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Para desacelerar el cambio climático: dejar de tener hijos

logotipo de Pulso Pulso 24-09-2016 Bloomberg

Una premisa provocativa sostiene Travis Riedes, profesor de filosofía moral y especialista en bioética de la Universidad Johns Hopkins. En esencia: el dióxido de carbono no mata a los climas, sino la gente. Y el mundo estaría mejor con menos gente.

Cuando los economistas escriben sobre el cambio climático, suelen referirse a algo denominado la identidad de Kaya, que es básicamente un problema de multiplicación que les ayuda a estimar cuánto dióxido de carbono se está dirigiendo a la atmósfera.

Según la identidad de Kaya, el ritmo de contaminación del clima es más o menos la consecuencia de cuatro factores: qué tanto carbono tienen los combustibles, cuánta energía necesita una economía para producir el PIB, el PIB per cápita y la población.

Luego de años de escuchar a los encargados de hacer políticas públicas discutir sobre los niveles de carbono de las cosas, Rieder se enfocó en el número de habitantes en el mundo, en especial en los países desarrollados.

“Tenemos 19 millones de huérfanos para adopción, y un catastrófico cambio climático en el horizonte. Traer un niño al mundo empeora el cambio climático. De no actuar juntos, quizás tampoco sea bueno para los niños”, comenta.

Para el especialista, hay dos alternativas: verlo como un problema estructural y solucionarlo a través de políticas; o verlo como un problema que requiere el cambio de la cultura de obligaciones individuales, con lo que todos deberían pensar en formar familias pequeñas.

“Si queremos seguir viviendo en casa grandes, volando aviones privados y ese tipo de cosas, tendría que ser menor la cantidad de gente que habite en la Tierra”, remata.

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