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Otras tres semanas para el Estado

logotipo de Pulso Pulso 17-08-2016

Solo 19%. Ya han pasado más de dos semanas con la Presidenta en niveles nunca antes vistos de impopularidad. La situación es grave. Cabe preguntarse por qué el Gobierno no repunta.

A mí me tocó habitar el Palacio de La Moneda como parte de un Gobierno que por un período llegó a tener menos de 30 puntos de popularidad y puedo contar que la situación no era amena, por decir lo menos. Se sentía en el ánimo la ansiedad de hacer las cosas distintas para retomar el apoyo del país a la gestión y los cambios impulsados.

Pero ahora, pareciera que esta impopularidad inédita no hace mella en el Gobierno. El programa de Gobierno sigue predicándose religiosamente a pesar de las encuestas y del lento desmembramiento -por la izquierda y el centro- de la Nueva Mayoría. No se visualizan cambios de gabinete ni en el tipo de políticas propuestas. No se ve un cambio de mano y todo se mantiene igual.

“No por subir en popularidad haré algo que sea irresponsable”, dijo Bachelet. Sin embargo, le vendría bien comenzar a hacer algunas cosas responsables para mejorar su popularidad.

Quizá la primera sea reconocer que la agenda refundacional -o retroexcavadora- no es lo que quieren los chilenos. Mucho podemos discutir acerca de cuál debe ser el proyecto de país, pero de lo que tenemos certeza es que los chilenos no quieren el programa implementado por este Gobierno.

Esta idea de transformar a Chile en una tierra rawlsiana es utópica y tan poco chilena como querer prohibir la marraqueta y la empanada a solo semanas del Dieciocho. Nuestra nación valora la idea de ganarse su suerte con trabajo y esfuerzo. Evidencia es que la inédita impopularidad de Bachelet se mantuvo incólume a pesar de que casi dos tercios del país escucharon su propuesta para las pensiones, donde sugiere redestinar a un fondo solidario el fruto del trabajo duro de otras tres semanas al año (el 5%), que sumadas a las diez semanas que ya se lleva el IVA y a las otras cuantas del impuesto a la renta, llegamos más temprano que tarde a un país en que trabajamos casi la mitad del tiempo para pagar impuestos al Estado.

*El autor es ingeniero civil PUC y MBA-MPA Harvard (@jieyzaguirre).

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