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Recortes de impuestos: ¿se prepara el mundo para una pelea tributaria en 2017?

logotipo de Pulso Pulso 05-12-2016 C.Göpel/L.Ruíz

Donald Trump, Presidente electo de EEUU, levantó gran parte de su candidatura sobre la promesa de recortes de impuestos.  

La semana pasada, el mismo republicano que llegará a la Casa Blanca el próximo 20 de enero, advirtió que las empresas estadounidenses que pretendan abandonar el país enfrentarán "consecuencias" si lo hacen. Luego anunció que habrá una drástica reducción de impuestos y regulaciones para las compañías de EEUU durante su administración. "Quiero que todas las demás compañías sepan que vamos a hacer grandes cosas por los negocios, no hay ya razones para que se vayan" comentó el Presidente electo, apuntando a una reducción de impuestos empresariales y una reducción de las regulaciones, agregando "sus impuestos estarán en lo más bajo".  

Su intención es rebajar del 35 % al 15 % el impuesto de sociedades para competir con otros países como Irlanda, que ofrece 12,5%, lo que podría poner en jaque la presencia de gigantes tecnológicos como IBM, Google o Apple en ese país. 

De hecho, ayer volvió a reafirmar esta idea en su cuenta de Twitter: "Pronto habrá un impuesto del 35 % para las empresas que quieran vender sus productos, desde autos a unidades de aire acondicionado, desde el otro lado de la frontera", publicó en la red social. 

Pero Trump no está solo. Al otro lado del Atlántico la premier británica, Theresa May, no se queda atrás haciendo sus propios anuncios sobre recortes de impuestos aún más radicales.  

La líder de UK propuso una nueva estrategia, en medio del desafío económico que generará la salida del país de la Unión Europea (UE), después del triunfo del Brexit el pasado 23 de junio. 

Una mayor competitividad 

El "Make America Great Again" y el sobrevivir al Brexit, se hacen latentes en ambos países que buscan ser cada vez más atractivos. Con este panorama, analistas ya auguran que el mundo entrará en una etapa de rivalidad tributaria. 

"Parece haber un creciente consenso de que la política monetaria ya no puede hacer más el papel duro sola y que la política fiscal debe jugar un papel más activo", señaló Peter Vanden Houte, economista jefe de ING Belgium Economic Research.  

May desea reducir los impuestos corporativos por debajo del 15% prometido por Trump antes de las elecciones presidenciales de EEUU (en 2010 las empresas tributaban 28%). Y es que un recorte de impuestos de este tipo, podría atraer a compañías de diferentes lugares y también desafiar a Irlanda. El Gobierno británico pasaría a ofrecer la tasa impositiva más baja entre los países del G20, sólo por encima de Dublín.  

"Si algún país sufriera estas propuestas para reducir los impuestos sobre las sociedades, probablemente sería Irlanda" dijo Charles Geisst, académico de Manhattan College y agregó que "cualquier movimiento por UK y EEUU para bajar sus tarifas probaría su popularidad". 

Situación que se puede ver en el caso de Irlanda con Apple, donde ese Estado ha hecho todo para evitar perder su atractivo impositivo. Para intentar justificar sus normas tributarias, hace un par de semanas presentó un recurso ante el Tribunal de Justicia de la UE, para evitar que la compañía fundada por Steve Jobs, haga frente a 13.000 millones de euros que el organismo europeo considera que pagó menos en deberes durante 10 años.  

El caso también abrió una fuerte polémica frente a los acuerdos Estado-empresa y su marco tributario. "Es claro que se sienten vulnerables, sobre todo porque ellos, hasta ahora, han proporcionado ese paraíso fiscal bajo para las compañías estadounidenses y británicas. Si hay una guerra tributaria, los países más pequeños serán los que sufrirán", dijo Geisst.  

Según el último informe de la OCDE sobre recaudación tributaria en países que forman parte del organismo, las cifras alcanzaron un récord histórico en 2015, donde destaca Dinamarca con 46,6% del PIB, mientras que UK se ubica por debajo de la media OCDE de 34,3%, con 32,5%, al igual que EEUU con 26,4% e Irlanda con 23,6%. Chile, en tanto, alcanza 20,7%. 

El milagro irlandés 

© PULSO

En julio pasado la Oficina Central de Estadísticas de Irlanda informó que la tasa de crecimiento de la isla, medida por el PIB, fue de 26,3% el año pasado. La cifra contrastaba fuertemente con las previsiones anteriores, que pronosticaban una expansión del 7,8% en 2015 con respecto a 2014.  

Según el organismo de estadísticas, se reflejaba un  aumento importante en las exportaciones netas y actividades de ciertas compañías que habían domiciliado su balance de cuentas en ese país. Así como, un gran número de multinacionales que también movieron sus activos a Irlanda para aprovechar sus beneficios fiscales. 

En ese minuto, cientos de críticos cuestionaron el escenario irlandés por el sorpresivo crecimiento, pero la verdad es que la llegada de nuevas empresas atraídas por los beneficios generaron el salto, gracias a la gran acogida de actividad económica producto de sus gravámenes.   

"Es una tendencia que hoy en día está cobrando cada vez más fuerza en el mundo desarrollado y también en países en desarrollo, de revisar sus tasas de impuesto a la baja", comentó Guillermo Patillo, académico del departamento de Economía de la Usach.  

Sobre esta misma inclinación, con el objetivo de atraer mayor inversión extranjera y recaudaciones, el Primer Ministro de Hungría, Viktor Orbán, anunció una reducción de impuestos hasta el 9%, lo que podría transformarlo en el país de la UE con uno de los más bajos, incluso más que Irlanda. Así como Israel que con el fin de tentar con incentivos a las compañías y crear un mejor entorno de negocios, en especial en materia tecnológica, el viernes anunció que pondría las misas tasa que Irlanda, que actualmente ofrece a las tecnológicas y farmacéuticas 6,25%.  

"No es una guerra de baja de impuestos, yo no lo pondría en ningún caso así", señaló Patillo, y agregó que las autoridades de muchos países se han dado cuenta, producto del bajo crecimiento "que los impuestos en muchos contextos han estado exageradamente altos", dijo el experto.  

Opinión en línea con la de Joel Naroff, economista de Naroff Economic Advisors, quien señaló que "una guerra tributaria de base amplia entre naciones probablemente resultaría autodestructiva". También comentó que no se puede saber exactamente cuáles serán los impactos "sin los detalles".  

En el resto de Europa la idea de bajar impuestos gana cada vez más popularidad. Por ejemplo, en Francia los candidatos políticos prometen rebajas hasta 28%, lo mismo que Holanda, que también habla de aplacar la carga tributaria.  

Sobre las consecuencias de las bajas anunciadas por EEUU y UK, Vanden Houte señaló que en el primer caso, podríamos ver una aceleración del crecimiento de EEUU, una inflación un poco más alta, tasas de interés más altas y, en primera instancia, un dólar más fuerte. Mientras que para el segundo, "un entorno de bajas tasas de interés y el estímulo fiscal tiene que salvar al Reino Unido de caer de nuevo en recesión".

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