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Proyectos para un transporte más sustentable en Santiago aún están pendientes

logotipo de Pulso Pulso 09-12-2016 Efraín Moraga

Santiago es una ciudad que sufre las consecuencias propias de lugares con una elevada tasa de contaminación y congestión vehicular, situación límite que puede encontrar una solución en alternativas de transporte que apuntan hacia la sostenibilidad, como es el proyecto del Teleférico Bicentenario, el rediseño de la Nueva Alameda-Providencia y el uso de vehículos eléctricos. 

Pero muchas de estas alternativas sustentables han encontrado un obstáculo al momento de su ejecución. Su elevado costo ha evitado que estos proyectos se puedan realizar a la velocidad que la ciudad lo requiere. “Los transportes más sustentables requieren de un esfuerzo especial, ya sea de inversiones o eventualmente costos operacionales adicionales. No es un tema de falta de voluntad. En general las propuestas tienen un costo que considerar”, afirma Clemente Pérez, ex presidente de Metro de Santiago y actual presidente del directorio de la empresa Sustentable S.A.

Además - agrega Pérez-, existen problemas de gestión por parte de los organismos gubernamentales que impiden que estos proyectos se desarrollen de manera expedita. “Tal vez no haya problemas de voluntad política, pero sí hay problemas de capacidad de gestión de proyectos. Se demoran mucho. Hay demasiados estudios, análisis y lentitud. Un ejemplo es el tren Santiago-Rancagua. Los trenes comprados y sigue bajo trámite”, asegura Pérez. 

La importancia eléctrica

El Teleférico Bicentenario es un proyecto impulsado por el Ministerio de Obras Públicas que se posiciona como una excelente alternativa para descongestionar el acceso a la zona norte de Santiago, posibilitando el paso de Providencia a Huechuraba en tan sólo 12 minutos, pudiendo transportar a 3 mil pasajeros/hora por sentido.

Este es tan sólo uno de los proyectos que considera a la energía eléctrica como su motor principal, tecnología que representa una seria ventaja comparativa frente a otras alternativas, la cual se destaca por sus bajos niveles de ruido, emisiones contaminantes equivalentes a cero y la posibilidad de abastecerse con gran eficiencia de fuentes de energía renovable. “El principal aspecto que hay que tener en mente en relación al transporte sustentable es su contribución con la disminución de los niveles de dióxido de carbono en el ambiente. Desde ahí, se debe considerar cómo éstos juegan a favor de una movilidad libre de contaminación ambiental”, explica Andrea Veiga, gerente de Marketing Corporativo BMW Chile.

Una posibilidad para aprovechar estas ventajas es instaurar un sistema de políticas públicas que fomenten el uso del auto eléctrico, estableciendo incentivos para la compra de este tipo de vehículos, y además la utilización de buses con estas características en el sistema de transporte público. 

“Hay que darle incentivos a los operadores o licitantes para que incorporen esta tecnología, ya sea exigiendo un número determinado de buses que sean limpios o extendiendo los plazos de concesión a quienes incorporen flotas de buses eléctricos”, dice Raúl Aldunate, fundador de Transelectric S.A, empresa que realizará un plan piloto en 2017 para promover el uso de buses eléctricos en el Transantiago. 

A nivel de infraestructura, en la actualidad se está gestando una serie de proyectos que apuntan hacia la movilidad sostenible, como es el caso del proyecto Nueva Alameda-Providencia (NAP), que rediseñará 12 kilómetros de la principal avenida del país, beneficiando a las comunas de Lo Prado, Estación Central, Santiago y Providencia. 

En la Intendencia Metropolitana indican que este proyecto está actualmente en la fase de consulta ciudadana, tarea que le fue encargada a la ONG Casa de la Paz. “Se han priorizado los modos de transporte en que esté el peatón primero, luego las ciclovías, después el transporte público y más adelante los medios individuales motorizados”, sostiene Ximena Abogabir, cofundadora de Casa de la Paz.

Desde el mundo inmobiliario explican que tal como lo hicieron ciudades como Tokio con el metro, Medellín con sus teleféricos o Ámsterdam con las bicicletas, Santiago tiene que entender cuáles son sus necesidades. “El punto de partida para dar sostenibilidad al sistema de transporte aplicado es, justamente, identificar qué tipos de transportes sustentables se adaptan mejor a nuestras ciudades”, afirma Enrique Joglar, gerente de desarrollo inmobiliaria INDESA. 

En cuanto a la columna vertebral del sistema de transporte público de Santiago, el Metro, los expertos aseguran que el sistema se encuentra al debe y que debe continuar con su expansión. “Es necesario que sea una red completa, no solamente una espina de pescado como es hoy. Una línea con otras alimentadoras”, afirma Clemente Pérez.

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