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Precio de petróleo sobre US$50 en 2017 incentivaría la entrada del shale oil

logotipo de Pulso Pulso 30-12-2016 Paula Núñez

Con precios que oscilarían entre los US$50 y US$60 el barril, la industria petrolera está ad portas de iniciar un nuevo ciclo marcado por la reciente determinación de los productores de crudo de reducir la producción con el fin de hacer remontar los precios.

En noviembre, la industria petrolera golpeó la mesa. Ante un escenario en que los precios venían a la baja, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) anunció la reducción de la producción del commodity para apuntalar los precios, algo que se concretaría en enero. A esto se sumó la decisión de once productores no OPEP de sumarse al recorte. Se trató de la primera medida conjunta desde 2001 y fue tomada después de que los precios del petróleo cayeran 50% desde su peak en julio de 2014. 

“Para que el alza de los precios sea sostenida, el mercado necesitará ver evidencias de que la producción se está recortando, pues hay mucho escepticismo de que los países de la OPEP y los no OPEP cumplan con su compromiso”, escribió Richard Mallinson, analista de la compañía londinense Energy Aspects, en un informe sobre proyecciones de precios. Según el especialista, febrero o marzo de 2017 será la prueba real de si se produce o no una reducción del volumen de crudo. Ante ello, anticipa volatilidad en los precios.

Balance y proyecciones

Éste ha sido un año de recuperación del precio del crudo desde los US$26,24 por barril registrados en febrero, el mínimo histórico para la materia prima, hasta los US$53,85 y US$53,85 en que cerró ayer el barril de Brent y WTI, respectivamente. “Los productores quieren lograr nuevamente un equilibrio entre oferta y demanda de crudo, lo que no pasa en los mercados globales desde 2008. Yo no soy muy optimista con esto, y por eso creo que los precios del petróleo van a estar bastante estables en 2017”, dice Gabriela Clivio, senior manager de servicios financieros de Deloitte. Su visión se basa en que por un lado los miembros de la OPEP reiteradamente no cumplen con las restricciones que acuerdan en materia de producción y además, hay productores no OPEP como Brasil que no quieren recortar su producción. Dado esto no espera una recuperación del precio del crudo en el corto plazo.

De acuerdo a un sondeo realizado por Reuters, el referencial Brent promediará US$56,90 por barril en 2017. Mientras Goldman Sachs anticipa que el Brent estará en US$57 el próximo año, Morgan Stanley lo ubica en US$60. Commerzbank es el único pesimista: anticipa que caerá a US$50 en el tercer trimestre del próximo año. 

Oportunidad del shale

Pese a que antes de la caída de los precios en 2014, el futuro de los combustibles era el shale (esquisto), que se obtiene de formaciones rocosas, el colapso del mercado petrolero dejó fuera de competencia a este hallazgo. Sin embargo, el próximo año el repunte en los precios podría crear una oportunidad.

De acuerdo a la Administración de Información de Energía de EEUU (EIA, su sigla en inglés), la producción de crudo en 2017 va a ser de 97,42 millones de barriles por día (bpd), mientras que el consumo va a estar en torno a los 96,99 millones bpd. A esto se suma que aun cuando la OPEP y los países no OPEP cumplan los acuerdos, la oferta podría no disminuir tanto como se espera. Caroline Bain, analista de commodities en Capital Economics dijo en una nota a clientes que “no implementar los recortes en los precios alienta las operaciones de esquisto de Estados Unidos”, mercado que se ve incentivado cuando el precio del petróleo supera los US$50 el barril, de acuerdo con la economista.

Qué pasará en la región

Dados los niveles de endeudamiento de las empresas en la región, las agencias de clasificación han advertido que las acciones de calificación positivas no son probables durante 2017. Las inversiones para las compañías petroleras nacionales parecen haber tocado en 2016 y deberían recuperarse lentamente en línea con los precios. A medio plazo, las inversiones deben mantenerse bajas, creciendo en menos del 10%. “Las petroleras latinoamericanas presentan una capacidad de endeudamiento relativamente limitada, ya que los saldos de deuda se han triplicado en la última década”, dice Lucas Aristizabal, director senior de Fitch Ratings. “Este aumento de la deuda ha debilitado los perfiles de crédito independientes, con algunas empresas acercándose a niveles insostenibles de deuda”.

Durante 2017, se espera que la producción de petróleo en América Latina permanezca estable o sólo crezca moderadamente.

La mayoría de las petroleras latinoamericanas han contrarrestado la caída del commodity con una marcada disminución en los costos, lo que se ha visto beneficiado por las depreciaciones de la moneda regional. Se espera que estos costos más bajos se mantengan en el mediano plazo como resultado de una recuperación de los precios del petróleo más lenta de lo que se esperaba inicialmente, así como de la expectativa de que las monedas continúen debilitándose.

En Chile el consumo de petróleo se estima cercano a los 400 mil bpd, cifra que se ha venido incrementando en los últimos años dado el avance del mercado automotor, la dependencia de generación termoeléctrica y las industrias principalmente de la minería. Chile importa aproximadamente el 65% del petróleo y derivados que consume a Brasil y Ecuador. Si bien por un lado se beneficia por un bajo precio del crudo, el efecto negativo en el precio del principal producto de exportación como es el cobre es más importante. “A nosotros como país nos sirve más estar en un ciclo alcista de precios de los commodities”, señala Bruno Forgione, socio de Auditoría en PwC Chile.

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