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Pablo Antolín-Nicolás, experto OCDE: "Cambiar el sistema pensiones, en los términos que se están planteando, sería un error"

logotipo de Pulso Pulso 29-07-2016 Cecilia Arroyo

¿Es el modelo chileno un mal sistema de pensiones? Para responder, el jefe de la unidad de pensiones privadas de la OCDE, Pablo Antolín-Nicolás, parte por aclarar un punto que por estos días ha estado en boga. El modelo previsional chileno combina desde 2008 un esquema público de reparto, en la figura del Pilar Solidario, y otro privado de capitalización individual. En ese sentido, asegura que el sistema local no es distinto del resto de los países de la OCDE. “La gran diferencia de Chile, con respecto de otros, es que el pilar privado de capitalización es más importante que en la mayoría de los países europeos. Sin embargo, hay también otros mercados en los que el peso del pilar de capitalización individual también es importante, como en Australia o Suecia”, comenta.

Antolín - Nicolás conoce bien al esquema previsional chileno. De hecho, participó del análisis de las expectativas de vida a nivel local y la elaboración de las Tablas de Mortalidad, junto a las Superintendencias de Pensiones y de Valores y Seguros. Además acudió a la Comisión Bravo durante la etapa de elaboración del informe. 

Desde su oficina en Estados Unidos, ha seguido de cerca el debate en materia de pensiones en Chile y admite “cierta desilusión”. “Cambiar el sistema, en los términos que se están planteando sería un error”, afirma.

¿Cuál es el problema entonces, por qué las pensiones son bajas?
Una pensión adecuada depende de cuánto ha ahorrado una persona durante su vida laboral. Entiendo que en Chile mucha gente piensa que una pensión adecuada debiera ser entre el 60% y 70% de los últimos ingresos. Eso es lo que piensan que países europeos y EEUU garantizan. Y es cierto que se alcanzan niveles, no del 70%, sino del 50% a 60%, pero más allá de los porcentajes lo importante es que la contribución de los sistemas de reparto en tales países, varía entre 25% y 30% del salario. En Chile, se aporta el 10%. Desde esa perspectiva la única forma de poder financiar, sin déficit, pensiones de 60% del ingreso, es contribuyendo más. Si Chile fuera aumentado su aporte de 10 % al 20%, sea en un esquema privado o público, habría suficiente dinero para financiar tales pensiones. La cuestión importante, desde mi punto de vista -y ahí es donde nos sentimos un poco desilusionados con la discusión-, es que este tema no se plantea.

¿Cómo se debería abordar esta problemática cuando hay tanta molestia en Chile?
Lo que se debería estar discutiendo es cómo se puede alcanzar lo que se espera de pensión. Qué mecanismos se pueden establecer gradualmente para que la contribución aumente realmente y debatir cuánto puede aportar el empleador y el Estado. A nivel político, entiendo que la gente no quiera hablar de temas técnicos, pero sí se puede reconocer que si Chile quiere pensiones más altas, la solución es reducir costos (cobros de las AFP), establecer qué más puede hacer la superintendencia, y contribuir más. Si es de reparto o no, da lo mismo. En cualquier caso hay que contribuir más. No se puede tener una pensión por el 60% del salario, contribuyendo un 10%, sea un sistema de reparto o uno privado. 

El problema es cómo pedir más aporte en un país de rentas modestas...
Chile es un país ejemplar. Lo que no quiere decir que sea perfecto. Es un país de renta media y la contribución es un porcentaje del salario. Si aumenta del 10% al 18%, el problema puede generarse en las rentas bajas, donde esta alza pueda significar caer en pobreza. Ahí el Gobierno tiene que hacerse cargo para que estas personas no caigan en nivel de pobreza, por aportar a su pensión.  

Para solucionar (el tema de las pensiones) sólo hay dos caminos: ahorrar más y combinar más ahorro con jubilarse más tarde. Esto implica plantear un programa global de aplicación gradual, que debe basarse en aumentar la cobertura del pilar solidario para cubrir a las capas sociales más débiles vía presupuestos generales del Estado. Y, para los que ahorran, aumentar la contribución vía aporte de los empleadores o del Estado; y establecer mecanismos para que los costos de administración de las AFP caigan. Eso es lo que hay que discutir.

Todo ello implica costos fiscales en un período en que Chile enfrenta otras costosas reformas...
Si se está hablando de reparto versus capitalización, el de esquema de reparto tiene un costo enorme para el fisco. Lo que propongo implica aportes de todos. Lo importante es definir hacia dónde vamos, que todos los grupos sepan que estamos cediendo algo para ir creando un paquete que va en la dirección que todos queremos.

¿Es un retroceso volver al reparto en Chile?
Es un retroceso porque el problema concreto es cómo ahorrar. No se trata de si vamos por reparto o capitalización. La discusión debe centrarse en ahorrar más y en que no podemos financiar pensiones sin un costo fiscal.

¿Cree que parte del debate en Chile se relacione sólo con la legitimidad de las AFP?
Lo que Chile tiene es un sistema de capitalización. Es cierto que se estableció en dictadura y no hay nada que hacer. Pero nadie puede negar que Australia, con un sistema democrático, ha establecido un sistema como el chileno en los ‘90. Lo mismo Suecia, que tiene un gobierno de izquierda y que instauró un sistema de capitalización. Lo mismo Inglaterra y Estados Unidos.

¿Cuál es la recomendación de la OCDE al respecto?
El mensaje de la OCDE es que es necesario tener los dos modelos. El peso de cada uno es una decisión del Gobierno. Chile tiene hoy un sistema de reparto y de capitalización. 

¿Cuál es la urgencia de hacer esta reforma considerando el alza de las expectativas de vida en Chile?
Las tablas de mortalidad chilenas están dentro de las mejores prácticas técnicas de la OCDE. Son tablas impecables y hay que implementarlas lo antes posible. Obviamente, más allá de eso, siempre debe evaluarse el impacto que tienen, porque al final, esto es para mejorar la situación y no empeorarla. Es cierto que retrasar la aplicación de las nuevas tablas evitará que haya una reducción de la pensión mensual, pero tarde o temprano se tendrá que hacer y el costo mañana será mayor al de hoy, porque la esperanza de vida sigue avanzando.

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