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Una oportunidad para crear confianza

logotipo de Pulso Pulso 15-11-2016

Un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) señala que en Chile “la recuperación de las confianzas puede retrasarse por una prolongada resolución de las incertezas incluidas en la nueva ley laboral”.

Las imprecisiones de la Reforma Laboral -o para ser precisa, de la Ley 20.940- y las posibilidades de un aumento en la judicialización de las relaciones laborales, como incluso el mismo Gobierno ha reconocido, no pueden sino retrasar la recuperación de las confianzas e incluso –creo- algo aún peor: el aumento de la desconfianza.

La confianza es por definición el aliento, el ánimo para obrar. Por eso cuando hay desconfianza hay paralización, inhibición; y en economía, ausencia de inversión, de emprendimiento e innovación. Así de en serio nos debemos tomar la confianza como requisito esencial de crecimiento, de disminución de la pobreza y de aumento de oportunidades económicas en nuestro país.

Además, no es difícil comprender que todo juicio implica costos para el empleador y aquello que encarece, desincentiva. En consecuencia, si las relaciones laborales se hacen más caras, existe el riesgo de que se contrate menos. Lo opuesto a lo conveniente en un contexto de mayor cesantía, desaceleración, déficit fiscal y aumento de trabajos por cuenta propia, caracterizados por sus bajos ingresos, informalidad y precariedad.

Sin embargo, aún existe una oportunidad para aumentar la confianza y evitar un aumento explosivo en la judicialización de las relaciones laborales: los dictámenes de la Dirección del Trabajo que precisa la Reforma Laboral. El primero de ellos, sobre servicios mínimos, fue emitido a finales de octubre y continuarán, durante este año y principios del otro, las publicaciones sobre las materias inciertas, como los grupos negociadores, y sobre otras que es necesario potenciar, como los pactos de adaptabilidad para trabajadores con responsabilidades familiares propuestos por la Fundación ChileMujeres.

Aprovechar esta oportunidad sería un buen instrumento para mantenernos como el referente que, según el informe Panorama General del Banco Mundial, somos en América Latina: “Chile sigue siendo un referente latinoamericano de progreso desarrollando políticas públicas creativas que regularmente son analizadas y estudiadas y que se convierten en modelos internacionales de buen Gobierno”.

Pero si la confianza no se recupera luego, como teme el FMI, no saldremos de esta inercia que perjudica especialmente a los grupos más vulnerables, como las mujeres y personas con menos capacitación profesional o técnica.

La filósofa francesa Laurence Cornu explica que “la confianza es una hipótesis sobre la conducta futura del otro. Es una actitud que concierne al futuro, en la medida que este futuro depende de la acción del otro. Es una especie de apuesta que consiste en no inquietarse…”.

Yo agregaría que respecto de un país, es el Estado el que en primer término debe ser confiable por medio de políticas públicas acertadas que generen las condiciones básicas de seguridad para poder actuar. Porque la confianza no es un instinto; es algo consciente y voluntario que requiere esfuerzo y coherencia, tanto para confiar como para ser confiable.

*La autora es abogada y co-fundadora Fundación ChileMujeres.

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