo suficientemente claro respecto a qué tipo de guardias debe haber en una prisión. Entonces siguen adelante y contratan estos guardias menos capacitados que no saben cómo lidiar con situaciones de violencia, lo que puede derivar en muertes dentro de la cárcel, abuso de prisioneros o ese tipo de cosas. 

El privado tiene un fuerte incentivo para hacer eso por su vocación de conseguir ganancias y estos guardias son más baratos. 

Ese es el tipo de cosas que el contrato debe contemplar, decir específicamente qué tipo de guardias se necesitan, para que la compañía no reduzca costos por esa vía. 

Entonces ¿el problema no es que existan cárceles privadas, sino los contratos?

-Exacto y ocurre en situaciones en las que es difícil escribir un buen contrato. Hay otras en las que es más fácil, como en la recolección de basura, donde estos problemas de calidad no surgen y los privados proveen un servicio eficiente. El problema está en los contratos de servicios más complejos, que pueden ser tanto cárceles como hospitales, por ejemplo. 

¿Enfrentan las mismas dificultades las escuelas y universidades privadas?

-Sí. Un problema similar puede surgir cuando el gobierno convoca a compañías privadas para dirigir escuelas. De todas maneras, las escuelas privadas tienen competencia lo que puede beneficiarlas. Tú no tienes competencia en el sector de las cárceles, pero sí la hay en el caso de las escuelas, por lo que si una de ellas ofrece educación de mala calidad será castigada en el mercado. 

Parte del debate sobre la educación en Chile se ha centrado en el lucro de instituciones privadas, ¿es un mal incentivo el lucro en este caso?

-Creo que puede haber problemas si las escuelas buscan ganancias y una solución es que no tengan fines de lucro. En mi ejemplo del gobierno y las cárceles privadas, fuera de mejorar los contratos, otra solución sería que las dirigieran instituciones sin fines de lucro.

Cómo ves, a veces hay soluciones en el mismo sector privado, como considerar diferentes tipos de compañías, en este caso las que no tienen por objetivo el lucro.

Entonces, ¿además del contrato es importante la regulación?

-No en este caso, porque ellas mismas se definen como instituciones sin fines de lucro. Un problema puede surgir de los contratos y otro de la errada organización de las compañías privadas.

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