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Osvaldo Andrade: "La próxima negociación del reajuste será dura. Es una renuncia torpe no querer legislar al respecto"

logotipo de Pulso Pulso 22-12-2016 Juan Pablo Palacios

Aunque era esperado, como un balde de agua fría cayó para el presidente de la Cámara de Diputados, Osvaldo Andrade (PS), que el Gobierno haya desechado proyectos emblemáticos de la agenda laboral “oculta”, como polifuncionalidad y subcontratación impropia, mociones de las cuales el parlamentario es considerado uno de sus padres. Andrade reivindica la necesidad de esas iniciativas y califica “como una renuncia torpe” no legislar sobre negociación colectiva en el sector público. También ve con preocupación la pérdida de poder del PS en la CUT y en la ANEF.

¿Qué visión tiene de la priorización del Gobierno a la agenda laboral?

-Se hizo cargo del período de quince meses que le restan de Gobierno. Se hizo cargo de un avance, pero con cierta frustración, de lo que fue la Reforma Laboral. Se hizo cargo de cosas pendientes como el fortalecimiento de la Dirección del Trabajo y la dictación de dictámenes y reglamentos. Uno siempre quisiera tener mayores aspiraciones, pero hay que considerar que ya estamos terminando el año. En 2017 hay elecciones y eso siempre genera una especie de decaimiento en la actividad parlamentaria. Sobre la base de eso, me parece que la agenda que se propuso es realista. Sin embargo, echo de menos temas que me parecen importantes, que están vinculados con avances más sustantivos. Hay dos mociones donde tengo particular interés: la polifuncionalidad y la subcontratación impropia. Agregaría a ello la indemnización para trabajadores por obra y faena. En materia institucional echo de menos algo central. Sin perjuicio del debate que hay en materia de pensiones, donde espero que surja una alternativa en plazos próximos y, como sea, vamos a tener una propuesta de carácter mixto, es decir de capitalización individual y de solidaridad. De ir en esa perspectiva, me parece que la AFP estatal adquiere vigencia. Si se va a mantener la industria privada, que compita un actor público. Ahí no vi una señal clara del Gobierno respecto de la continuidad que hay que darle al proyecto de AFP estatal que lleva detenido varios años. 

¿Coincide en que en la priorización de la agenda primó la mirada de Hacienda con un criterio pro empleador?

-Esa es una especulación y cuando se especula siempre se encuentran argumentos en una u otra dirección. No quiero entrar en esa especulación. Me hago cargo de la agenda que fue explicitada. Si detrás de esa agenda está la intervención de más de un actor, en lo práctico eso no tiene ninguna importancia. Me llama la atención la especulación porque hay proyectos que son transversales y en consecuencia, en ellos está la mirada tanto del pro empleo como del pro trabajador. Por ejemplo en polifuncionalidad, que para algunos es anti empleo, está firmado por el diputado Melero y el diputado Andrade, que son la antípoda en la discusión laboral. Esta demarcación tan radical de unos a otros es un poco falaz si se ve en la práctica.

Pero en lo concreto, hace unos meses el ministro de Hacienda pidió congelar proyectos como polifuncionalidad  y subcontratación.

-El ministro Valdés tiene una opinión al respecto, que yo respeto, pero yo pienso distinto. Si la preocupación de algunos es que en la pequeña empresa esto generará impacto, entonces excluyamos a la pequeña empresa. Son muchos los proyectos en los que uno hace una diferencia por tamaño de empresa. Les pediría a los detractores de la polifuncionalidad que vean las actas de la discusión del proyecto, donde los trabajadores nos contaron que las empresas les hacían hacer cosas absolutamente diferentes a su contrato y no les pagaban un peso por eso. Si para el ministro Valdés la polifuncionalidad en esos términos es justa, para mí no lo es.

¿Fue un error no haber incluido en la agenda la sala cuna universal y negociación colectiva en el sector público?

-Están en el programa de gobierno y entiendo que la razón por la cual no se hace una reforma real al artículo 203, es por el alto costo. Yo estoy porque de una vez por todas legislemos en serio y nos hagamos cargo de las distorsiones de esa norma. La negociación colectiva y derecho a huelga en el sector público es algo más urgente. Ya hay atisbos de que pareciera ser que la próxima negociación del reajuste será particularmente dura y radicalizada. En esto vamos a tener reticencia del sector público institucional. Creo que a Hacienda le gusta el actual sistema. Vamos a tener resistencia de los trabajadores porque les gusta más la negociación de hecho. Para la ciudadanía esto no es bueno. Si regulamos la negociación colectiva en el sector privado, sobre la base del diálogo, no veo razón alguna para que ese mismo criterio no sea aplicado en el sector público. Es una renuncia torpe no querer legislar al respecto. Hay cuatro iniciativas planteadas al respecto y se trata de hacerse cargo de ellas y mejorarlas.

¿Coincide con el Gobierno en que no hay espacio para ver una ley corta a la Reforma Laboral?

-No hay espacio para eso. La ley corta buscaba llegar a un acuerdo con la derecha que permitiese regular cosas que quedaron con el fallo del TC en una situación confusa. La derecha se negó a hacerse cargo de eso. Si ya no lo hicieron, no lo hicieron nomás. Había muchas cosas que arreglar.

¿Como cuáles?

-Hay que ver el tema de los servicios mínimos, se tienen que negociar con el sindicato. En grupos negociadores eso quedó mal planteado. Si estamos de acuerdo con la prevalencia del sindicato, podemos hablar. Pero si van a quedar en el mismo nivel sindicato y grupo negociador, no es posible legislar. Si reconocemos la existencia del grupo negociador, ya que esa fue la resolución del TC, hablemos de la prevalencia del sindicato. 

¿Las adecuaciones necesarias también podrían revisarse?

-Estoy dispuesto a conversar todo desde la prevalencia del sindicato.

¿Ve con preocupación la pérdida de poder que ha tenido el PS en el mundo sindical?

-Veo con mucha preocupación eso. El 60% de los dirigentes sindicales son socialistas, filo socialistas o cercanos al socialismo. Sólo la división de los socialistas es lo que permite que otras fuerzas políticas se impongan en el caso sindical. En la ANEF la lista comunista eligió cinco directores y la lista del PS cinco y se eligieron dos más en otra lista del PS. En total los socialistas eligieron a siete. En la CUT la lista de Arturo Martínez eligió una cantidad importante de consejeros. Si a eso se agregan los socialistas que fueron en la lista de Nolberto Díaz, sería mayoría el PS. Eso sucede muy frecuentemente, también en el pasado. Ahí tenemos una falencia que resolver.

¿Eso es responsabilidad de la conducción del PS?

-(Ríe) Es una falencia que hay que resolver.

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