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Priorizar, consolidar y proyectar

logotipo de Pulso Pulso 23-12-2016

Hace pocos días, al celebrar los 20 años del Informe de Desarrollo Humano sobre Chile, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) entregó algunos datos sobre los sueños de los chilenos y chilenas respecto al futuro del país. ¿Y qué nos dicen esos sueños? Que las personas aspiran a un país más seguro, más igualitario, más honesto, más desarrollado económicamente y más protector. 

Son sueños y aspiraciones que compartimos. Por eso, la Presidenta Michelle Bachelet propuso al país un programa que considera un conjunto de transformaciones para hacer frente a las profundas desigualdades que atraviesan nuestra sociedad y derribar las barreras que nos impiden aprovechar plenamente todo nuestro potencial.

Pero sabemos también que cualquier gobierno transformador, que impulsa las reformas estructurales que hemos llevado adelante, genera incomodidades y malestar en quienes se resisten a los cambios o ven amenazados sus intereses particulares. Podemos hacer las correcciones que sean necesarias, pero nuestra responsabilidad está en consolidar y proyectar las reformas, porque para eso nos eligieron los chilenos y chilenas.

Las familias que hoy tienen gratuidad en la educación superior y ya no viven en la angustia de endeudarse o que sus hijos no puedan seguir estudiando les ha cambiado la vida positivamente. Lo mismo quienes tienen acceso a tratamiento en 11 patologías importantes que cubre la Ley “Ricarte Soto”. Pusimos fin al sistema binominal, profundizando así nuestra democracia. Estamos llevando adelante una Agenda de Probidad y Transparencia que está cambiando la relación entre la política y los negocios. Y hemos reconocido el derecho de muchos, a través del Acuerdo de Unión Civil, a formar familia de una manera distinta.

Estos son sólo algunos de los avances de estos años. Por lo tanto, nuestra invitación es a poner luz sobre los logros y no sólo sobre las dificultades. Aún no es el momento de los balances, pero lo cierto es que, más allá de las complejidades, el esfuerzo principal del Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet ha estado puesto en construir un Chile más justo, más inclusivo, con mayores oportunidades para todos.

En este camino hemos debido enfrentar dificultades. Primero, una situación económica compleja producto de un cuadro internacional y que ha significado que crezcamos a un ritmo menor. Afortunadamente contamos con una economía sana, como lo han reconocido distintos organismos internacionales, y hemos dispuesto un conjunto de medidas para apoyar la economía, fortalecer el crecimiento y la productividad y cuidar los empleos.

Pero el Estado no puede hacerlo todo. Necesitamos recuperar el dinamismo. Y así como el Estado está haciendo su parte, requerimos que el sector privado haga también la suyo. Y podemos hacer muchas cosas en conjunto, sobre la base de la colaboración público-privada.

Tenemos clara conciencia también del clima de desconfianza que se ha instalado en nuestra sociedad producto de la crisis que se generó por la relación entre dinero y política y los distintos casos de abuso a los consumidores, entre otras situaciones. Una desconfianza que no afecta sólo al gobierno, sino que atraviesa al conjunto de las instituciones.

El desafío es que la gente vuelva a creer y construir una relación de confianza con la política y las instituciones. Y en este clima, el no cumplir nuestros compromisos solo aumenta esa desconfianza. Tenemos, por lo tanto, la responsabilidad de sacar adelante nuestras prioridades.

En primer lugar, este año 2017 queda la tremenda tarea de completar la Reforma Educacional que será, probablemente, uno de los legados más importantes del Gobierno de la Presidenta Bachelet y que está cambiando la vida a miles de chilenos y chilenas. Las regiones nos demandan continuar con el proceso de descentralización. En materia de infancia requerimos de manera urgente de una nueva institucionalidad que se haga cargo de la gran deuda que tenemos con los niños y niñas del país. Hay que abordar el tema previsional y continuar el itinerario que nos hemos dado en el proceso constituyente. Tenemos que sacar adelante los compromisos en salud, para asegurar una atención digna y oportuna a los ciudadanos.

Y lo haremos en base al diálogo y a la búsqueda acuerdos, hablándole a la ciudadanía, explicando a la gente en lenguaje sencillo, concreto y directo en qué se traducen las políticas públicas que ha impulsado el gobierno. Chile quiere unión, quiere diálogo, quiere conversación. Esa es nuestra disposición y la de la coalición que sustenta al Gobierno de la Presidenta Bachelet.

Nuestra invitación entonces es a cambiar los estados de ánimo y el clima de pesimismo que a veces parece envolver a algunos. El país lo necesita. Los chilenos y chilenas que aspiran a un futuro con menos desigualdades, más seguro, con más honestidad, nos demandan a todos trabajar por el bien de Chile y avanzar de manera sostenida a una sociedad más justa y más inclusiva.

*La autora es ministra de la Secretaría General de Gobierno.

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