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Reunificar a los republicanos y legitimar su rol: el desafío de Trump

logotipo de Pulso Pulso 09-11-2016 Catalina Göpel

Tiene que considerar en primer lugar que sus principales funcionarios públicos serán su mayor desafío”, dijo el académico de la Universidad de Georgetown, Stephen Wayne, agregando que Donald Trump “debe aprender lo que puede y no puede hacer como Presidente”. 

La llegada al poder del magnate, que desde los años ‘80 forjó un imperio empresarial orientado a rubros como viviendas, hoteles, y casinos, marca un verdadero punto de inflexión en la política de Estados Unidos.

Ocho años pasaron hasta que la Casa Blanca volviera a tener un presidente del Partido Republicano, después de que la salida de George W. Bush en 2009 marcara el inicio de la era Obama en ese país. 

En este sentido, entre sus retos deberá encontrar la manera de legitimar su rol como mandatario ante una clase política e intelectual que lo rechazó por completo durante la campaña electoral, incluso desde su mismo sector republicano. Sobre esto, Juan Carlos Hidalgo, de Cato Institute, señaló que Trump también deberá trabajar sobre “una comunidad internacional que ha dejado muy claro que lo aborrece”, siendo “el presidente más impopular de EEUU en la historia, tanto a nivel doméstico como externo”.

El empresario casado con Melania Trump, tendrá que pasar mucho tiempo calmando a los líderes de mercados mundiales y deberá apoyar la estabilidad financiera, que tanto remeció con promesas como la construcción de un muro en la frontera sur del país. 

Según Calvin Jillson, académico de ciencia política de la Universidad Metodista del Sur de Texas, el triunfo de Trump proviene de “una clase que ha sido golpeada duramente durante décadas por la globalización y el cambio tecnológico”, sumado a que Hillary Clinton nunca pudo transformarse en una líder realmente prometedora para los americanos, agregó.  

Una nueva era 

En los próximos cuatro años, Trump deberá hacer frente a promesas como la oposición a la inmigración, el libre comercio y el intervencionismo militar. Su rechazo a tratados como el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP), el Nafta e incluso duras críticas contra la OTAN, calaron profundamente en el subconsciente del orden mundial. 

Trump, que dirigía una de las compañías de su padre antes de cumplir 30 años, ahora tiene en sus manos a la mayor potencia global con la promesa de volver a hacerla grande. Como personaje televisivo, el empresario ya mostraba su singular personalidad, evidenciando un inigualable desplante frente a las cámaras, misma actitud que más de una vez le pasó la cuenta y lo llevó a  tener fuertes altercados con la prensa.

Polémico, y acusado de ser todo menos un político por muchos, deberá lidiar con una inflación que ni Obama pudo reducir a la meta del 2% y tendrá que ver cómo resuelve el déficit fiscal que amenaza con convertirse en el principal dolor de cabeza del país. 

El 20 de enero de 2017 Trump también heredará una nueva relación de EEUU con América Latina, con el histórico acercamiento a Cuba como trasfondo, una de las apuestas que sin duda trascenderá en el legado de la administración Obama. En diciembre de 2014 ambos países manifestaron su interés de restablecer la diplomacia y avanzar hacia las relaciones bilaterales, marcando el puntapié inicial de la reconfiguración de la imagen de los estadounidenses en la región. Es aquí donde atormenta la duda sobre el discurso que mantuvo el ahora nuevo Presidente de ese país, con un fuerte rechazo a los mexicanos, a quienes incluso acusó de delincuentes y de quitar el trabajo a los americanos. Así, la duda es si seguirá el estilo del candidato o tomará una nueva postura de mandatario.

Lo que viene

Joel Stern, presidente de la firma Stern Value Management y profesor adjunto de la Universidad de Chicago, quien hace unas semanas dijo a PULSO que la economía y la sociedad estadounidense estarían mucho mejor si Trump ganaba, reiteró su postura y agregó que ahora su rol se centrará en una carrera hacia menos regulaciones en la medida de lo posible y menos impuestos. “Él va a traer a la gente más capacitada a trabajar en su gobierno, como el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani”.

No hay dudas que con el triunfo de Trump tanto para el Partido Republicano como para la clase política de ese país, trascenderá en el inconsciente colectivo, y desde hoy se repensarán las reacciones de todos aquellos que en un minuto le dieron la espalda, o que guardaron silencio frente a su candidatura, entre ellos el mismo presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, quien aseguró que no podía apoyarlo como candidato del partido.

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