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Refinerías de EEUU pueden tener problemas si PDVSA deja de pagar

logotipo de Pulso Pulso 22-10-2016 Bloomberg

Una posible cesación de pagos de Petróleos de Venezuela SA causaría problemas a las refinerías estadounidenses de la Costa del Golfo en la medida que el país latinoamericano es el principal proveedor de petróleo extranjero para la región.

La compañía petrolera estatal de Venezuela, PDVSA, ha intentado persuadir últimamente a los inversores de canjear obligaciones negociables pendientes por US$5.325 millones con vencimiento en 2017 por títulos a más largo plazo que vencen en 2020. El plazo para el canje se amplió tres veces y vence este viernes, según un comunicado de la compañía. No canjear los bonos podría “dificultar” a la compañía realizar los pagos correspondientes a su deuda existente, dijo PDVSA.

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Una cesación de pagos no sólo inquietaría a los bonistas, sino también a los proveedores y clientes de PDVSA, en tanto las refinerías estadounidenses se contarían entre las primeras en acusar el golpe, dijo Lucas Aristizábal, director sénior en Fitch Ratings. El año pasado, el miembro de la OPEP proveía casi un tercio de casi todo el petróleo crudo importado en la Costa del Golfo, que alberga el grupo más grande de refinerías en el mundo, según la Administración de Información Energética estadounidense.

“Si PDVSA entra en cesación de pagos, podría haber una alteración del suministro de petróleo a los Estados Unidos en tanto los acreedores pueden tratar de incautar los pagos realizados en los Estados Unidos”, dijo Aristizábal en una entrevista telefónica desde Chicago. “Los bonistas sin duda tratarán de hacer valer un derecho sobre esos dólares”, dijo.

Citgo Petroleum Corp., subsidiaria de PDVSA, Phillips 66, Valero Energy Corp. y PBF Energy Inc. son algunos de los mayores compradores del crudo pesado venezolano. En el último decenio, una serie de refinerías de la Costa del Golfo fueron reconfiguradas con el fin de incrementar su capacidad para procesar el petróleo más pesado y barato en gasolina y diésel. Es probable que la empresa siga manteniendo el control de sus activos, como las refinerías en Venezuela, dijo Mara Roberts, analista con sede en Nueva York en BMI Research. La situación es diferente para el petróleo que se exporta, dijo.

“Los buques petroleros podrían llegar a correr un riesgo, en tanto los que transportan crudo venezolano pueden enfrentar demandas de embargo a su arribo”, dijo Roberts por correo electrónico. “Esto podría desalentar la continuación de los envíos de PDVSA”.

El aprovisionamiento para los Estados Unidos puede llegar a peligrar, pero es posible que no les ocurra lo mismo a otros compradores, como China, que ha prestado unos US$45.000 millones a Venezuela en el último decenio a cambio del pago en petróleo. En el caso de China, a los acreedores les costaría mucho confiscar los cargamentos, dado que el petróleo cambia de dueño cuando llega a los buques, dijo Aristizábal. China fleta los barcos, y PDVSA reembolsa los préstamos cargando los buques.

“Una vez que el crudo está a bordo, pertenece al comprador”, dijo. “Tal como fueron redactados los contratos, sería muy difícil tener algún derecho sobre el petróleo”.

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