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Un respiro para las empresas

logotipo de Pulso Pulso 22-09-2016

En nuestro país, las empresas de menor tamaño no la tienen fácil. El bajo dinamismo agregado de nuestra economía afecta de manera especial a este tipo de empresas más que a cualquier otra, dado que son ellas las más expuestas a los vaivenes del ciclo económico. Pero en este complejo escenario han surgido buenas noticias, porque recientemente el Congreso Nacional aprobó, dentro del paquete de medidas a favor de la productividad, una ley que busca tenderles una mano.

Y es que uno de los tantos problemas que enfrentan las pymes es el financiamiento. De hecho, una fuente importante de recursos proviene del factoring, pero hasta ahora este sistema no había estado operando con todo su potencial. Esta ley justamente viene a agilizar y facilitar las transacciones de las facturas como fuente de financiamiento. Medida que además llega en un momento apropiado al reducir los costos asociados al proceso.

A partir de ahora, las empresas contarán con fechas claras para el acuse de recibo de las mercaderías o servicios entregados. Y es que hasta antes de la ley no se contemplaba un plazo máximo para que los compradores efectuaran este reconocimiento, dando espacio a aplazamientos excesivos en algunos casos, con el consiguiente costo financiero.

La ley establece plazos definidos, porque si después de ocho días un receptor no ha reconocido la operación, esta se entenderá por recibida y cedible de manera irrevocable, perfeccionando la manera en cómo opera el negocio del factoring. De esta forma, ya no será tan relevante el perfil de riesgo de la pequeña empresa, sino que el de la empresa compradora, que en muchos casos es mejor a la de la pyme, facilitando el acceso al financiamiento y reduciendo los costos por esa vía.

En momentos de bajo crecimiento es donde más creativos debemos ser y aprovechar el máximo potencial de las herramientas con las que contamos. Esta ley no sólo viene a corregir una imperfección del mercado, sino que es un buen ejemplo de una política pública que puede favorecer el crecimiento y darles un respiro a las empresas.

*El autor es economista Banco Santander.

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