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Redes integradas de movilidad urbana

logotipo de Pulso Pulso 11-08-2016

Hace unos días se informó que la evasión en el Transantiago alcanzó su máximo histórico de 30%. En parte por este motivo, las empresas de transporte enfrentan problemas financieros, que podrían traducirse en un alza de tarifas. 

En paralelo, estos meses hemos escuchado advertencias de las autoridades indicando que se está considerando restringir en Santiago de forma permanente la circulación de vehículos catalíticos entre abril y agosto, lo que afectaría al 20% del parque automotor e incidiría en una reducción de flujo de entre 4% y 6%. Este porcentaje, aunque menor, supone una descongestión más que proporcional en el caso de vías saturadas. Si la ocupación promedio de los autos es de 1,2 personas, restringir la circulación de 400.000 vehículos implicaría una sobrecarga de medio millón de personas adicionales para el Transantiago (10% de la demanda actual), con una reducción en la calidad del servicio. 

¿Cómo se soluciona este dilema? Debemos pensar este desafío en el contexto de redes interconectadas. No es buena idea preocuparse sólo del sistema de transporte público urbano ni sólo en la red vial, sino que se debe buscar una solución integrada. A la hora de invertir se debe tener en cuenta que el beneficio social parte por los buses, sigue por los trenes y luego están las autopistas. Además, debe existir un justo equilibrio entre recursos que se invierten y el bienestar social que generan. 

En un informe de la Corporación de Bienes de Capital sobre Obras Públicas se indica que de los proyectos planificados para los próximos cinco años, un 8% está destinado a la ampliación de la red de Metro, frente a un presupuesto de concesiones viales que es tres veces mayor. En tanto, los recursos para mejorar el servicio de buses a través de vías exclusivas y corredores segregados son marginales. 

El llamado debería ser a nivelar hacia arriba y potenciar tanto autopistas como la infraestructura para que buses y Metro funcionen al nivel de un país desarrollado. No debemos olvidar que el desafío de la movilidad siempre debe ser pensar de modo global, conjugando calles y autopistas, buses y trenes, peatones y ciclistas en una sola ecuación para que funcionen colaborativamente.

*Economista Banco Santander

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