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Sergio Granados y Presupuesto 2017: "No se abandona el programa, pero se hace bastante más gradual"

logotipo de Pulso Pulso 03-10-2016 Carlos Alonso

El viernes el Gobierno ingresó el proyecto de ley de Presupuestos 2017. Y entre hoy y mañana se comienzan a conocer los detalles del erario fiscal cuando se presente ante la Comisión Especial Mixta de Presupuesto el Estado de la Hacienda Pública y el Informe de Finanzas Públicas. El proyecto de ley contempla un alza gasto público de 2,7% y contiene recursos por US$60 mil millones. Si bien la inversión pública cae 3,7%, en comparación a 2016, el director de Presupuestos, Sergio Granados, aseguró que “no se está castigando la inversión, sino que se está manteniendo en niveles razonables para impulsar la actividad económica, ya que el 75% del PIB es de responsabilidad del sector privado, y es ese sector el que debe tomar acciones para reactivar e impulsar a la economía”.

Para Granados el presupuesto va en línea con la responsabilidad fiscal y con el compromiso de ir reduciendo en 0,25% por año el déficit fiscal estructural, puesto que este aspecto es fundamental para que las clasificadoras mantengan el nivel de riesgo país de Chile. “Si eso cambia sube la tasa de interés, lo que hace más caro los proyectos públicos y privados, y se hace más difícil recuperar la senda del crecimiento”, afirma Granados. Sobre el reajuste del sector público, el director de Presupuestos enfatizó que todavía “es una materia que está en proceso de negociación,pero será difícil escalar más allá del 2,9%  propuesto”.

En el Presupuesto 2017 se pone énfasis en que el crecimiento del gasto de 2,7% es coherente con la responsabilidad fiscal del país, ¿por qué se resalta ese concepto sobre otros?

-Porque significa que el Gobierno está cumpliendo con el compromiso de ir reduciendo en 0,25% por año el déficit estructural para llegar al balance. 

¿Cuáles son los beneficios que logra el país siendo fiscalmente responsable antes de priorizar un gasto más expansivo y con ello ayudar a acelerar la actividad, tal como lo pedían algunos sectores de la Nueva Mayoría?

-La responsabilidad se traduce en que manteniéndonos dentro de la disciplina fiscal, el país se presenta ante las instituciones que nos evalúan como responsable, que cumple los compromisos que se propone y, con ello, se asegura que nuestra evaluación no cambie por estos factores. Porque cuando ésta cambia suben los costos del financiamiento, lo que hace más caro los proyectos públicos y privados. Se hace más difícil recuperar la senda del crecimiento. En todo esto se traduce finalmente la responsabilidad fiscal. 

Entonces con este presupuesto, ¿las clasificadoras no deberían cambiar la nota de riesgo del país? 

-Estamos siendo disciplinados y por ello no debería haber un cambio en el nivel de clasificación de riesgos del país. Por otra parte, cumpliendo la meta de responsabilidad fiscal, nos mantenemos dentro de los márgenes de lo que nosotros denominamos el margen tolerable de déficit efectivo del balance fiscal.

Si bien se afirmó que con este presupuesto se mantiene la meta de reducción del déficit fiscal estructural en 0,25%, al contar con parámetros estructurales menores a los que había el año pasado, ¿la llegada a balance se posterga hasta más allá del 2022?

-Se posterga un poco hasta que los ingresos se recuperen y crezcan a niveles similares a los del PIB tendencial. Habrá variaciones del nivel de déficit con que se parte este Presupuesto, pero el mensaje importante y lo que miran las clasificadoras es que el Gobierno está caminando por la senda de reducir el déficit fiscal estructural

 En cuanto al déficit fiscal efectivo ¿también habrá un esfuerzo para reducirlo?

-Sí, el mantener la trayectoria de convergencia en 0,25% por año del déficit fiscal estructural es también para mantener control sobre el déficit efectivo, y en ese sentido, sobre el crecimiento de la deuda. 

¿Se puede esperar que el déficit fiscal efectivo en 2017 sea menor al 3,2% proyectado para este año? 

-Estará en torno a ese mismo nivel.

Sobre las perspectivas de ingreso y gastos para el mediano plazo, ya en la última actualización del informe de finanzas públicas se mostraba que existían holguras negativas, es decir, que los ingresos proyectados eran menores a los gastos comprometidos, ¿cómo sigue esa figura hacia adelante? 

-No van a quedar programas sin financiamiento, pero se reducirá el ritmo de avance. Eso es responsabilidad. Nosotros podríamos haber dicho que vamos a cumplir el 100%, pero eso hubiera significado un aumento brutal del déficit efectivo. El año pasado dijimos que había un desfinanciamiento producto de la proyección que hicimos de ingresos y gastos de los compromisos existentes, y lo que se hizo en este presupuesto es resolver esos problemas. En el Informe de Finanzas Públicas que presentaremos el martes mostraremos la gradualidad del gasto comprometido con el ajuste de metas que se ha hecho. 

¿Cuál fue el criterio para definir las prioridades con este escenario de estrechez fiscal?

- Lo que hicimos fue armar un presupuesto que mantuviera la continuidad de lo que se ha avanzado en reformas. Estamos cumpliendo los compromisos que estaban en el programa de gobierno, pero dada la situación económica se tuvo que gradualizar las metas. La prioridad está puesta en educación, salud y seguridad ciudadana. En el primer punto, los recursos están centrados en avanzar en la cobertura en educación superior para los jóvenes de Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales y además cumplir con lo que se ha legislado hasta ahora, porque las leyes que se han tramitado se deben mantener. También se debe comenzar a aplicar la carrera docente, que es una medida que va a la vena de la calidad de la educación, ya que significa mejores condiciones de trabajo y de desarrollo de los profesores. También la prioridad que se le dio a la inversión en construcción de salas cunas sigue adelante. El avance en educación condiciona todo el resto del gasto. El segundo ítem es salud, y ahí se está en un proceso de poner en marcha una serie de beneficios ciudadanos directos. En seguridad ciudadana se priorizaron aquellos programas y normas que están operando como el aumento de la dotación de carabineros y la dotación en Policía de Investigaciones (PDI). 

Si bien la inversión pública crece 10,8%, hay una disminución de 3,7% en relación a 2016. ¿Afectará la reactivación?

-En el ámbito de la inversión no es que estemos castigando la inversión, la inversión pública disminuye en los números, pero es por razones particulares. Por ejemplo, una fase de la construcción del metro ya se cumplió y, por ello, no necesita realizar ese gasto. Se hizo una readecuación de los compromisos en deportes en la construcción de centros deportivos integrales que no anduvieron a la velocidad que debía. En los hospitales ya se había graduado la velocidad de su construcción. Además cuando se compara la inversión directa del Estado lo que se debe tomar en cuenta es que el nivel en 2014 y 2015 la inversión directa se subió bastante, y ahora tenemos un pequeño desfase respecto de esos niveles que son bastante más altos que el promedio histórico, entonces, no es que no se esté privilegiando la inversión, sino que se está manteniendo en niveles razonables para impulsar la actividad económica, ya que el 75% del PIB es de responsabilidad del sector privado, y es este sector el que debe tomar acciones para reactivar e impulsar a la economía. 

Con este presupuesto ¿se sigue materializando el realismo sin renuncia?

- Sí, de cierta manera sí. No se abandona el programa, pero se hace bastante más gradual. Se avanza en los márgenes responsables, en línea con un crecimiento del gasto de 2,7%. Y ahí la prioridad es educación, salud y seguridad ciudadana.

© PULSO

En el presupuesto hay varias señales que apuntan a la austeridad fiscal, ¿cómo se irán materializando?

- Este año implementamos una rebaja del 3% de los bienes y servicios de consumo, que se mantiene para 2017, y por lo tanto, todos los ministerios deben abocarse a ello. Para el próximo año vamos a restringir los gastos de viajes al exterior y establecer que las publicaciones que se realicen sean todas por vía electrónica. Eso va a producir un ahorro y es una señal muy importante de austeridad. Ahora como medidas más directas, los ministerios tuvieron que restringir sus presupuestos y definir cuáles son sus prioridades más urgentes. En la medida que tenemos un presupuesto bastante apretado y restringido será más difícil hacer reasignaciones el próximo año. 

¿El anuncio de que no se aumentarán los sueldos más altos del sector público es un mensaje hacia la negociación que el Gobierno está teniendo con el sector público?

-Sí. Es una señal de que tenemos que apretarnos el cinturón y eso va desde la primera autoridad. Nuestro trabajo es organizar los recursos de acuerdo a las prioridades de política. 

¿Ve factible que el reajuste para el sector público crezca más allá del 2,9% propuesto?

-Es una materia que está en proceso de negociación, pero será difícil escalar más allá del 2,9% propuesto porque este gasto tiene que competir con otras prioridades. No puedo decir en que terminará porque se sigue conversando y cuando el Ejecutivo decida se enviará el proyecto de ley, el cual debe ir con un número, pero ese número estará muy cercano al 2,9%.

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