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Ricardo Lagos: "Estoy haciendo lo que creo debo hacer. Instalar ideas. Hacer un debate sustantivo"

logotipo de Pulso Pulso 09-12-2016 J. Arellano / J. Preller

Descartando de manera tajante estar cansado producto de su nueva aventura por llegar a La Moneda, el ex Presidente Ricardo Lagos enfatiza que en el actual escenario de crisis que vive el país lo importante es instalar ideas, incluso, dice darse pagado con ello. Se molesta también cuando se le pregunta sobre si existe alguna opción de que baje su candidatura y enfrenta las bajas cifras en las encuestas y la competencia con José Miguel Insulza y Alejandro Guillier. 

Hay un sentimiento de desesperanza respecto de lo que se está viviendo en el país. Usted mismo dijo que Chile está viviendo una grave crisis política, ¿sigue manteniendo esa misma postura?

-Por algo el libro que publiqué se llama “En vez del pesimismo”, esa es una respuesta parcial a la pregunta. Pero hay una crisis claramente. De falta de confianza en las instituciones, no es porque no funcionen, el Gobierno gobierna, el Parlamento legisla, el Poder Judicial dicta sentencia, pero la ciudadanía ha perdido confianza en los personeros que encarnan esas instituciones, en la clase política, obvio.

Algunos acusaron deslealtad cuando en entrevista con La Tercera, en julio pasado, sostuvo que “no sé si el país aguanta año y medio con esta crisis”, ¿cree que este proceso sigue?

-Sigue la crisis. Sigue la situación, ¿qué es lo que es la abstención? Una señal de molestia, ¿verdad? Ahora el tema es cómo usted recupera confianzas, y eso requiere de una mirada más amplia y no solamente del pequeño rincón político en el que cada uno de nosotros estamos. 

Eso es volver a la política de los consensos…

-No me gustan esas formas de encapsular el debate en algo trivial. 

Pero algunos plantean que la política de consenso dice relación con el chantaje que se puede ejercer desde la oposición…

-Si estoy diciendo que veo el escenario político actual como un escenario grave, no es para volver a la guerra de guerrillas. La política es algo más sutil, es un arte más complejo, no se encasilla en “éstos son los partidarios de los consensos y éstos son los partidarios del enfrentamiento”, no. La Política lo traduzco en otra cosa, se trata de convencer. Ahora, si no logro convencer y tengo mayoría, voy a imponer mi punto de vista y voy a vencer.

El ministro Eyzaguirre criticó el poder relativo que ha ido sumando cada parlamentario de manera individual, si lo comparte, ¿cómo se resuelve esto?

-Bueno, es parte de la crisis. Hay más desorden a nivel parlamentario, eso es obvio. 

José Miguel Insulza cuestionó que usted no defendiera con la misma fuerza su gobierno y la Concertación como sí habla sobre temas del futuro, ¿por qué no defiende su legado?

-Mi tendencia es hablar más de futuro más que de pasado. Sé exactamente lo que hice en mi gobierno y los cambios que hice en mi gobierno, no es fácil hacer volver los militares a los cuarteles, no es fácil tener el Informe Valech, no es fácil decirle no a George Bush en Estados Unidos por acuerdos de libre comercio, no es fácil una ley de divorcio, derogar la pena de muerte, no es fácil porque se corre la frontera de lo posible cuando los ciudadanos chilenos se “empiluchan” y se van todos al Parque Forestal. No es fácil bajar la evasión tributaria de 25% a 16%, con todas las leyes de elusión que hubo que dictar para eso. Porque supe administrar los cambios es que creo que hay una cierta capacidad para administrar ahora los nuevos cambios. Ahora, la mayoría no entiende toda la retahíla de cambios que introduje que son de otra envergadura, que usted no se sueña hoy día.

Quizás el principal activo de un candidato es la lectura correcta del entorno, ¿qué siente hoy cuando sale a la calle?

-Que no es el Lagos del año 2000, en que lo saludaban muchos más y con más cariño, pero eso lo sabía antes de embarcarme en esto. Hace algún tiempo venía saliendo del teatro de Las Condes y un señor se me acerca y me dice con un gran desprecio “¡señor! Vuelva, para que por lo menos ponga orden” ¿Qué siento? Un ambiente distinto, es evidente. También veo las consecuencias de hablar. En regiones me ha ocurrido que me han dicho, en público y privado: “llegué a esta reunión pensando que no iba a creer nada de lo que usted iba a decir, lo he escuchado, me convenció y voy a trabajar por usted”. 

¿Cuál es su épica en este momento de Chile? 

-Pero si a mí me tocó la épica de luchar contra Pinochet…

¿… y ahora?

-Bueno, a partir de ahora ser un país como quieren los jóvenes, con otro tipo de sociedad, y estoy de acuerdo con ellos, que ahora tenemos el derecho a tener otro tipo de sociedad. Mucho más inclusiva, comprensiva… Cuando termina la dictadura, en Chile, hay 200 mil jóvenes en la universidad, de una población de 14 millones. Hoy tenemos un millón doscientos mil jóvenes en la universidad. Mire la épica distinta. En ese tiempo soñar la universidad para muchos jóvenes eran un imposible. Hoy el 83% de los que está entre 18 y 24 años está en una institución de educación superior,  la más alta de la OCDE.

Es cierto que hay que escuchar a los jóvenes, pero ¿hay que hacerles caso?

-No se trata de hacerles caso, se trata de escuchar a los jóvenes, a los sectores medios que quieren orden, que quieren un país con Estado de derecho, pero donde es necesario compatibilizar esas cosas.

¿Pero en el equipo con que usted trabaja se ve poca juventud?

-Lo que pasa es lo siguiente: la prensa es muy conservadora, le gusta ir a buscar a los que trabajaron con Lagos y fueron ministros, le gusta ir con Ernesto Ottone -con quien tengo la mejor de las relaciones- pero, ¡por favor! Lo que le quiero decir es que es obvio. El libro sobre la Constitución que digamos, donde recogimos con tecnología miles de comentarios de las personas, ¿no le parece moderno eso?

¿Por qué cree que no logra despegar en las encuestas y sí suben otros representantes de la coalición, como Guillier?

-Porque creo que Guillier es una expresión de alguien novedoso, entonces la ciudadanía hace la apuesta “¿y si nos va bien con él? Lagos es conocido, Lagos ya lo hizo”. En consecuencia no es fácil. Si yo entré en esto más que por las encuestas, entré para poder instalar ciertos temas en el debate. Las encuestas hay que tomarlas muy en serio, no porque a veces se equivoquen se van a desprestigiar; las encuesta es una foto de la realidad.

¿Las ideas de Guillier son nuevas?

-No conozco todavía las ideas de Guillier. Si hay algo de lo que se ha cuidado es dar sus ideas y está bien, es parte de su diseño de campaña. Guillier es una persona inteligente, un periodista de excepción, por lo que obviamente tiene ideas, pero su estrategia de campaña probablemente es decir dejemos las cosas para más adelante.

¿No es un error que hayan dos precandidatos en la NM, que provengan del mismo mundo, como usted e Insulza?

-Yo creo que es un error...

¿No hay manera que se potencien y terminen en una sola candidatura?

-Si conociera la forma de hacerlo…

Lleva ya tres meses de campaña, ¿está cansado?

-No. Terminado esto debo ir a la televisión… no es reflejo de estar cansado.

¿Entonces sigue adelante, no hay manera que usted se pudiera bajar en pos de otro candidato?

-¿Qué clase de pregunta es esa? Estoy en esto por las ideas que he planteado, y estoy por instalar estas ideas. Si esas ideas quedan instaladas… me doy por más que pagado. Es lo que me parece propio de un dirigente político, que se cree los cuentos y lucha por ellos, en eso consiste el servicio público, en creer que está sirviendo a la sociedad, no el oropel del poder, ya lo tuve. Cuándo busqué poder, lo busqué por las ideas, no por el poder.

¿Hoy hay más búsqueda del poder que de servicio público?

-Que cada uno responda lo que le parece, yo respondo por lo que yo hago.

¿Qué es para usted el servicio público?

-Una vocación, de servir y no servirse. Me gusta el servicio público de Aníbal Pinto, que se fue de La Moneda, cuando los presidentes vivían en La Moneda, y los amigos debieron ayudarle a comprar una casa pues no tenía donde vivir. Eso entiendo yo.

El servicio público, siendo una actividad bastante noble, es una actividad también ingrata…

-Es parte del servicio público. Vea usted a Manuel Montt que enfrentó una acusación constitucional tras haber sido diez años presidente de Chile.

En este sentido, ¿no le da miedo que esta segunda parte pueda ser particularmente dura para usted?

-Mi conciencia está tranquila porque estoy haciendo lo que creo debo hacer. Instalar ideas. Hacer un debate sustantivo para que haya un Chile mejor, que no tenga las injusticias y los abusos de hoy. Que no tenga las colusiones de hoy, porque eso me indigna. Hay muchos que estamos al debe con la sociedad, donde mi incluyo como miembro de la clase política, pero también me incluyo porque miro alrededor y veo que hay tantos que pontifican cotidianamente y mire usted… Es ese problema que me motiva, porque veo que la derecha tiene otros puntos de vista, cree que el mercado resuelve las cosas, y ¡no señor! Es el ciudadano que quiere moldear la sociedad con su voto. Tengo un pensamiento diametralmente distinto con la derecha, lo he tenido siempre. Por lo que no me gusta que después de la presidenta Bachelet la derecha vuelva al Gobierno, no me parece bueno para Chile, para la sociedad chilena. Rasgan vestiduras por Codelco, pero nunca un gobernante había sacado la cantidad de recursos de Codelco que le correspondió al Presidente Piñera por el precio del cobre y más encima lo deja endeudado… esas cosa no me gustan.

¿Un empresario puede ser un buen Presidente?

-Por supuesto. Otra cosa es el problema del dinero y la política. Sin ir más lejos, lo que le está pasando a Trump en EEUU con los conflictos de interés. Y bueno, Piñera ha tenido este problema desde siempre, aunque desde siempre se le planteó el problema y él cree que lo ha logrado posponer. Ahora, me llama la atención cuando dice que todo es legal, me pregunto ¿es elegante que un presidente de Chile tenga sus fondos en paraísos fiscales? Recuerde el escándalo que se produjo en Argentina cuando se supo que Macri tenía una cuenta en Panamá y aquí nadie dice nada.

¿Cómo le gustaría ser recordado?

-Sirvió a Chile… sirvió a su gente.  Cuando se está en esta actividad no hay que pensar en la historia. Cuando se piensa en la historia se puede cometer errores.

¿Por el afán de trascender?

-Por lo que fuere… por lo que fuere.

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