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Una oportunidad para crear empleos

logotipo de Pulso Pulso 17-10-2016

Este mes serán publicados los dictámenes de la Reforma Laboral -o para ser precisa, a la Ley 20.940- e intentar a través de ellos sacar del limbo a este indeterminado conjunto de normas que entra en vigencia en abril del próximo año.

Como es lógico, las primeras materias informadas serán las que mayor inquietud generan. Los servicios mínimos serán los primeros protagonistas; luego el podio será ocupado por los grupos negociadores (y veremos cómo se logra adecuar la ley al fallo del Tribunal Constitucional) y así sucesivamente, para terminar con el gran aporte de la Reforma Laboral al empleo femenino: los pactos para trabajadores con responsabilidades familiares, propuestos por la Fundación ChileMujeres, de los cuales me comprometí en la columna anterior a contarles.

Ellos fueron uno de los dos pactos de adaptabilidad no vetados por la Presidenta de la Republica. La sobrevivencia fue posible gracias a que su naturaleza radica en las necesidades de los trabajadores -y no en las de la empresa- y porque la titularidad del derecho a solicitar adecuaciones a la jornada y lugar de trabajo radica en el trabajador.

Considerando que las responsabilidades familiares son esencialmente personales, los pactos para trabajadores con responsabilidades familiares serán posibles de acordar tanto en negociación colectiva como individual. Y aquí es donde necesitamos del aporte de la Dirección del Trabajo, para entregar certeza a los empleadores, y que así se haga uso efectivo del nuevo marco legal de mayor adaptabilidad que tendrá nuestro país. Además, es preciso dar seguridad de que por ellos será posible discontinuar la jornada parcial y trabajar más en ciertos períodos del año -para contar con más tiempo libre en otros- trimestralizando o mensualizando la jornada.

Pero vamos a ejemplos concretos para comprender mejor. Gracias a estos acuerdos, padres y madres podrían durante los meses de noviembre y diciembre trabajar más horas -sin que su empleador tenga que pagar horas extraordinarias- para estar más con sus hijos en el extendido período de vacaciones de verano, momento en el cual no cuentan con el cuidado del establecimiento escolar. O bien, trabajar en este mismo tiempo por medios informáticos o de telecomunicaciones y cuidar a la vez a los niños en la casa.

Por los pactos para trabajadores con responsabilidades familiares sería posible, también a modo de ejemplo, trabajar cuatro horas presenciales en el lugar de trabajo durante las mañanas, y dos horas en las tardes desde la casa, completando en forma discontinua las 30 horas semanales de jornada parcial.

A fin de lograr estas precisiones por parte de la Dirección del Trabajo -indispensables para abrir la puerta a esas 250 mil mujeres que quieren trabajar, pero que no pueden por no contar con condiciones laborales que se adapten de mejor manera a sus necesidades familiares-, la Fundación ChileMujeres ha sido recibida dos veces por el director del Trabajo y ha presentado dos requerimientos de pronunciamiento. Esta buena recepción demuestra la preocupación del director por el empleo femenino. Ahora estamos a la espera y espero tenerles buenas noticias en una próxima columna. Tengo fe que así será, porque si hay un tema de preocupación transversal en nuestro país, ese es el impulso al trabajo de la mujer. Y por fin reducir la vergonzosa brecha de 23 puntos de menor participación laboral femenina que masculina.

*La autora es abogada y co-fundadora de la Fundación ChileMujeres.

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