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Trump se aleja de la Casa Blanca. ¿Republicanos están a tiempo de reemplazarlo?

logotipo de Pulso Pulso 13-10-2016 Francisca Guerrero

A regañadientes algunos líderes republicanos dieron su respaldo a Donald Trump  tras la convención de julio, pero las polémicas que envuelven al candidato presidencial han vuelto a separarlo del establishment de su partido. La distancia actual se da en un entorno más complejo para el magnate, considerando la consistente ventaja que le ha sacado Hillary Clinton en las encuestas ¿Pero pueden los republicanos reemplazar a su nominado a la Casa Blanca? 

El artículo 9 del Comité Nacional Republicano, que establece los términos para llenar las vacantes de las nominaciones, indica que este organismo está “autorizado y facultado para llenar una o todas las vacantes que puedan producirse por causa de muerte, declinación u otro motivo”. 

El último concepto (“otherwise”, literalmente en inglés), es la alternativa a que podrían considerar las fuerzas anti Trump del partido, dado que las posibilidades de una renuncia voluntaria están de plano descartadas, según lo que dijo el mismo candidato el fin de semana a Wall Street Journal. 

Thomas Balch, parlamentario conservador que apoyó al grupo “Free the Delegates” que buscó arrebatarle la candidatura a Trump en la convención, señaló que se podría considerar como “otro motivo” algún acto criminal y de traición, así como “actuar en desacuerdo con los principios del partido”. 

Sin embargo, el espíritu de esta regulación sería diferente. Usualmente, “otro motivo” se entiende como la herramienta a usar en una situación que se dé entre la “muerte” y la “renuncia”, es decir, cuando el nominado sufre una enfermedad que le impide dar un paso al costado. 

De hecho, BBC News documenta que el último episodio de cambio de un candidato del bipartidismo estadounidense fue en 1972, cuando el nominado a la vicepresidencia demócrata, Thomas Eagleton, fue presionado a renunciar tras hacerse públicos diagnósticos de depresión. 

Y aunque todo indica que no habrá forma de sacar el nombre de Donald Trump de la papeleta republicana del 8 de noviembre, las críticas internas suman y siguen. 

“Yo creo que existe un partido de Trump y un Partido Republicano. Tengo bastantes problemas para cuadrar a ambos”, dijo a Bloomberg  Stuart Stevens, estratega principal de la campaña de Mitt Romney del 2012 y franco detractor de Trump.

En tanto, NBC News reportó que dos de los mayores donantes a la campaña del magnate quieren tomar distancia de la estrella de televisión y están pidiendo su dinero de vuelta. 

Según documentó el medio estadounidense, uno de los donantes escribió a un recaudador de fondos que no puede expresar suficientemente “la decepción con respecto a los últimos acontecimientos relacionados con el Sr. Trump”, mientras que el otro indicó que no puede apoyar “a un hombre sexista”. 

Sus controvertidas palabras contra mujeres también contribuyeron a que 1 de cada 5  republicanos señalara que Trump no está calificado para ser presidente, de acuerdo a la encuesta Reuters/Ipsos post debate. Sin embargo, el mismo estudio da cuenta de que el 68% considera que los líderes del partido del elefante deberían apoyar a su nominado presidencial.

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