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Ponce suspende venta de Calichera por conflicto con Corfo pero sigue idea de salirse

logotipo de Pulso Pulso 16-12-2016 Maximiliano Villena

A casi un año de iniciado el proceso de venta de Pampa Calichera, ayer Oro Blanco informó de su término. Sin embargo, no hubo cambio en el control: el directorio decidió suspender el proceso que podría haber llevado a Julio Ponce a desligarse de SQM.

Mediante un hecho esencial enviado a la SVS, la empresa explicó que “el directorio de la sociedad considera unánimemente que los términos y condiciones de las ofertas finales y condicionadas recibidas durante el proceso, no contribuyen al interés social de la sociedad”, por lo que “acordó por unanimidad no continuar adelante con el proceso”.

La razón principal detrás de la decisión fue que las propuestas que se pusieron sobre la mesa estaban condicionadas a la resolución del conflicto que SQM mantiene con Corfo. Es decir, el precio variaba según la resolución de dicho proceso, que en caso de ser perdido implicaría que la minera dejara de recibir el 40% de sus ingresos.

Por ello, en el hecho esencial Oro Blanco detalla que se recibieron ofertas indicativas y luego ofertas vinculantes condicionadas y que a pesar de llevar cabo negociaciones con los interesados, “una de dichas condiciones sería imposible de cumplir”.

Y es que al arbitraje por los pagos que el organismo estatal dice recibir por SQM por el arriendo del salar de Atacama, se sumó un nuevo proceso para terminar de forma anticipada el Contrato de Proyecto para el desarrollo de sus pertenencias mineras en el Salar de Atacama, suscrito originalmente en 1986.

La tensa relación entre Ponce y Corfo no se circunscribe sólo al litigio en el norte del país. El vicepresidente de Corfo, Eduardo Bitran, ha señalado públicamente que la venta de Calichera implica el control de la minera no metálica, por lo que requiere necesariamente una Oferta Pública de Acciones (OPA) por SQM. Los dichos de Bitran llevaron al equipo legal de Ponce a tantear una acción judicial contra el personero, la cual hasta ahora no ha sido activada. A pesar de las presiones, la firma no necesariamente paralizará el proceso. En el hecho esencial comunicó que “el directorio también acordó continuar, como lo ha venido haciendo durante el presente año, en la búsqueda de alternativas que mejoren la posición financiera de la sociedad y sus filiales”. Fuentes cercanas a Ponce, señalan que la decisión de dejar el control de la compañía sigue en pie, pero la eventual venta de Calichera deberá esperar hasta que se solucionen las contingencias.

El plan. Si bien Calichera y Potasios tienen cerca de un 30% de la propiedad económica de SQM, poseen el 50,32% de la serie A, la cual elige a 7 de los 8 directores que componen la mesa. Sin embargo los estatutos establecen que ningún accionista puede votar por más del 37,5% de las acciones de cada serie, por lo que el porcentaje que detenta el grupo Pampa no es suficiente para alcanzar la mayoría. 

Ante este escenario, Ponce decidió separar el grupo en el proceso que llevaba Itaú BBA. La participación de Pampa alcanza para elegir a tres directores y formaba parte de la transacción. No obstante, Ponce se quedaría con Potasios, cuyo 12,37% de SQM-A, le permite elegir un director. Bajo esta estructura, estaba dispuesto a firmar un pacto con quien comprara Calichera.

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