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Piñera descarta apurar sus plazos pese a presión que ejerce Lagos tras conformar equipo

logotipo de Pulso Pulso 20-10-2016 Natalia Olivares

Los dos ex presidentes potenciales cartas a La Moneda desde ayer se encuentran en posiciones totalmente distintas en su potencial reelección de cara a marzo de 2018.

Mientras Ricardo Lagos Escobar transparentó que ya trabaja con un equipo al que se sumó el renunciado ministro de Energía, Máximo Pacheco, el jefe de Estado Sebastián Piñera cerró ayer las campañas municipales de Raúl Torrealba en Vitacura y Joaquín Lavín en Las Condes -hoy acompañará a Felipe Alessandri en Santiago; Evelyn Matthei en Providencia, y a José Manuel Palacios en La Reina- insistiendo en que no adelantará los plazos para su definición, pese al visible paso de su potencial contendor en 2017.

Consultado la tarde de ayer en Vitacura sobre si el fichaje de Pacheco por parte de Lagos altera el cronograma que se autoimpuso, Piñera afirmó que “no, por una razón muy simple: estamos a tres días de una elección municipal” y que “nada ayuda” adelantar las campañas presidenciales.

No obstante, pronto bromearía sobre su opción. “Donde manda capitán no manda marinero”, dijo, lo que desató las risas de los presentes. A renglón seguido la ex primera dama, Cecilia Morel, pidió apoyo “al pueblo para darle permiso de nuevo”.

“La decisión la vamos a tomar en marzo escuchando a mucha gente. Y la vamos a tomar juntos porque una campaña presidencial no sólo afecta al candidato, afecta a toda la familia”, saldría luego al paso Piñera, afirmando que el criterio sería uno sólo: “qué es lo mejor para los chilenos”.

El ex mandatario también tendría críticas para el ajuste ministerial que se realizó la tarde de ayer en Palacio.

A su juicio, la administración de Michelle Bachelet ha generado problemas como “delincuencia, mala calidad en salud y educación, falta de empleo”, entre otros, los que no fueron tomados en cuenta al generar el ajuste de ministros.

“Este cambio de gabinete no hace nada por ayudar a resolver estos problemas, y por tanto siento que el cambio de gabinete refleja que hay un divorcio total entre las preocupaciones de este Gobierno y las necesidades de la gente”, enfatizó, agregando que  “los problemas están en La Moneda y en La Moneda todo sigue igual”.

En Chile Vamos no hubo dos lecturas: el cambio de gabinete anunciado por la Presidenta Bachelet no pasó más allá de un mero “ajuste ministerial”, ya que no tocó al comité político como esperaban en la oposición y también al interior de la Nueva Mayoría.

Para los principales personeros de la oposición, este cambio sólo ajustó cuentas respecto a la labor de la ministra de Justicia, Javiera Blanco -quien arriesgaba una nueva acusación constitucional tras el escándalo por padrón electoral, y, por ende, quedar inhabilitada para ejercer cargos públicos por cinco años- y evitó “corregir el rumbo” al no cambiar a los ministros políticos.

“Era una tremenda oportunidad y nuevamente la desaprovechó con un ajuste menor”, dijo el timonel RN, diputado Cristián Monckeberg tras el cambio en La Moneda. 

Para él, el gesto inequívoco de que el síndrome del “pato cojo” ya se instaló en Palacio y que “están tirando la toalla”. “Cuando un ministro se va quiere decir ‘sálvense quien pueda’”, agregó, en relación a la salida del ministro de Energía, Máximo Pacheco, para apuntalar la opción presidencial de Ricardo Lagos pese a ser uno de los ministros mejor evaluados del gabinete.

“Lo que todo el país esperaba era un cambio profundo de gabinete, con un equipo político nuevo, con una conducción económica que fuera reforzada y una nueva gestión”, agregó el presidente de la UDI, senador Hernán Larraín.

“La verdad es que la Presidenta está desconectada, pareciera que vive en una nube”, agregó el líder gremialista.

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