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Técnicos divididos frente a publicación de cifras de pobreza comparables con serie histórica

logotipo de Pulso Pulso 28-09-2016 Juan Pablo Palacios

El jueves pasado, el mismo día que se publicaron los resultados de la Casen 2015, Libertad y Desarrollo (LyD) y Fundación Avanza Chile alertaron que la información publicada por el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) sólo daba cuenta de la evolución de la pobreza por ingresos desde el año 2006, puesto que sólo se entregó la medición de esta variable bajo la metodología modificada por el actual Gobierno y no la medición de la pobreza por metodología tradicional, que se utilizó en forma permanente desde el año 1990 hasta 2013.

Ante ello, emplazaron al MDS a que de a conocer la serie histórica para verificar los avances en esta materia desde 1990 y evaluar a través del tiempo la evolución de la pobreza.

La polémica creció el fin de semana, cuando los ex ministros de Mideplan y Desarrollo Social, Felipe Kast y Joaquín Lavín, respectivamente, anunciaran que pedirían vía ley de transparencia los datos no entregados en la medición para hacer comparables las cifras con la trayectoria histórica de la pobreza en Chile.

Desde el Gobierno, tanto el titular de MDS Marcos Barraza como la subsecretaria de Evaluación Social, Heidi Berner, defendieron la omisión de la serie histórica con la metodología tradicional para años antes de 2006, desestimando la idea de incluir esos indicadores.

El debate se amplió a otros centros de estudios que también han seguido de cerca los datos de la Casen, generando diferentes miradas entre sus expertos.

El investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), Estéfano Rubio, apoya que se de continuidad a la serie histórica con la metodología tradicional. “Permitiría ver el aporte que hacen las políticas públicas de cierto período de gobierno para bajar la pobreza y la desigualdad, o para aumentar los salarios. Al eliminar el seguimiento, hoy no se puede comparar la efectividad de las caídas en el tiempo”, dice el economista.

En la misma línea, el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo (UDD) y ex miembro del Panel de Expertos de la Casen, Rodrigo Castro, planteó que “deberíamos tener dos líneas de evolución, una desde 1990 hasta el 2015 con la línea de pobreza tradicional, es decir la que se estimaba antes de 2013, y una línea de pobreza nueva para hacer la comparación entre 1990 y 2015 con el método anterior”. 

Castro recuerda que en su momento en el Panel de Expertos que asesora al Gobierno en el diseño de la Casen “se habló de que se reportaran estas dos líneas y la evolución de ellas. Se iba a solicitar que el Banco Central hiciera el empalme con las cuentas nacionales, de tal manera de poder reconstruir la canasta de alimentos básicos de 1990 hasta hoy”.

Una visión opuesta expuso Juan Carlos Feres, presidente de la Fundación para la Superación de la Pobreza. “Se cambió la metodología porque la anterior estaba obsoleta en muchos sentidos. Por lo tanto, es discutible que exista el propósito de seguir calculando eternamente ese indicador”, señaló.

Feres añade: “La mantención de ese indicador y la mejora que se produjo entre 2013 y 2015 hubiera llevado la pobreza a niveles prácticamente residuales. ¿Esa es la realidad del país hoy? Claramente no lo es”.

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