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Principios y prioridades en el Presupuesto

logotipo de Pulso Pulso 17-10-2016

En días recientes empezó la discusión de la Ley de Presupuesto de 2017, la que define el gasto público y las políticas y programas que serán ejecutados el próximo año por el Gobierno. En mayo del año pasado, el Papa Francisco publicó su encíclica “Laudato Si”, en la cual realiza “una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo cómo estamos construyendo el futuro del planeta”, en particular en el manejo del medioambiente, que tiene un impacto directo sobre su clima, al cual considera “bien común, de todos y para todos”. Por esta razón, el mensaje del Papa llama directamente la atención a todos los que de alguna manera inciden y trabajan en la definición de políticas y programas públicos, ya que “toda la sociedad, y en ella de manera especial el Estado, tiene la obligación de defender y promover el bien común”.

Entre los valores éticos que el Papa nos invita a considerar en el diseño de la política pública, sobresalen dos principalmente. El primero es comprender que vivimos en un mundo donde todos los ecosistemas están interconectados, que la actividad económica y social del hombre tiene impactos concretos sobre el planeta y la sociedad, y que ya no es posible creer que “existe una cantidad ilimitada de energía y recursos utilizables, que su regeneración inmediata es posible y que los efectos negativos de las manipulaciones de la naturaleza pueden ser fácilmente absorbidas”. El Papa reconoce que los gobiernos tienen un rol clave en definir las políticas que orientarán y el marco institucional sobre el cual se desarrollará la actividad de sus ciudadanos, lo cual no sólo debe evitar malas prácticas ambientales, sino también alentar las buenas prácticas y estimular la creatividad de los ciudadanos que buscan nuevos caminos. Una mirada ecológica integral es, pues, una condición necesaria que deberían cumplir los programas y políticas públicas desde su diseño y un criterio central que debería incorporarse progresivamente al evaluarlos.

El segundo concepto importante a considerar es el de la dependencia y responsabilidad intergeneracional. El Papa señala que “ya no puede hablarse de desarrollo sostenible sin una solidaridad intergeneracional”, la cual parte de un criterio básico de justicia, ya que la tierra que recibimos también pertenece a los que están por nacer, por lo que el medioambiente “es un préstamo que cada generación recibe y debe transmitir a la generación siguiente”. Al privilegiar el financiamiento de políticas públicas que sean “sostenibles”, es ineludible considerar esta responsabilidad intergeneracional.

Esperemos que estos principios sean acogidos tanto por la sociedad civil en su actividad cotidiana, como por los gobiernos en el diseño de la política pública.

*El autor es doctor en Economía, investigador asociado Intelis, Universidad de Chile, y vocero Fundación Voces Católicas.

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