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Presupuesto 2017: un buen comienzo

logotipo de Pulso Pulso 06-10-2016

De acuerdo al Fondo Monetario Internacional sólo 79 países tienen una regla de balance fiscal estructural, y Chile destaca por ser uno de los primeros en adoptarla. Esta regla toma nota del consejo bíblico que sugería ahorrar en épocas de vacas gordas para poder subsistir en tiempos de vacas flacas.

Al igual que las familias, los países deben evitar cambios drásticos en su nivel de gasto, porque de otra forma enfrentarán el descontento popular en épocas de crisis al recortar beneficios. Para evitar llegar a los tiempos malos con el agua hasta el cuello, la clave está en el ahorro. Eso es lo que se intenta con el balance fiscal estructural, cuyo objetivo es gastar de acuerdo a los ingresos estructurales o de largo plazo y, por lo tanto, en tiempos buenos ahorrar la diferencia, para utilizarla en tiempos malos.

Hace un par de meses decíamos que seguir esta norma de responsabilidad fiscal implicaba que el gasto público podía crecer hasta 3,0%. Por eso, que el Gobierno haya presentado un proyecto de Ley de Presupuesto con una expansión de 2,7% no sólo es sumamente adecuado, sino que es un buen pie para comenzar 2017. Así, pese a que el país entrará de lleno en el período electoral, las autoridades han actuado responsablemente.

Pero no hay que perder de vista que el próximo año el déficit efectivo será de 3,3%, por encima de lo que se estima para 2016; que la deuda bruta trepará hasta 25% del PIB, y que el déficit estructural llegará a 1,5%. Todo esto nos indica que debemos ser cautelosos, porque la situación fiscal es estrecha, y está costando mucho cerrar la brecha de ingresos. Recordemos que si bien el Gobierno se había propuesto dejar equilibradas las cuentas fiscales en 2018, lo cierto es que está lejos de conseguirlo.

Aunque este resultado se justifica porque la desaceleración se ha prolongado por más tiempo de lo previsto, es imperioso salir de esta situación. Para hacerlo hay que retomar el ritmo de crecimiento, removiendo las barreras que no le permiten a nuestra economía expandirse a su potencial. Con la vista en esta meta, es clave revertir el bajo nivel de las confianzas, lo que se logra con un mayor trabajo mancomunado público y privado, que supere las instancias de diálogo para pasar a la acción.

*El autor es economista Banco Santander.

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