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Tesoro del Reino Unido perdería US$80.000 millones anuales por un "hard Brexit"

logotipo de Pulso Pulso 12-10-2016 Francisca Guerrero

La salida del mercado único será probablemente el shock más notorio para la economía del Reino Unido cuando finalmente se concrete el Brexit. Las cifras que maneja el gobierno son lapidarias: una pérdida anual de 66.000 millones de libras (US$80.032 millones) y una caída del PIB de entre 5,4% y 9,5% en 15 años, por el hecho de pasar a relacionarse con los países de la UE en base a las reglas de la Organización Mundial de Comercio. 

El documento que revisó el gabinete de la primera ministra, Theresa May, filtrado por la revista The Times, no cayó bien en los mercados, que ven cada día más posibilidades de que se enfrenten a una salida dura del bloque europeo en relación a una suave. 

“Un ‘hard Brexit’, definido como la salida del mercado único, se ha convertido en el escenario base de acuerdo a las líneas recientemente anunciadas por la Sra. May, sobre todo por el rechazo de UK de acatar a la autoridad del Palacio de la Justicia europeo, lo que resulta fundamentalmente incompatible con una participación en el mercado único, esto dejando a un lado el asunto sobre el libre movimiento del mercado laboral”, explicó a PULSO Nicolas Verón, investigador senior de Bruegel. 

La semana pasada, la sucesora de David Cameron calificó al proceso que enfrenta UK como una “revolución silenciosa”, asegurando que las negociaciones con el bloque serán difíciles. “Queremos mantener las relaciones con Europa pero no vamos a ceder otra vez el control de la inmigración ni a ponernos bajo la jurisdicción de los tribunales europeos”, indicó May. 

Bob Hancké, académico de London School of Economics, señaló que las palabras de la autoridad británica “dejan pocas dudas sobre el curso futuro que tomará el gobierno”, considerando casi “inevitable” un Brexit duro. 

“La UE realmente no puede permitirse el lujo de ser indulgente con UK y el ala euroescéptica del Partido Conservador está presionando por una rotura aguda”, precisa Hancké. 

Por su parte, Fabian Zuleeg, director ejecutivo y economista jefe de European Policy Centre, plantea que “desde la perspectiva del interés económico de UK, permanecer en el mercado único después de salir de la UE sería los más ventajoso”. Sin embargo, indica que los “brexiters de línea dura” están dominando el debate, por lo que “hay una probabilidad creciente de que UK sólo terminé con un acuerdo de libre comercio con la UE o tal vez ni siquiera eso, eso sería un ´hard brexit’”. 

Riesgos adicionales. Recién ahora los mercados están mirando con más preocupación la situación británica, porque hasta el momento había predominado el optimismo, tal como lo indican las perspectivas del FMI que apuntan a un crecimiento estable del país durante los próximos años. Incluso la caída de 17,56% de la libra esterlina frente al dólar desde la votación se ha mirado con buenos ojos, dado que permitiría reducir el déficit comercial de UK.

“La depreciación de la libra está ayudando a impulsar al sector exportador y proveer de un amortiguador frente a una desaceleración de la economía”, señala Paul Hollingsworth, economista para el UK de Capital Economics. Sin embargo, también manifiesta preocupaciones respecto al los efectos a largo plazo de esta caída. “Impulsará la inflación, por lo que creemos que los precios del consumidor superarán la meta (del Banco de Inglaterra) de 2% el próximo año, quedando por encima del 3% en 2018”.

Por otra parte, varios bancos de inversión ya han advertido que moverán miles de puestos de trabajo si Londres pierde el acceso al mercado único de la UE, en tanto que el BCE ha indicado que podría obligar a negociar el euro fuero de la capital británica. 

De hecho, Financial Times informó que VTM Bank, el segundo mayor prestamista ruso, reducirá su banca de inversión en Londres por el Brexit, para reubicarla en Viena o París, dos ciudades que, junto con Frankfurt, han sonado como alternativas de nuevos centros financieros del viejo continente. 

Esto tendría no solo costos para UK. Muchos empleadores deberán decidir si continuar con el personal con sede en Londres o contratar nuevos trabajadores en donde se establezcan. Ninguna opción será barata y ambos conllevan riesgos legales.

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