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Sebastián Edwards: "La mayor contribución al ahorro de pensiones debe venir, en su totalidad, de los empleadores"

logotipo de Pulso Pulso 01-08-2016 Gabriela Villalobos

En enero Sebastián Edwards entregó su opinión sobre actual sistema de pensiones chileno por encargo de la Asociación de AFP. En 146 páginas argumentó que el informe no entregaba soluciones a los problemas del modelo y reclamaba la necesidad de modificaciones. Hoy, el economista vuelve al ataque. “Las reformas son más que urgentes. Llevamos unos 20 años de retraso”, dice Edwards, quien estará esta semana en Chile para participar en un panel de discusión junto al economista José Luis Daza en el seminario de Moneda Asset Management bautizado “Latinoamérica: Volver al futuro”. En él, también expondrán los ministros de Hacienda de Argentina y de Perú, Alfonso Prat y Alfredo Thorne. Desde California, el economista detalla que actualmente cotiza en el sistema de AFP chileno a través de Habitat. “En Estado Unidos cotizo en el sistema público de Social Security, el que me da una pésima rentabilidad; mucho peor que las AFP chilenas”, comenta Edwards. Sin embargo, reconoce que existe una gran población que ha sufrido con el actual diseño de las pensiones a nivel local. “Es esencial hacer dos cosas en el muy corto plazo: fortalecer el componente solidario, y aumentar las contribuciones de cargo de los empleadores”

¿Considera que las pensiones son bajas?
Un número importante de jubilados -especialmente mujeres -, tienen pensiones muy bajas, lo que se traduce en una tercera edad llena de angustias. Peor aún, todas las proyecciones señalan que si no se hacen cambios profundos las pensiones caerán aún más en los próximos años. Ahora, también es importante resaltar que algunas personas - en general hombres con una experiencia laboral ininterrumpida - tienen buenas pensiones. Esto es especialmente cierto si se considera que en Chile la tasa de contribución es baja, aproximadamente la mitad que en los países de la OCDE.

¿Qué piensa de la marcha en protesta por el sistema de AFP? ¿Cómo cree que va a terminar esto?
El sistema de pensiones chileno está en crisis. Ha perdido legitimidad y hay una enorme confusión sobre cómo funciona. Además, se han generado una serie de mitos sobre el sistema. Verdades a medias, falsedades e imprecisiones. Es un sistema asediado. Es necesario poner en marcha una reforma a la brevedad. Como dije hace un año, cada día que se pospone la reforma la situación se agrava. 

¿Cómo se llegó a esta crisis?
Esta es la crónica de una crisis anunciada. Hace años - a lo menos desde 1995 - los expertos señalaron que se requieren cambios al sistema, cambios que se traduzcan en mayores ahorros para enfrentar una tercera edad más prolongada. Distintos gobiernos sabían que por razones demográficas - un rápido aumento en la esperanza de vida - esto iba a suceder, y sin embargo no hicieron nada. En 1980 la esperanza de vida al nacer de un hombre chileno era de 66 años; hoy es de 78 años. Las AFP también lo sabían, y tampoco presionaron por una reforma que generará un mayor ahorro personal. Aquí ha habido una irresponsabilidad enorme, de parte de todos. Solo hubo unas pocas voces, como la del académico Salvador Valdés, predicando en el desierto. Ahora estamos pagando las consecuencias de esta indolencia. 

Usted dijo que el debate está plagado de “mitos, falsedades e imprecisiones”. ¿A qué se refiere?
Se ha distorsionado la realidad y no se hacen las comparaciones adecuadas. Por ejemplo, se dice que Chile tiene el único sistema 100% privado en el mundo. Eso no es verdad. Desde el 2006 Chile tiene un sistema mixto, con un componente público y un componente de ahorro personal. Casi todos los países están moviéndose hacia sistemas mixtos. Otra imprecisión es decir que en Chile no hay solidaridad pensional. Esto no es verdad. En Chile, si una persona está en el 60% más pobre, y tienen una pensión por debajo de un cierto umbral, recibe un suplemento solidario financiado con dineros públicos, con dineros contribuidos por todos los chilenos. Esa es la definición de “solidaridad”, que todos contribuyan para ayudar a los desafortunados. De hecho, el componente distributivo (o solidario) del sistema chileno es enorme. 

¿Se debe hacer eco a quiénes piden reformar el sistema de pensiones en el corto plazo?
Las reformas son más que urgentes. Llevamos unos 20 años de retraso. Esa ha sido la gran irresponsabilidad de nuestros políticos.  

¿Cuál es en su visión el cambio más urgente?
Hay que hacer cambios inmediatos en dos áreas: primero, es necesario aumentar la cobertura y los montos pagados de las pensiones solidarias, la PBS y APS. Una opción es aumentar la cobertura al 80% más pobre, e incrementar los montos de la pensión solidaria entre 20% y 25%. Estas medidas, que son parte de las Propuestas A y B de la Comisión Bravo, tienen el efecto inmediato de aumentar las pensiones de los más pobres, incluyendo de un alto porcentaje de mujeres. La segunda área tiene que ver con lo que los expertos llaman “cambios paramétricos.” Cuando la población vive más años es necesario aumentar el ahorro. Esto es verdad en todos los sistemas: en los de reparto y en los de ahorro personal. En la reforma al sistema chileno esta mayor contribución a las cuentas de ahorro debe venir, en su totalidad, de los empleadores. 

Pero estas reformas no mejoran la legitimidad de las AFP. ¿Hay que hacer algo en esa área?
Sí, es necesario darles mayor control a los trabajadores sobre sus ahorros. Aquí hay muchas opciones posibles. Por ejemplo, las AFP podrían tener uno o dos miembros de sus directorios elegido de entre sus afiliados. Otra opción es que los directores que las AFP nombran en las empresas en las que invierten sean ratificados por los afiliados a partir de una lista.   

¿Qué impacto económico tendría?
La reforma al componente solidario generaría una mejora inmediata en las pensiones de aquellos con un ingreso en el 80% más bajo; este incremento sería especialmente grande para quienes están entre el 60% y el 80% de la distribución del ingreso. En el caso de mujeres con una densidad de contribuciones muy baja, las pensiones podrían triplicarse. Los cambios paramétricos - mayor tasa de contribución y retraso en la edad de jubilar - generarían mayores pensiones en el largo plazo, manteniendo la viabilidad fiscal del sistema. El problema, claro, es que reformar el componente solidario cuesta bastante dinero, y como dijo el ministro Rodrigo Valdés, no hay dinero. ¿Por qué? Porque el Gobierno se embriagó con la gratuidad universitaria. Aquí ha habido una horrible transferencia de ingresos desde los ancianos pobres a los jóvenes. Una irresponsabilidad de proporciones históricas.

© PULSO

¿Fueron suficientes las recomendaciones de la Comisión Bravo?
El Informe Bravo tiene una serie de falencias, como el propio profesor Bravo reconoció. Pero tiene el mérito de haber puesto el tema de las pensiones, con toda su desnudez, sobre la mesa.

¿Ve viable una reforma previsional en el actual Gobierno?
La propia Presidenta ha dicho que no se hará algo profundo. Lo único en carpeta es una AFP estatal, lo que es un buen paso. No es una solución de fondo ni de gran impacto inmediato, pero le daría una opción adicional a la gente, y eso es siempre bueno. 

¿El sistema de reparto puede ser una alternativa viable en Chile?
Todos los países del mundo se están apartando de los sistemas de reparto. Su mayor problema es que, debido a las tendencias demográficas, tienden a desfinanciarse en el tiempo. Un botón de muestra es Grecia. Joe Stiglitz, el Premio Nobel, recientemente recomendó que los Estados Unidos suplemente su sistema público con cuentas individuales. Mientras algunos en Chile optan por la nostalgia, Stiglitz, el paladín de la izquierda, se mueve hacia un sistema con las características del chileno. Paradojal. Chile tiene una arquitectura pensional muy buena. Necesita un ajuste profundo, pero no ser reemplazada. Eso sería altamente irresponsable.

¿Qué opina del camino seguido por Perú, de permitir el retiro de la mayor parte de los ahorros al momento de jubilarse?
La noción de obtener préstamos, usando los ahorros pensionales como garantía, hace sentido. Pero en el Perú los legisladores fueron demasiado lejos, al permitir que casi todos los ahorros sean retirado. El problema es este: ¿Qué se hace si una persona se gasta los ahorros de las pensiones a los 66 años y no tiene nada para la vejez?  La respuesta es que se transforma en una carga para el resto de la población, la que tiene que pagar más impuestos para mantener a ese jubilado. No parece justo.

Ha dicho que las mujeres son las más perjudicadas en el actual sistema. ¿Qué propone para remediar esta situación?
A las mujeres les ha ido mal con el sistema chileno. A los hombres, en promedio y en términos comparativos, les ha ido relativamente bien, sobre todo si se considera que la contribución en Chile es una de las más bajas del mundo. 

Las consideraciones de género de la Comisión Bravo son apropiadas. Además, el aumento de las pensiones solidarias al 80% de la población ayuda especialmente a las mujeres, ya que son ellas las que tienen mayores lagunas. Como dije, en algunos casos es posible que con esa reforma las pensiones de un importante grupo de mujeres se tripliquen. Finalmente, es necesario darles facilidades de guarderías y jardines para que trabajen sin la angustia de qué hacer con sus hijos.

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