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Poder de adaptación

logotipo de Pulso Pulso 30-09-2016

El mundo con el que nos toca interactuar es capitalista; las frutas que exportamos, los salmones, el kiwi y todo lo que a usted se le ocurra tiene que cumplir con los estándares que exige el comprador, de lo contrario se lo comprarán a otro. Así como con los alimentos, en el tema inversiones se actúa de la misma manera. Si nuestro país deja de ofrecer oportunidades para su nivel de riesgo, el mundo con el que nos toca interactuar buscará otro lugar para depositar sus dineros.

Chile no es la excepción y desde el momento que abrimos nuestra frontera, todo un universo de posibilidades se presentaron en nuestro país y en pocos años el nivel de ingreso aumentó como nunca antes en su historia.

Lo que actualmente está ocurriendo es verdaderamente lamentable, ya que se ha instalado una ideología que rechaza algo que no podemos controlar y que de continuar nos convertiría en una isla. No podemos controlar que el mundo sea exigente, no podemos controlar que los capitales busquen otros horizontes, no podemos controlar que los talentos al ver falta de oportunidades busquen destinos nuevos; nada de eso lo podemos controlar. Por lo tanto, o nos adaptamos al mundo con el que nos toca interactuar o simplemente se olvidarán de nosotros. 

El lenguaje ha sido manipulado de tal manera que la palabra “lucro” pronto dejará de utilizarse. El bien superior ha pasado a ser la igualdad por sobre el trabajo y es así como ahora somos más iguales pero sin trabajo. Para qué decir la palabra “mercado”, la más cruel de todas.  Es por esta razón que he querido reemplazarla por el sinónimo  “el mundo con el que nos toca interactuar”, ya que al ser una frase que envuelve un concepto, será mucho más difícil que la puedan manipular.  

Los errores que se han cometido son incontables, pero el que no se puede realmente explicar es el aumento de impuesto a las empresas. Es justamente ese impuesto el que no se puede incrementar, ya que es el único que puede buscarse otro lugar. Si ahora debo pagar más impuestos por los bienes que produzco, pronto encontraré otro lugar en dónde producirlos. No pasa así con el IVA; uno no puede consumir en otro país para dejar de pagarlo.

Es tiempo para dejar las frases armadas y los conceptos vagos y definir si continuamos integrados al mundo desarrollado que ha creado más billonarios jóvenes en este último tiempo, dada las oportunidades que ha entregado la tecnología y el Internet o seguimos un camino propio que en el discurso pareciera ser más humano pero que en la realidad ha demostrado ser un fracaso  y fuente permanente de migración de talentos.

*El autor es representante de Edmond de Rothschild Asset Management.

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